José, el alfarero de Tlaquepaque, que huyó de la muerte y brinco el muro

José, como miles de mexicanos, espera en Tijuana para solicitar asilo en EU

José, el alfarero de Tlaquepaque, que huyó de la muerte y brinco el muro
José llegó a Tijuana huyendo de la violencia en Jalisco. Foto: ESPECIAL
Nación 20/06/2021 03:05 Luis Carlos Rodríguez Actualizada 05:45
Guardando favorito...

Tijuana, B.C.— José se agarra de los barrotes oxidados del muro fronterizo que separa Tijuana de San Diego. A unos 100 metros una camioneta de la Border Patrol vigila sus movimientos mientras que el alfarero jalisciense narra la tragedia que lo obligó a huir, a emigrar, a intentar dos veces cruzar como indocumentado y el miedo de regresar a Tlaquepaque.

Él forma parte de los cientos o miles de mexicanos que están varados donde inicia la patria, en la centenaria Tijuana, en espera de cruzar al otro lado, de solicitar asilo para salvar su vida. Están huyendo de los cárteles, de la violencia imparable de estados como Michoacán, Guerrero, Jalisco.

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, señala que entre los meses de marzo y mediados de mayo de este 2021, al menos 500 personas de Michoacán, solicitaron asilo en Estados Unidos. La mayoría son de Aguililla, Michoacán. Otros tanto son de Guerrero, de Jalisco, de Veracruz, por mencionar algunos estados.

También lee: Prevén en México récord de peticiones de asilo

José sobrevive vendiendo chicles en la zona de Playas de Tijuana. “Yo soy de Jalisco, soy alfarero. Yo trabajo el barro. Me vine para acá por mataron a un hermano que tenía un taller de alfarería en Tlaquepaque. Eso pasó hace seis meses”.

El motivo por el que ando acá, queriendo brincar el muro, queriendo huir de México es por la violencia, porque si México estuviera tranquilo, si mi pueblo estuviera en paz, yo estaría trabajando con mi hermano haciendo ollas, cazuelas, cantaros de barro, macetas. Ahí mismo los vendíamos, teníamos un puesto, donde se quedó mi madre vendiendo lo que se quedó ya elaborado. Teníamos nuestro horno para cocer el barro, todo se quedó abandonado.

“Lo mataron porque no quiso pagar el derecho de piso, la plaza. Lo mató el Cartel Jalisco Nueva Generación. Le mandaron un aviso a mi hermano de que querían hablar con él”.

“Yo no tengo nada que hablar con ustedes”, les mando decir mi hermano. Entonces llegó un muchacho al taller le soltó cuatro balazos. Yo me salvé porque estaba en el baño en ese momento. Se oyeron muy fuerte los balazos, fueron de una pistola calibre 38. Después a mí también me amenazaron: Ni se te ocurra abrir el taller, porque si no también te vamos a dar piso”.

También lee: Gobernador de Texas detalla planes del muro que quiere construir; anuncia anticipo por 250 mdd

José comenta ante las amenazas viajó a Culiacán para refugiarse con unos familiares. Después un amigo de Tonalá, a quien también le mataron a dos hermanos este año, le dijo que se fueran “al otro lado”. Y así llegaron a Tijuana.

Dejó a su madre, viuda desde hace un año, para vender las últimas piezas de alfarería que quedaron. “Les dije a mis hijos que tenía que irme. Ellos me dijeron: Está bien papá, mejor escucharlo por teléfono que ir a visitarlo al panteón”.

Así inició su batalla contra el muro y la Border Patrol. “Ya van dos veces que cruzo y las dos me agarran y me deportan”, dice José mientras ofrece sus chicles a turistas que llegan a Playas de Tijuana.

La primera vez fue hace cuatro semanas, es decir a mediados de mayo. “Me crucé por Tecate por el mentado Nido del Águila. Caminamos todo el día y toda la noche. No traíamos coyote, no tenemos dinero para contratar uno”.

“Llegamos a una carretera en donde el hermano de mi amigo nos iba a levantar, pero no llegó. Ahí nos ahí nos detuvo la migra. Al otro día nos aventaron -deportaron- por la Garita de Otay.

También lee: Kamala Harris urge al Senado de EU aprobar ley para dar ciudadanía a "dreamers"

La segunda lo intentó hace dos semanas cuando cruzó por el Cañón del Muerto, donde hay un tramo sin muro. “Por ahí me cruce y ya íbamos llegando a una zona donde hay muchos árboles, como una selva tupida, ahí nos metimos, ya casi llegábamos donde están unas casas, ahí nos agarró la migra”.

“Nos dijeron, sabe que, ustedes ya han tratado de pasar en dos semanas. Ya van dos veces que los hemos agarrado, para la otra les podemos dar de seis meses a tres años de cárcel por las entradas ilegales que están haciendo”.

José, quien prefiere no dar su apellido por temor a represalias, resume el infierno de su pueblo, de su familia. “Está muy feo todo por mi tierra en cuestión del mentado Cártel Jalisco Nueva Generación. Ellos fueron los que nos amenazaron y mataron a mi hermano. Esta muy pesado el tema. Ellos extorsionan y amenazan a todos, hasta las personas más humildes que venden en sus carritos hot dogs también les cobran derecho de piso. A nosotros nos exigían 300 pesos al día. De dónde, había días que no vendíamos ni esa cantidad. Está carajo”.

whatsapp_image_2021-06-19_at_4.06.44_pm.jpeg

“Yo no conocía la frontera, no conocía Tijuana y mucho menos en muro. Ahora que lo veo es algo difícil de brincar, la mera verdad no se hace muy bien que exista este muro, porque en la realidad allá ocupan de la mano de obra de nosotros para trabajar. Este muro está muy alto”, señala mientras se aferra a los barrotes que lo separan de San Diego, California.

Yolanda Varona, Dreamers Moms, organización que apoya a madres deportadas de Estados Unidos en la Ciudad de Tijuana, comentó al Universal sobre la crisis de desplazados que se vive en esa frontera: “Desde mayo a la fecha me han contactado vía telefónica, vía Wasap más de 150 personas, la mayoría mujeres, que huyeron de sus pueblos, de sus comunidades en estados como Michoacán, Guerrero y Jalisco. Están pidiendo ayuda para buscar asilo en Estados Unidos”.

“Yo le pedí ayuda Nicole Ramos, abogada, quien me dijo que hiciera una base datos y se la mandara. Me dijo que le daría prioridad a las mujeres con niños, con hijos con alguna discapacidad. Muchas de estas personas me las estaba mandando el Padre Goyo, de Aguililla, Michoacán, quien les expidió una carta para certificar que están huyendo de la violencia. Hay casos de mujeres a las que les mataron al esposo, al hermano, a un hijo, que les quemaron la casa, les descuartizaron a un familiar, que les hicieron una serie de atrocidades los grupos de la delincuencia que operan en esa región”.

También lee: Biden expande un programa de acogida para menores centroamericanos en EU

Me empezaron enviar fotos y testimonios de todas las atrocidades que han sufrido estas mujeres, estos niños que están huyendo de esos estados.

“La abogada Nicole Ramos ya no me contestó. Me dejó colgada con estas personas y no se quién le va a dar seguimiento a esos cientos de casos. Las mujeres, muchas de ellas están acampando en El Chaparra, ahí hay más de 2 mil personas, entre mexicanos y centroamericanos. Algunas me llaman para decirme que no tienen para comprar leche para sus hijos o que necesitan un medicamento, nebulizaciones para un niño. Es terrible lo que está pasando y no hay apoyos del gobierno para todos estos mexicanos”.

Varona dijo que estos son mexicanos que están huyendo del crimen, de amenazas de muerte, que están viviendo a la intemperie, enfermos. Son personas que están abandonadas por las autoridades, por el gobierno federal, que están a la intemperie en El Chaparral, sin comida, sin baños, bajo los rayos del sol, exponiendo a sus hijos. Las organizaciones y asociaciones civiles de Tijuana eso ya no rebasó.

“Tengo el registro de más de 150 personas, todas mujeres, que me hablaron, que contactaron a partir del 20 de mayo a la fecha. Es decir, en un mes. Es un gran éxodo que huye de la violencia. Estas son sólo las mujeres, pero cada una trae dos, tres o hasta cuatro niños. Estamos hablando de una cifra más grande, de miles de personas huyendo de la violencia”.

También lee: "¡Esa es mi hija!", dice mujer al ver a niña migrante cruzar la frontera en televisión

Comenta algunas mujeres le han llamado diciendo para decirle que han logrado cruzar la frontera y están en espera del proceso y juicio para ver si los aceptan como asilados.

En 2020 al menos 9 mil 700 mexicanos fueron sacados de sus hogares por el conflicto y la violencia en zonas dominadas por cárteles y la delincuencia, expuso el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (Internal Displacement Monitoring Centre, IMDC). Esa cifra refleja el aumento de 2 mil 600 personas desplazadas por la violencia respecto al 2019.

Guardando favorito...

Noticias según tus intereses

Comentarios