En el oriente de la Ciudad de México, en la alcaldía Iztapalapa, cuatro mujeres profesionistas se reúnen por las tardes para olvidarse de los pendientes del trabajo y practicar . Se trata de una danza que nació en San Francisco, California, con el movimiento hippie de los años 60. La finalidad era formar un espacio para que las mujeres bailaran para ellas mismas; una danza más allá del entretenimiento de otros. Surgió con la necesidad de desexualizar el cuerpo femenino y crear comunidad.

En 2017, Moira, Génesis, Lissete y Fernanda formaron Tribu Elementum, un espacio que complementa las actividades diarias de su profesión: Filosofía, de Moira Krone; Medicina Veterinaria, de Génesis Flores; Sicología, de Lissette Valadez, y Administración, Fernanda Iruz. Tras varios años, dicen, se han vuelto una familia que se apoya más allá de la ejecución del belly dance.

“Es un lugar en donde se puede crear comunidad y a través del baile nos podemos comunicar, estableciendo así un lenguaje sin palabras”, añade Génesis.

El tribal belly dance tiene su raíz en algunas etnias del mundo, como las gitanas de España, de la India y tribus del norte de África. Foto: Humberto Morquecho
El tribal belly dance tiene su raíz en algunas etnias del mundo, como las gitanas de España, de la India y tribus del norte de África. Foto: Humberto Morquecho

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Esta danza tiene raíz en algunas etnias y tribus del mundo; influencia de las gitanas de España, de la India, tribus del norte de África, la tribu kalbelia y el belly dance americano que es su base principal.

La vestimenta es un sincretismo de varias culturas, la joyería viene de Afganistán de la etnia kuchi; las flores se toman de la raíz española, los pantalones y el tipo de tela de la India y de Egipto. Los instrumentos principales para ejecutar este baile son los crótalos, pequeños platillos que hacen un sonido parecido a cascabeles, y la técnica es conocida como floreos.

Las cuatro mujeres han creado una comunidad, en la que a través de la danza, aseguran, han establecido un lenguaje sin palabras. Foto: Humberto Morquecho
Las cuatro mujeres han creado una comunidad, en la que a través de la danza, aseguran, han establecido un lenguaje sin palabras. Foto: Humberto Morquecho

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Esta danza es un espacio seguro, un refugio y un espacio también de reconocimiento y de autoconocimiento, donde uno trabaja a nivel personal con su autoestima y además sirve para crear lazos con otras mujeres.

“Entender que no es un cuerpo bello únicamente en el sentido estético como lo manejamos en estos tiempos el que tiene derecho a bailar y mostrarse, sino que cualquier cuerpo puede bailar”, expresa Moira, líder de Tribu Elementum, que invita a las mujeres a que se acerquen a las escuelas donde se imparte el tribal belly dance, porque con la danza pueden trabajar cualquier aspecto con el que se sientan inseguras respecto a su feminidad, o bien a quienes busquen crear lazos de convivencia. “Todos los cuerpos, todas las edades son bienvenidas”, finaliza Moira. Agencias

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