En México sí se ha visto una inflación mayor a lo que corresponde a los objetivos del Banco de México, lo cual puede ser un desincentivo al crecimiento, consideró el gerente general del Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés), .

Tras la presentación del Informe Anual 2021 del Banco de Pagos Internacionales, en entrevista para EL UNIVERSAL y Univisión, Carstens consideró que el Banco de México tiene que ser fiel a su mandato, proteger a la sociedad de la inflación, mantenerla baja y estable, porque es lo que beneficia al país.

Carstens, quien también fue gobernador del Banco de México, manifestó que se ha probado la eficacia de que, dentro de cada país, se cuente con una institución cuya función exclusiva sea mantener una inflación baja y estable. Ello, advirtió, tiene repercusiones sociales y ha resultado ser una herramienta exitosa no solamente en países avanzados, también emergentes y en vías de desarrollo.

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-¿El incremento en la inflación, que se ha visto, es temporal o se trata de un fenómeno más duradero?

- Estamos en momento inédito desde el punto de vista de la economía mundial y obviamente de la economía de los Estados Unidos. La pandemia fue un fenómeno único y la manera más clara de conceptualizar el tema es que entramos en recesión mundial en donde todos los países entraron en recesión, todos los países entraron juntos, más que nada porque pusimos a la economía mundial en una suspensión, es una suspensión inducida por política económica en apoyo a un tema de salud. A manera que los distintos países han venido superando la pandemia, se están viendo diferentes fenómenos y muchos de ellos tienen que ver con la disrupción económica, precisamente por el resultado de los paros de actividad y reactivación a diferentes velocidades.

Muchos de los fenómenos inflacionarios que se han visto, particularmente en Estados Unidos y otros, tienen que ver con cambios en precios de bienes de commodities, precios que tienen que ver con cadenas de abastecimiento global y también hay un fenómeno de comparación de precios por año. Hace un año, mas o menos, había caídas muy importantes de precios porque básicamente se paró la economía mundial, ahora estamos viendo la recuperación de esa caída en la medida en que se ha reactivado la demanda. Entonces, lo que estamos viendo en inflación medida, hoy en día, de alguna manera refleja todos estos aspectos transitorios. El reacomodo de la producción mundial se va a ir dando lentamente y es probable que pronto alcancemos cierta normalidad.

No podemos descartar que en algún momento la política monetaria genere algún impulso de inflación, de hecho en muchos países avanzados se ha buscado que la inflación llegue al 2%, porque vienen por debajo del 2%, pero ciertamente no es un fenómeno de descontrol monetario y la inflación y no está fuera de control en términos generales.

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Antes de la aprobación del último gran paquete de estímulos económicos de la administración (de Joe) Biden, había todo un debate sobre riesgos inflacionarios en Estados Unidos, este temor todavía está presente en el debate político en EU, ¿le parece justificado?

- La verdad no, también yo pienso que en las últimas semanas la intensidad del debate ha venido a menos, el Federal Research ha hecho pronunciamientos importantes en el sentido de que si bien no piensan que hay un fenómeno inflacionario, sí lo están analizando y siguiendo con mucho detalle, lo que es fundamental es que las expectativas de inflación no estén desancladas y eso es algo que ha sido muy claro.

El paquete fiscal sí ha sido importante, sí le ha dado un buen impulso a la economía de Estados Unidos pero también hay que pensar que vienen de una situación económica muy deteriorada precisamente por la solución a la pandemia. Todavía hoy hay millones de gentes en EU que no han podido recuperar su empleo, y realmente en el mercado laboral que normalmente es en donde se empiezan a manifestar las presiones inflacionarias nacientes, la verdad es que no se han visto presiones de salarios desbordadas. Yo pienso que si bien es un tema que hay que seguir, que hay que vigilar, los bancos centrales tienen que estar listos para responder en caso dado. Hoy en día no parece ser un problema mayor.
 
El desempleo es sin duda un problema mayor, se dan también fenómenos interesantes propios de la época, hay sectores que no encuentran suficientes empleados dado el respaldo que se dio a las personas que se han quedado sin empleo, por parte del gobierno federal estadounidense, ¿Cómo resolver este enigma?

- Yo pienso que  hay varios temas que se están entrelazando aquí, uno es el de que sí ha habido mucho apoyo, muchas transferencias a las personas y eso les ha quitado el grado de urgencia de encontrar nuevo trabajo, yo pienso eso se va a ir resolviendo gradualmente. A mí el tema que me preocupa más, es que algunas gentes hayan dejado el mercado laboral por falta de habilidades adecuadas.

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El tema de la pandemia no únicamente generó caída en la demanda agregada, en la producción, pero también aceleró muchos cambios tecnológicos en el mundo. Si uno piensa, por ejemplo, cómo ha cambiado la realidad del comercio al menudeo, el e-commerce, el comercio por vía de la plataformas se ha vuelto ya una práctica común entre muchas familias. Hay muchos negocios que ciertamente van a resentir el cambio, y como esos hay otros cambios importantes: seguramente no vamos a viajar con la misma intensidad que antes, por ejemplo de negocios. Hemos descubierto que gracias al Zoom y otras plataformas podemos tener reuniones de negocios sin movernos. Hay temas también, no sabemos cuándo se va a reactivar plenamente el turismo, entonces, mucha gente que tenía una capacidad muy especifica, habilidades muy especificas pueden ya no ser habilidades demandadas en el mercado y entonces eso requiere políticas mucho más profundas, más orientadas a entrenar mejor a la gente, a que puedan tener una mayor movilidad, por decirlo de manera muy llana, que se puedan reinventar a través de adquirir nuevas habilidades.

Ese es el problema, yo diría, más subyacente, mas importante que en muchas sociedades van a estar enfrentando. Una tendencia que ya existía pero que se ha reforzado  por la pandemia.
 
Evidentemente hay riesgos y escenarios peores ¿Qué tan grande es hoy el riesgo de que la expansión fiscal y monetaria esté generando una burbuja en el precio de los activos y  que de reventar esta burbuja, terminemos en una situación todavía más grave y nos remita al 2009, por ejemplo? ¿En este momento qué tan grande es ese riesgo?

- Eso es una posibilidad que nosotros aquí en el Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés) le asignamos una probabilidad relativamente baja, pero de todas maneras la pregunta hace mucho sentido, porque la política monetaria expansionista actúa a través de la economía mediante afectación y en este caso aumento de los precios de los activos, al bajar las tasas de interés para estimular el crédito, para estimular el valor de los estímulos y para que haya mayor riqueza y la gente tenga más ingreso para gastar, ciertamente existe la probabilidad de que algunos precios se desalineen.

No hay duda que hay unos más que otros que estén más sobrevaluados, otros que francamente no están sobrevaluados, el punto es que también, como la inflación es un tema que debemos vigilar porque podría realmente haber un problema de sobrevaluación de precios de activos y eventualmente se podría romper la burbuja y generar problemas, pero por el momento no es algo que se vea como una probabilidad alta.

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Otro tema que se debate es la deuda, qué tanto pesa la deuda a futuro, afectará el crecimiento. Pienso en Estados Unidos que está pasando por un proceso de deuda no visto desde la Segunda Guerra Mundial ¿Podrá Estados Unidos manejar, absorber este nivel de endeudamiento sin sacrificar crecimiento?

- Yo creo que primero, es un punto muy bueno. El hecho de que muchos países respondieron a la pandemia con una gran expansión fiscal, pues sí ha traído como consecuencia aumentos muy importantes en la deuda soberana y es correcto, la deuda en Estados Unidos está a su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial, un tema que ahorita ayuda no nada más a Estados Unidos sino a muchos otros países, es de que a la vez las tasas de interés están inusualmente bajas. Entonces, el costo de servicio de esa deuda no ha aumentado tanto. El tema es que ahorita que la economía en Estados Unidos, en particular, se está reactivando; que el nivel de tasas está bajo, se debería tomar eso en cuenta para que en los próximos años empiece a haber una normalización fiscal y realmente el servicio de la deuda no se vuelva un factor que inhiba el crecimiento. También hay que pensar que el crecimiento económico puede generar mucho alivio en este proceso. Un tema que nosotros recomendamos es que los países busquen nuevas fuentes de crecimiento que no dependa  única y exclusivamente de la política fiscal y monetaria, que haya reformas estructurales que sean más amigables al crecimiento.

También hay que subrayar que Estados Unidos, como se decía después de la Segunda Guerra Mundial por (Charles)  De Gaulle, tiene un privilegio exorbitante y ese privilegio es que Estados Unidos emite la moneda de reserva del mundo y por lo tanto, siempre hay apetito por activos en dólares, entonces eso les da cierta protección pero eso no se aplica a otros países, otros países tienen que estar más vigilantes para que el costo de su deuda y la carga de su deuda no se vuelva algo alarmante.
 
En términos generales en el mundo, ¿cuál mecanismo se ha visto reivindicado para hacer frente a esta emergencia mayormente inédita: la política de austeridad o los respaldos fiscales? 

- Bueno, primero  hay que ser cuidadoso, desde el punto de vista de que no todos los países tienen las mismas capacidades, los países avanzados tienen mucha más capacidad de tener una expansión fiscal que países emergentes. Yo creo que lo que ha resultado bastante bien es un cierto apoyo dirigido a, sobretodo, mantener empresas que en ausencia de la pandemia serían viables y que si no recibieran apoyo, desaparecerían y eso es muy costoso para la sociedad. Si hay empresas que son viables pero de repente reciben un choque como el de la pandemia, la verdad es que socialmente es indeseable que se tengan que cerrar y que tengan que despedir a las personas.

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Entonces, apoyos dirigidos para darle apoyo a ese tipo de empresas, creo que ha sido exitoso y ha sido la fórmula para que muchos países salgan adelante más rápido.

También se puede hacer el caso, es necesario, que precisamente por el súbito problema que generó la pandemia también es adecuado dar apoyo a la sociedad sobretodo a las personas más necesitadas. Sí, de acuerdo a las capacidades y sin que sea un proceso desbordado, sí ha sido adecuado, ha probado ser eficiente el que haya apoyos fiscales. 

Usted dice que hay economías emergentes que se han quedado atrás, por la pandemia, porque la pandemia sigue presente  y por políticas de estímulo y soporte que han tenido que ser quizá o han elegido ser más limitadas, ¿qué tiene que ocurrir para que las economías emergentes avancen en este proceso de recuperación?

- Primero hay que subrayar el hecho de que todavía en muchos países emergentes hay un gran rezago en vacunación, si hoy vemos un mapa de los múltiples que se presentan en diferentes medios o diferentes servicios de noticias de salud, en donde se ve la intensidad mayor de alarma de estos casos es en países emergentes: en el Cono Sur, una parte de Sudamérica, en Sudáfrica en varios países emergentes y en desarrollo.

Primero pienso que apelar a una mayor cooperación internacional es importante, que ha habido algunos ruidos incipientes que se han oído del G-7, sería muy deseable que esos pronunciamientos se empiecen a materializar. Además creo que sería una visión no nada más de simpatía hacia otros países, sino que también se estarían sirviendo asimismo los países avanzados, porque si hay algo que sabemos es que la pandemia viaja, no respeta fronteras, si no logramos erradicar, controlar severamente este virus, nadie se va a poder sentir seguro.

Yo creo que también es muy importante que se ponga atención al tema de tratamiento, nos hemos concentrado mucho en la vacunación, pero precisamente como hay limitaciones a la vacunación, eso quiere decir que vamos a tener que aprender a vivir con el virus. 

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Nosotros hacíamos un cálculo aquí en el BIS, de que si por ejemplo a través de mejores tratatmientos la tasa de fatalidad, es decir, el número de muertos se reduce a la mitad, aún si tuviéramos 30%  menos de vacunas, el impacto sobre el PIB sería la mitad, es decir, se puede evitar mucho la desaceleración económica por virtud de tratamientos más eficaces, entonces no debemos concentrarnos única y exclusivamente en vacunación, sino también en tratamiento. 
 
Se  habló del creciente uso de criptomonedas como una oportunidad para el sistema monetario global ¿usted comparte este entusiasmo frente al fenómeno de las monedas digitales, de las criptomonedas y qué opina de que algunos países adopten monedas digitales como un medio de pago digital? 

- El tema fundamental es que muchas de estas criptomonedas y en particular el Bitcoin no cumplen con la definición aceptada de dinero. El dinero tiene que ser un buen medio de cambio. Tiene que ser un buen depósito de valor y una muy buena unidad de cuenta. Pero el Bitcoin no cumple con estas características, no es un buen depósito de valor porque su valor sube y baja brutalmente y por lo tanto la confianza que uno puede tener en que esa criptomoneda mantenga su poder adquisitivo es muy bajo. Normalmente hemos oído del aumento del valor de las criptomonedas, pero como ha subido también ha bajado y no siempre oímos las historias de aquellos que han sufrido las minusvalías tan importantes. Como un empresario, un comerciante, que no sepa cuánto va a poder comprar con esa moneda hace muy difícil que pueda tener una aceptación global o generalizada dentro de un país. Por lo mismo, lo que nosotros pensamos es que la mayor aceptación que podría tener o el uso que se le podría dar a este tipo de activos, es como un vehículo especulativo, ciertamente hay gente que tiene un gran apetito por el riesgo, entonces incluirlo en su portafolio podría ser algo deseable para esa persona, pero difícilmente uno podría pensar que un sistema monetario se puede organizar alrededor de activos que tengan tal volatilidad.
 
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La economía mexicana dejó de crecer, incluso antes de la pandemia, ahora la situación es más complicada. En el contexto del diagnóstico que usted ha compartido sobre economías emergentes ¿qué riesgos enfrenta la economía mexicana?

- Como mi materia es política monetaria y banca central, la realidad es que yo pienso que el Banco de México ha venido actuando bien.  En México sí se ha visto una inflación mayor a la correspondiente a los objetivos del Banco de México, parte de eso responde precisamente al cambio en los precios relativos, precios de las mercancías básicas, alimentos, creo que el Banco de México tiene que ser fiel a su mandato, tiene que proteger a la sociedad de la inflación, y los pasos que han tomado son adecuados. La verdad es que la inflación alta podría ser un desincentivo al crecimiento y creo que el actuar que han tenido ha sido adecuado, eso va a permitir que haya mayor financiamiento hacia delante y ese financiamiento que eventualmente apoye el crecimiento.

Pienso que tener un Banco Central orientado a mantener una inflación baja y estable es algo que le sirve bien al país hoy en día. Y lo que ha probado ser muy eficaz y es una expresión política, es que tiene un gran valor dentro de cada país tener una institución dentro del estado, que su función exclusiva sea mantener una inflación baja y estable, eso tiene muchas repercusiones sociales y por lo tanto es muy importante y eso es una fórmula que ha probado ser exitosa, no nada más en países avanzados sino emergentes y en países en vías de desarrollo.

Pienso que si algo ha funcionado hay que seguirlo apoyando.