Emergencias culturales

Adriana Malvido

Con Bolsonaro en el poder, ¿cómo surge en Brasil la Ley Aldir Blanc y qué tiene qué decirnos a México y Latinoamérica?

Aldir Blanc era un compositor brasileño, autor de clásicos de música popular como “El borracho y la equilibrista”, que inmortalizó Elis Regina a ritmo de bossa. El 4 de mayo de 2020, a los 73 años, el también escritor murió en un hospital de Río de Janeiro víctima del Covid-19. No tenía seguro social ni acceso a la medicina que necesitaba. Su muerte dio pie a una gran movilización de artistas y gestores culturales que derivó en una ley de apoyo en la emergencia a espacios y comunidades creativas de todo el país.
 
La importancia de la Ley Aldir Blanc forma parte de una investigación mucho más amplia: Emergencias culturales latinoamericanas: Instituciones, Creadores y Comunidades en Brasil y México cuyos resultados se presentaron el 18 y 19 de enero en un seminario transmitido, desde la UAM Iztapalapa, por YouTube. El estudio coordinado por Néstor García Canclini se desarrolló durante su gestión (2020-2022) en la Cátedra Olavo Setubal de Artes, Cultura y Ciencia, del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Sao Paulo. Integran su equipo: Sharine Melo y Juan Ignacio Brizuela, y María Martínez Matadamas como colaboradora.

García Canclini y su equipo presentan una investigación urgente con preguntas socioculturales nuevas y necesarias, entrevistas a creadores y gestores, análisis de especialistas y reflexiones de hondura conceptual en medio de una emergencia sanitaria que no ha terminado. También dan orden al caos que observamos desde la incertidumbre. Como resumió en estas páginas Yanet Aguilar (20/I/22), la precariedad y la fragilidad laboral que ya hacían estragos en la vida de las comunidades creativas desde antes del Covid y los presupuestos oficiales cada día más raquíticos para la cultura, se agudizaron estos dos años. Por un lado, la incapacidad de las instituciones públicas para atender necesidades sociales y ciudadanas apremiantes, y por el otro, la informalidad creciente en un sector que carece de prestaciones, seguros médicos o posibilidades de ahorro. 

Algunos datos: Brasil, Argentina, México, Colombia, Chile, Ecuador, Uruguay y Costa Rica registraron más de 2 millones de empleos “comprometidos” en las industrias culturales y creativas. En México se perdieron más de 800 mil trabajos como consecuencia de la pandemia. Más de dos tercios del sector artesanal vio esfumarse con la caída del turismo el 80% de sus ingresos. Los creadores de producciones audiovisuales, música, artes visuales, teatro y literatura perdieron aproximadamente el 35% de la recaudación mundial de derechos en 2020 y la industria de cine unos 32 mil millones de dólares.
 
Mientras que museos, librerías y artes escénicas y musicales extrañaban a su público, Zoom pasó de 10 millones de usuarios en diciembre de 2019, a 300 millones en marzo de 2020. Aún así, más de la mitad de los creativos que según las encuestas mantuvieron actividades en línea, señalan las limitaciones por la falta de conexión a Internet de alta velocidad, software y hardware adecuados, diferencias generacionales de capacitación o fatiga de tareas virtuales. Es decir, también se hizo evidente la ya vieja falta de una política pública de capacitación digital y equipamiento. 

En este contexto, con Bolsonaro en el poder, ¿cómo surge en Brasil la Ley Aldir Blanc y qué tiene qué decirnos a México y Latinoamérica? Sigo la semana próxima. El compositor dice en su canción: “(…) Pero sé/ que un dolor tan punzante/ no será en vano/ la esperanza baila/ en la cuerda floja y con sombrilla”.

 

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