Decía Hernán Lara Zavala que, para fortuna nuestra, siempre hay alguien, algún escritor, periodista, investigadora, fotógrafo … “una mente inquieta que se impone la obligación de traer a la luz aquello que se ocultó, se escamoteó y se tergiversó tratando de escabullir al juicio de la historia”.
Imagínese que esas mentes inquietas se reúnen y se lanzan con cámaras y grabadoras a recorrer mares, ríos, selvas, valles y planicies en cinco estados de la República Mexicana para revelarnos, junto a comunicadores de cada región, qué ha sido de sus vidas y sus territorios, a seis años de iniciados los megaproyectos: Tren Maya, Corredor Interoceánico y Proyecto Integral Morelos. El resultado es la pieza multimedia, coordinada por Gloria Muñoz Ramírez, Antes que anochezca. Los pueblos tienen la palabra, la nueva entrega (textos, videos y fotografías) del equipo periodístico convocado por Desinformémonos.
El acceso, libre en línea, nos lleva a La Ruta Oculta del Tren Maya. Cuenta la historia de una comunidad campesina en Kasimín, Yucatán, que al salir del confinamiento por la pandemia se topó con el despojo de sus tierras, ahora destinadas a la construcción de una planta cervecera Heineken. La obra contempla 13 pozos de más de 50 metros de profundidad y la extracción de unos 10 litros de agua por segundo. A esto se suman amenazas y encarcelamiento a quienes se empeñan en defender el agua o se resisten a vender sus tierras.
La expansión del corredor agroindustrial menonita en la Península de Yucatán se expresa en las 280 mil hectáreas deforestadas entre 2019 y 2023; en comunidades mayas forzadas a abandonar sus apiarios; en la pérdida de más de 4 mil 600 colmenas debido a la intoxicación por insecticidas utilizados en monocultivos; en la contaminación de agua por agroquímicos; en selvas incendiadas para cambiar el uso de suelo; en la pérdida de hábitat de cientos de especies. La misma ruta de la expansión menonita la sigue el Tren Maya en su fase de carga.
El Otro Rostro aborda las secuelas del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Cuenta la historia del pueblo ikoots, cuyo territorio empieza a ser devorado por el mar, del que viven y al que veneran, debido a la desviación provocada por el rompeolas que se construye en Salina Cruz. Antes de rendirse al desplazamiento documentan con arte el mapa de su pueblo para dejar registro de su historia. En otro reportaje, aparecen nuevos actores en el Istmo: empresas extractoras, crimen organizado y militarización. La violencia contra activistas, sobre todo mujeres y hombres ayuujk y binnizá, en Oaxaca, ha cobrado la vida de 32 personas en tres años.
En Sombras y luces, sobre el Proyecto Integral Morelos, nos cuentan la lucha en defensa del agua, la tierra y el aire en la región de Morelos y Puebla impactada por la construcción de una termoeléctrica, un acueducto y un gasoducto. En estados golpeados por la violencia del crimen organizado y patrullados por las fuerzas armadas, como Morelos, la resistencia sigue. Inspirados en la lucha de Samir Flores, comunicador asesinado en 2019, estos pueblos enfrentan, además, a empresas extractoras, descargas industriales tóxicas en sus ríos, basureros contaminantes a cielo abierto…
Consultas a modo, complicidad de las autoridades, obras que pasan por alto amparos y suspensiones, militarización y hostigamiento, presencia del crimen organizado, son constantes. Pero también la resistencia de estos pueblos indígenas a perder su territorio, su cultura, su modo de vida, su entorno natural y su voz valiente. Por fortuna, siempre hay alguien… como Claudia V. Arriaga, Axel Hernández, Diana Manzo…

