Niños, frente al cáncer terminal

Enseñan a los menores a sobrellevar su proceso en Antes de Partir, donde reciben terapias sicológicas y conviven con amigos; también ayudan a los padres a no sentir culpa

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Los padres de los niños con cáncer aseguran que al llegar a la fundación Antes de Partir se sienten felices. Fotos: Germán Espinosa/ EL UNIVERSAL.
Nación 29/11/2021 03:10 Juan Carlos Cortés Actualizada 10:54
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Es la calle Norte 84-A, en la colonia San Pedro el Chico, en la alcaldía Gustavo A. Madero. En el primer piso de este lugar, Alondra, una niña de 10 años que padece cáncer, le cuenta a Érik Guevara, sicólogo y pedagogo, sobre por qué le gusta Mulan, uno de sus personajes favoritos.

Ella acude regularmente a este lugar porque es la segunda vez que recae por su enfermedad, lo hace para tomar sicoterapia, una de las áreas principales de apoyo a niños con cáncer, así como de cuidados paliativos que brinda la asociación civil Antes de Partir.

Esta asociación no gubernamental brinda apoyo a niños con cáncer y apoyo integral paliativo en etapa terminal, lo hace mediante tres áreas principales, explica Mariana Hernández Tellez, directora y fundadora, quien desde hace siete años dirige el lugar.

“Damos apoyo integral paliativo en tres áreas principales, el área de salud, que consta de asesoría y consultas médicas, el área sicológica y tanatológica, un acompañamiento en esta etapa de la enfermedad para pacientes y familiares; por último, el área social, donde evaluamos a los pacientes y definimos que necesitan para tener calidad de vida, ahí damos medicina, insumos médicos, préstamos de equipos médicos o despensas”, explica la especialista.

Rosa es madre de Irvin, un menor de siete años que padece cáncer y que cada mes acude a la asociación para convivir y jugar con otros niños en la ludoteca; ella viene a tomar terapias sicológicas.

“En este lugar nos sentimos muy contentos, no nos piden nada a cambio y nos ayudan, no sólo con la despensa, nos dan terapias sicológicas, las cuales nos ayudan a pasar y entender este proceso, a no sentir culpas, algo que es muy común en esta enfermedad”, menciona.

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Alondra, una niña de 10 años que padece cáncer, le cuenta a Érik Guevara, sicólogo y pedagogo, sobre por qué le gusta Mulan. En esta asociación los ayudan a comprender la muerte como parte de la vida. 

La señora Rosa acude desde la alcaldía Cuajimalpa, hace dos horas de camino para llegar al sitio; sin embargo, explica que lo hace con gusto, pues su hijo cada vez que acude se siente feliz, además de que él también recibe terapia sicológica que lo ayuda a sobrellevar esta enfermedad.

“Venimos desde Cuajimalpa, hacemos dos horas en venir, pero vale la pena, mi hijo se siente muy contento en el lugar, recibe terapia sicológica que le ayuda para sobrellevar esta enfermedad, además de que convive y juega con niños en su misma condición algo que le ayuda a él”, explica.

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Las personas deben tener un proceso de vida digna hasta el último momento, es parte de la filosofía de esta fundación.

Pese a lo complejo del tema, su fundadora explica que lo hacen para ayudar a las personas a tener un proceso de vida digna hasta el último momento, por ello, le explican a las personas que fallecer es un proceso normal de la vida.

“Nosotros lo que buscamos es ayudar a los pequeños a tener una vida digna hasta el último momento de vida. Queremos compartir la filosofía de vida y es que todos vamos a morir, damos por sentada la muerte y la aceptamos y recordamos que tu vida es temporal, así las personas comienzan a vivir el aquí y ahora. Buscamos que lo hagan de la mejor manera posible hasta el último momento”, explica.

Hernández Tellez dice que si alguno de los niños trasciende, el apoyo no termina ahí, pues siguen apoyando a las familias en el duro proceso para que con terapias puedan salir adelante sin culpas y sin necesidad de que esta situación provoqué más dolor o familias desintegradas.

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En la actualidad, la organización no guberna- mental tiene a 88 pacientes con expediente clínico abierto. Desde su creación ha realizado 12 mil 50 terapias.

“Cuando alguien transciende, el apoyo no termina ahí, ya que los papás o familiares pasan a un siguiente programa que se llama Familia Resiliente, donde se les sigue dando atención sicológica y tanatológica para el duelo.

“El resultado final es que son familias que encuentran su propia fortaleza, a diferencia de las familias que no trabajan el duelo pueden ser desintegradas o con padres o hijos que caen en adicciones”, detalla.

En la actualidad, la asociación tiene a 88 pacientes con expediente clínico abierto.

Desde su creación ha realizado 12 mil 50 terapias, ha ayudado a más de 350 niños y ha realizado 2 mil 500 terapias en hospitales en los que colabora, además de haber recaudado más de 56 mil artículos para las despensas que dan mensualmente.

Recientemente inauguraron el primer Hospice Pediátrico Casa Colibrí, un espacio que cuenta con ocho cuartos decorados con diferentes temáticas para estancia de pacientes terminales, una clínica de cuidados paliativos con tres consultorios de terapia y un consultorio médico.

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