Guillermo Bernal, intérprete de los mayas y de la Reina Roja

Adriana Malvido

"¡Ya trabajamos directamentecon las inscripciones y es fascinante saber que aquello que sale de la tierra puede leerse!”, decía

Guillermo Bernal Romero, el epigrafista mexicano que dio voz a las piedras, que descifró la narrativa inscrita en los glifos que los antepasados mayas plasmaron en tableros y códices, que completó los nombres de la dinastía de Palenque y logró contarnos el origen y la historia de la familia de la Reina Roja murió el 4 de marzo pasado a los 60 años.

Tres días después de su repentina muerte, sus colegas lo recordaron en Palenque al inaugurarse el Pabellón de la Reina Roja en el Museo de Sitio “Alberto Ruz Lhuillier”, que él mismo dirigió (1998-2005). Cómo no iba a sentirse la presencia de quien afirmó que el nombre de la esposa de Pakal es Tz’aka’ab Ajaw “Señora Gobernante de las Generaciones”, antes conocida como Tz’ak-bu Ajaw, “Señora de la Sucesión” o “Señora del lugar de los grandes árboles”.

Guillermo Bernal, perteneciente a la primera generación de epigrafistas mexicanos, discípulo de la doctora Marisela Ayala, se convirtió pronto en uno de los más destacados lectores de los mayas. Lo conocí en mayo de 1999 para entrevistarlo. Había recibido en pedazos, fragmentado y erosionado, un tablero descubierto en 1993 por el arqueólogo Arnoldo González Cruz en el Templo XVI de Palenque y al reconstruirlo pudo leer la inscripción histórica más larga que se conoce del sitio, la genealogía más actualizada de los gobernantes de esa ciudad, 400 años de historia política grabada en piedra. Era el Tablero de K’an Tok “Lugar de la nube preciosa”.

Además de su conocimiento, Guillermo narraba muy bien. Lo hacía con rigor científico, pero también con pasión: “¡Ya trabajamos directamente con las inscripciones y es fascinante saber que aquello que sale de la tierra puede leerse!”, decía.

Así contó la historia de la Reina Roja y su familia. En el texto El linaje de Ox Te’ K’uh, una localidad provincial de Palenque (Revista Mayab, No.18) da cuenta, entre muchas otras cosas, de una lectura en el Templo del Sol donde se registra que Kan B’ahlam, hijo de Pakal y la Reina Roja, ilustre gobernante él mismo (del 684 al 702), tuvo como abuelo materno a Yax Itzam Aat “Señor de la Piedra Preciosa”, originario de Ox Te’K’uh “El lugar de los Dioses del Árbol”, sitio ubicado “en los límites de las llanuras de Tabasco y las primeras estribaciones de la Sierra Norte de Chiapas”.

Gracias a él sabemos de Ox Te’K’uh como baluarte político y guerrero, pero también como “un punto de captación de jadeíta y otros materiales codiciados por la nobleza central, signo de riqueza, poder y prestigio”. Nos contó de la boda entre Pakal y la Reina Roja como una decisión geo-política y ejemplo “de estrategias de cohesión regional que implementó la dinastía palencana dentro de todo su territorio de dominio señorial”.

Investigador del Centro de Estudios Mayas de la UNAM, se doctoró en Estudios Mesoamericanos y ganó premios como el “Francisco Javier Clavijero”, el “Miguel Covarrubias” y la medalla “Alfonso Caso”. Fue colaborador del Proyecto Arqueológico Palenque y de la revista Arqueología Mexicana.

Además de múltiples publicaciones, dejó un libro en prensa acerca de Palenque, Pakal y el tiempo de los mayas que edita el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Lo leeremos con la emoción de quien aguarda una buena historia. Y de quien espera que estos tiempos aciagos dejen ya de arrebatarnos a gente tan luminosa como Guillermo Bernal.
 

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