"Soy la madre, abuela y esposa de 11 desaparecidos"

Dora aún busca a sus familiares, a quienes se llevaron de su casa hace nueve años; las autoridades no los buscan, cambia el MP y me hacen repetir la misma historia, asegura

"Soy la madre, abuela y esposa de 11 desaparecidos"
Dora cuenta que a raíz de lo sucedido, ella sufrió estrés postraumático, presión alta, depresión, ataques de ansiedad y diabetes. Fotos: ESPECIAL
Nación 26/11/2021 02:55 Laura Jiménez Actualizada 12:42
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 “Soy la esposa, madre, suegra y abuela que los busca y les llora todo el tiempo”, exclama Dora Alicia, cuyos once integrantes de su familia están desaparecidos.

Cuando le dijeron a Dora Alicia de la Garza que dos de sus hijos fueron raptados, entró en shock. Cuando le contaron que habían desaparecido junto con nueve personas más de su familia, Dora sintió como sus piernas se doblaron y se desmayó. En total desaparecieron once miembros de su familia. “Soy la esposa, madre, suegra y abuela que los busca y les llora todo el tiempo”, exclama.

Su esposo Juan Carlos Tapia Martinez de 54 años, sus hijos: José Luis Tapia de la Garza de 32 años y Juan Carlos Tapia de la Garza de 34 años; sus nueras, Michell Johanna Rodriguez de 25 años, Nelly Elizabeth Sánchez Hernandez de 31 años, Aurora Margarita Pérez Gónzalez de 35 años y sus nietas Aurora Zuzeth Tapia Pérez de 16 años, Alejandra Jaquelin Tapia Pérez de 15 años, Lesly Elizabeth Tapia Sánchez de 13 años, Arleth Lilian Tapia Pérez de 11 años y Juan Carlos Tapia Pérez de 13 años, fueron sustraídos violentamente de su domicilio en Piedras Negras, Coahuila, entre las 2:30 y 3 de la mañana.

“A mi familia sí se la llevaron completa y hasta ahora no sé nada de ella”, cuenta Dora. Testigos no saben precisar en los hechos, algunos le han dicho que se los llevaron en camionetas blancas, otros dicen que eran negras pero los testimonios coinciden en ciertos detalles, como el que las mujeres trataban de escapar y fueron sometidas y a los menores les cubrieron el rostro antes de subirlos a los vehículos.

“Estaban correteando a mi nuera dentro de la casa. La niña chiquita ese día iba a cumplir 11 años y estaba gritando que dejaran a su mami. El cabecilla que andaba ahí les gritó que se llevaran a todas… Una de mis nueras tenía 15 días después del parto y dejaron a la bebé. Al niño de 13 años lo iban golpeando e iba sacando sangre por la boca porque forcejeó... Saber todo eso me traumaba porque sí habiendo gente y testigos les hicieron eso, ¿qué más no les hicieron cuando nadie los veía?”

Dora, junto con los miembros restantes de su familia tuvieron que irse desplazados, se fueron sin maletas, sin un lugar a dónde llegar y sin dinero.

Tras nueve años del hecho, no se ha dado con el paradero de ningún integrante de su familia, tampoco hay detenidos. Su caso ha cambiado cinco veces de ministerio público y son innumerables las veces que ha tenido que repetir ante las autoridades detalles de aquel hecho que le provocó el dolor de la ausencia, estrés postraumático, presión alta, depresión, ataques de ansiedad y diabetes.

“Siempre que voy me preguntan que qué sé yo de mi familia en lugar de que ellos busquen. Me dicen que vaya a ampliar mi declaración pero yo no estoy investigando mi propio caso. Siempre que voy me pongo mal o peor porque vengo estresada porque ya me revivieron otra vez lo mismo. Cada vez que pienso que voy a tener información sobre mi familia o que estamos avanzando cambian de MP”.
 

En el estado de Coahuila existen ocho colectivos formados e integrados por familiares de personas desaparecidas, los casos que representan son principalmente del 2008, 2011 y 2012 a la fecha y cada vez se van sumando más víctimas indirectas a estos grupos para asesoría y acompañamiento por esta problemática cuya práctica generalizada o sistemática constituye un crimen de lesa humanidad, de acuerdo con el Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada.

 

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Madres buscadoras durante una manifestación en la capital del país, el 10 de mayo de este año. Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL.
 

Lucía López Castruita es madre de Irma Claribel, desaparecida el 13 de agosto de 2008 y señala la falta de investigación que tienen los casos de más de 4 años. “Ellos tienen lo que nosotros les entregamos y lo que investigamos y aún así no hacen la investigación, no lo agregan a las carpetas de investigación”.

“Nosotros los presionamos, sabemos que no están haciendo lo que corresponde pero ellos alegan que están trabajando y lo de aquella temporalidad no les corresponde y eso es mentira; sí les corresponde, pero no es su culpa que se perdió tanta información. No trabajan en casos pasados porque dicen que están viendo los casos presentes, pero vemos que eso tampoco es cierto”.

Los colectivos del estado alertaron de esta crisis desde el 2009. Después de un periodo de disminución en las desapariciones, al día de hoy hay en promedio 122 personas desaparecidas al mes, es decir por lo menos tres diarias, según un comunicado que brindaron las familias al Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (CED).

Dada la problemática en materia de desaparición que presentó el estado, éste fue el primero en tomar medidas al respecto siendo. Fue la primera entidad en tener una Ley contra la Desaparición que después fue replicada en otros sitios. La Ley Estatal de Exhumación e Identificación Forense creada en el 2016; del 2017 al 2020 recuperó 135 restos. En el 2021 se realizaron cinco exhumaciones masivas en las que se recuperaron 703 cuerpos sin identificar en fosas comunes, de las cuales oficialmente solo se ha reportado un cuerpo identificado y entregado y 14 con posibles cotejos.

"Ahora que se empezaron a trabajar con las exhumaciones masivas había puntos positivos como también había negativos. Si se mantiene el ritmo y la cantidad de trabajo que se ha hecho hasta ahora nos llevaría más de 20 o 30 años para todas las fosas comunes que tenemos en el estado en el caso de qué ya no se sumarán más. No nos da la vida, ya que el problema de las desapariciones continúa y cada vez se encuentran más puntos positivos", menciona  Enrique Martinez, del Centro diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios.

"Nosotros tenemos registrado campos de exterminio, mal denominados "cocinas" por el crimen organizado.  Nosotros si hacemos la diferencia entre fosas clandestinas y lugares de exterminio por el tipo de condición y las características y el tipo de elementos. Hemos visitado bastantes de estos sitios en el estado de Coahuila y trabajamos con las familias cuando se trata de hacer alguna intervención. Hemos visitado más de 20 aproximadamente".
 

El Centro Regional de Identificación Humana (CRIH)  a la fecha tiene un rezago de 837 número mínimo de individuos, de los que no hay información sobre los procesos de identificación, ni las consecuentes acciones necesarias para concluir el procesos de identificación, notificación y entrega de cuerpos.

Los colectivos señalan que esta región se ha visto sumamente afectada por la disputa entre grupos del crimen organizado que, con la participación de fuerzas de seguridad y el apoyo del Estado, ha  sido el origen de la desaparición de cientos de personas.

El documento entregado al Comité también revela que los vínculos con la delincuencia organizada de empresas, políticos y gobiernos son evidentes, e incluso comprobadas y pese a los graves crímenes,  no se han fincado responsabilidades o se ha sancionado responsables.

Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (FUNDEM), alerta que últimamente en las regiones donde está existiendo mayor índice de violencia en el país ven con bastante preocupación que están sucediendo nuevamente las desapariciones de manera colectiva, ya no solo hay reportes de dos o tres personas, sino de familias enteras como sucedió en Piedras Negras, Coahuila con Dora Alicia.

"En estos dos sexsenios, llámese del partido que sea, creemos que la impunidad reina en México y también que hay una simulación en estos actos que hacen de pedir disculpas públicas por hechos violentos, pero volvemos a lo mismo: no hay procesados, no hay sentencias, no se toma en cuenta a las víctimas, entonces no podemos hablar de justicia", puntualiza Enrique Martinez.
 

Desde el 13 de septiembre del 2012, la pena de Dora Alicia se ha vuelto parte de su día a día. "Yo sólo quiero que busquen a mis hijos, que se apiaden de mí. Ya no hay navidades, ni cumpleaños. Yo no tengo lugar donde sienta tranquilidad. No tengo lugar en ninguna parte, a veces es tanto mi dolor que ya los busco en todas partes, los veo hasta en gente que se parece a mis hijos" narra Dora.
 

Sin rastro

En Piedras Negras, Coahuila, hace nueve años hombres ingresaron a la casa de Dora y se llevaron a 11 familiares. 
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