Recuperar los aprendizajes perdidos entre estudiantes de educación básica, atender los problemas nutricionales de millones de menores por la obesidad, y la pobreza en que vive 40% de ellos, son los principales desafíos que tiene México con la infancia y la adolescencia, dice Fernando Carrera Castro, representante del en el país.

“Existen varios retos, pero esos son los prioritarios. En el marco de la pandemia y el cierre de escuelas que se dio a nivel global, provocó una enorme pérdida de aprendizajes, que afectó principalmente a las niñas y niños que en 2020 estaban entrando al sistema educativo o que tenían que entrar en 2021”, comenta.

Señala que de acuerdo con un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y UNICEF, los estudiantes de educación básica de México perdieron dos años de aprendizajes.

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“México no está entre los peores países en cuanto a la pérdida de aprendizajes, como sucedió con muchos de África, pero sí se encuentra entre los que perdieron dos años significativos. Hay que trabajar para que los alumnos de educación básica, ya sea del medio rural o urbano, puedan recibir atención especial en el periodo de recuperación, que nos puede tomar hasta dos años, aproximadamente”, refiere.

¿México está haciendo bien la tarea para recuperar los aprendizajes perdidos?

—Se tiene que hacer un esfuerzo muy, muy grande para recuperar los aprendizajes, para preparar a los estudiantes para el México del siglo 21, que requiere de escolaridades promedio no menores a 12 años, y que además necesita calidad de aprendizajes. México presenta un rezago con respecto a otros países en cuanto a la calidad de ellos.

Todavía el sistema educativo no produce el ambiente escolar adecuado para que puedan aprender habilidades fundamentales, como saber leer y escribir con cierta calidad. Pero además, se ven deficiencias en el razonamiento lógico-matemático y la solución de problemas básicos, que tienen que ver con el razonamiento matemático.

¿Cuál sería el panorama para nuestro país si no se diseña una estrategia para recuperar los aprendizajes?

—Hay costos inmediatos, de largo plazo, individuales y sociales. Los de corto plazo e individuales tienen que ver con que las niñas, niños y adolescentes de esta época se convertirían en una generación perdida. Y eso es una gran pena para cualquier país. Perder talento es costosísimo socialmente.

Entonces, México estaría sacrificando una generación y un futuro. Y eso no solamente es una muy mala política, sino que es algo que no debería existir en ninguna nación.

Para el representante del UNICEF, otro gran desafío son los problemas nutricionales en menores, por lo que, subraya, México se enfrenta a una crisis de obesidad infantil, “que en el marco de la pandemia y la pérdida de la calidad de los alimentos, aumentó”.

“Hay evidencia de que la obesidad infantil aumentó durante la pandemia. Aunque es un problema que ya existía antes, actualmente es más grave, por lo que hay que darle atención prioritaria y eso significa trabajar con centros educativos que brindan alimentos, con las industrias que trabajan y distribuyen productos para niñas y niños, y trabajar fuertemente en el tema del fortalecimiento de la calidad de los alimentos.

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“Estamos hablando de disminuir el consumo de productos que son básicamente procesados o ultraprocesados, que son los que más daño hacen, y las bebidas azucaradas o los alimentos altos en calorías”, comenta.

Carrera Castro expone que los problemas nutricionales se engloban “dentro de una pobreza multidimensional, que tiene que ver con la educación, la nutrición y las capacidades de la salud. Y esto es un problema de pobreza que, lamentablemente, está estancado en el caso de México. La pandemia agravó esta situación y si lo miras por el lado socioeconómico de las familias, puede haber aumentado hasta 7%”.

¿Cuántas niñas y niños viven en pobreza en el país?

—Podemos hablar de un porcentaje cercano a 40% que tiene carencias o al menos una no satisfecha. Tienen que ver con la falta de drenaje, una vivienda digna. En el tema de pobreza relativa o que tiene que ver con el nivel socioeconómico, probablemente estemos hablando de 30% a 35% de la población infantil y adolescente del país.

Este es un porcentaje demasiado alto para un país rico como es México. El ingreso per cápita, que supera los 8 mil dólares, es exactamente igual al ingreso per cápita que tenía Reino Unido en 1985. Y en ese entonces esa nación era considerada rica.

Añade que “hoy por hoy, la riqueza relativa dividida sobre el total de la población de México, nos daría ingresos per cápita muy similares a los del Reino Unido en 1985. Si uno se va a los indicadores sociales de esa época para la niñez, hay una diferencia significativa con el caso de México. Hay mucho menos pobreza, mejores aprendizajes y no hay tanta obesidad infantil.

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