Detectan 4 mil 816 casos de trata en EU en cinco años

De 2015 a 2020, la línea contra la trata de personas en EU identificó 4 mil 816 migrantes víctimas de abuso laboral

Detectan 4 mil 816 casos de trata en EU en cinco años
Ilustración: Arturo Villeda
Nación 28/11/2021 00:49 Ana Gabriela Rojas Actualizada 01:30
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Cientos de migrantes con visas de trabajo temporal podrían ser víctimas de trata cada año en EEUU, según la Línea Nacional contra la Trata de Personas de Estados Unidos.

“El empleador de una compañía de EEUU que recluta cada año cientos de migrantes para recoger frutas les dijo que no había problema si expiraba su visa. Y, cuando eso sucedió, comenzó a amenazarlos con reportarlos a migración, pues eran ya indocumentados”.

La directora de la línea, Megan Cutter, cuenta a El Universal que, a partir de sufrir coerción, los trabajadores tuvieron miedo de salir a la calle y de dejar ese empleo. Se vieron forzados a peores condiciones y a trabajar horas extras sin compensación.  

Explica que este tipo de llamadas alertando sobre este delito a migrantes con visa de trabajo temporal en la agricultura las reciben “casi a diario”.

La trata laboral es el trabajo forzado obtenido bajo amenaza, engaño o violencia. Para que exista delito no es necesaria la coerción física, son suficientes los medios psicológicos de control, como amenaza o engaño.  

Según la línea de ayuda, entre 2015 y 2020 se identificaron a 4,816 posibles víctimas de trata que estaban trabajando legalmente en EEUU con algún tipo de visa temporal. Pero este número podría ser solo una pequeña fracción de las víctimas, ya que muchos migrantes no conocen sus derechos y tienen miedo a hablar. 

Cutter coincide con varios expertos entrevistados por El Universal: hay una extendida creencia de que cuando los migrantes van a EEUU con visa de trabajo temporal tienen una garantía de que se respeten sus derechos. Pero no es así. 

“El diseño de estas visas tiene muchos vacíos legales que permiten que haya trata laboral y explotación”. Así de tajante lo dice la directora de la línea operada por la ONG Polaris y financiada con fondos del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU y donaciones privadas.  

Uno de los principales problemas de esas visas es que autorizan al migrante a trabajar exclusivamente para un empleador y si por alguna razón deja ese puesto la visa se declara inválida. Esto crea un gran desbalance de poder del empleador sobre el trabajador. Y ese poder es usado con frecuencia para explotar a los migrantes. 

“Es desafortunadamente común que los empleados sean amenazados con ser deportados o ponerlos en una lista negra para que no puedan regresar a trabajar a EEUU”, cuenta. 

Organizaciones de derechos del trabajador han pedido por años que se desvinculen las visas temporales de un solo empleador, pero hasta ahora no han tenido éxito. 

También piden que se hagan más revisiones en sitios de trabajo y que las autoridades se aseguren que los trabajadores no tengan que pagar en ningún punto del reclutamiento. Esto último es muy común, a pesar de ser ilegal en ambos países.

Esas cuotas pueden ser miles de dólares que los trabajadores tienen que pedir en préstamos y esa deuda los hace más dependientes del dinero que planean ganar en EEUU. 

Además, las organizaciones piden que los contratos estén en español o en la lengua materna de los trabajadores. Es común es que sean en inglés y que durante el reclutamiento sean engañados y que les hagan falsas promesas sobre el salario o las condiciones de trabajo y vivienda. 

Más abusos en pandemia 

La pandemia empeoró la situación para los trabajadores del campo, según un reporte de Polaris.  “Hay alguna evidencia que la trata y la explotación pudo haber aumentado entre los trabajadores del sector agrícola, que fueron considerados como esenciales durante la pandemia”, dice.

Este tipo de visas temporales denominadas H-2A han aumentado cada año. Llegando hasta 213,394 en 2020. Esto significa que se han cuadriplicado desde 2007 cuando el límite fue de 50,791. El 90% de estas visas son dadas a mexicanos, según datos oficiales. 

En el caso relatado por Cutter, varios empleados se enfermaron de Covid-19, pero tuvieron que seguir trabajando, pues no les dieron licencia por enfermedad. En la pandemia, aumentaron los reportes de migrantes a los que se les negó atención médica. 

“Los trabajadores que están en situaciones así ya son vulnerables y estar enfermos los hace aún más. El empleador tiene el poder de decidir cuáles son las condiciones, y si no quiere seguir las regulaciones, los trabajadores están desprotegidos”. 

En algunos casos los migrantes tienen que vivir abarrotados en remolques, con poca o ninguna agua potable. Algunos migrantes relatan que los empleadores los abusaban verbalmente y confiscaron sus pasaportes y visas para tenerlos cautivos. 

Aunque los migrantes con permiso de trabajo agrícola son más en número, los migrantes con otros tipos de visa de trabajo temporal también son vulnerables. 

“Nos despidieron por ir al médico” 

“En la planta en la que trabajaba, la gente empezó a enfermarse de Covid. Yo me puse muy mal, vomitaba todo lo que comía, y se me dificultaba respirar. Le pedí muchas veces a mi supervisora que me llevara al médico, pero no lo hizo. Con otra trabajadora fuimos al doctor y por eso nos despidieron”. 

Es el testimonio de Maribel sobre lo que vivió con Reyna, otra migrante mexicana, cuando trabajaban pelando cangrejos en Luisiana.

Con el apoyo de la ONG Centro de los Derechos del Migrante (CDM) presentaron una denuncia ante la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional de EEUU (OSHA por sus siglas en inglés) argumentando que su empleador tomó represalias contra ellos por defender su derecho a la salud y la seguridad. Su denuncia fue desestimada.  

Sin embargo, Maribel y Reyna tuvieron una victoria cuando el Departamento de Trabajo anunció recientemente que la planta donde trabajaban deberá pagar USD$138,629 en salarios atrasados ​​para 100 trabajadores a quienes no se les pagó horas extras.

Las mujeres son todavía más vulnerables. La CDM lideró la presentación de la primera queja de trabajadoras migrantes en contra de EEUU bajo el T-MEC. “Los mecanismos utilizados para reclutar y emplear a trabajadores migrantes con estos dos tipos de visas (H-2A y H-2B) están plagados de discriminación por sexo, que afecta a las mujeres trabajadoras migrantes de manera significativa y desproporcionada”, dice. 

“Si las mujeres contáramos con más oportunidades de trabajo, enfrentaríamos menos abusos y acoso” dice en su testimonio Adareli Ponce, una de las peticionarias.

 Acusan que a las mujeres se les niegan trabajos (sólo un 3.8% de las visas fueron otorgadas a mujeres), se les canaliza a roles con salarios más bajos y se les expone a la violencia de género en su lugar de trabajo.

El documento pide que EEUU cumpla los compromisos adquiridos en el T-MEC donde se prohíbe la discriminación por sexo en la contratación, compensación, y términos y condiciones del empleo. 

“Aguantamos por necesidad”

Beatriz cuenta a El Universal que trabajó 11 temporadas en Oregón en una empresa que empacaban raíces de fresas congeladas para sembrarlas en México, pero que la última vez la dejaron tirada en el camino. 

“Íbamos en el camión, en un trayecto de 18 horas. Me empecé a sentir muy mal debido a un problema de hipertiroidismo, sentía que me moría. El camión se detuvo y me dejó allí, tirada. Después me enteré que estaba despedida y no me volvieron a contratar”.

Cuenta que hay malos tratos por parte de los supervisores y que trabajan largas horas. Que la gente duerme hacinada en bodegones con otras 100 personas y que les dan comida mala que les descuentan de su salario a un precio que no les informan antes. 

Tienen que dejar a sus hijos solos por meses para ir a poder ganar en dólares. 

“Pero tenemos que aguantar porque necesitamos alimentarnos y alimentar a nuestros hijos. Porque en México no hay buen trabajo”, dice. 

Ella, como otros trabajadores consultados, no niegan que ese trabajo les ha ayudado a mejorar sus condiciones de vida. Pero, también saben que el precio es alto. 

“Falsa promesa de superación”

Para la directora de la asociación Dignificando el Trabajo, Mónica Salazar, “la precarización laboral en México, con tintes de explotación, -sobre todo el la agricultura- en muchas ocasiones no les permite identificar a los migrantes los abusos en EEUU.  Desgraciadamente los tienen normalizado”.

Asegura que este sistema de visados conviene a México y Estados Unidos y que no se han preocupado por mejorar las cosas para los migrantes.

“México es el entrenador de las masas de obreros y Estados Unidos es el beneficiario de mano de obra barata. Y lo que hacen es vender esa falsa promesa de superación a los trabajadores, cuando en muchos casos terminan en terribles condiciones”. 

Dice que el modelo está creado para subsanar ciertos vacíos y necesidades obreras. “México no se ha preocupado nunca por profesionalizar al sector y que vaya con otros elementos para defender sus derechos”. 

Cutter, directora de la Línea Nacional contra la Trata de Personas de EEUU, coincide en que una parte importante del trabajo es que los migrantes que están en problemas sepan que lo que les está pasando no debería ser y que no es legal. 

También ayudan a las víctimas a conectar con servicios especializados como abogados o refugios que les puedan brindar ayuda. Solo en los casos que los afectados lo piden levantan un reporte o contactan con la policía. 

Sin embargo, reconoce que no saben en qué porcentaje de los casos las autoridades toman medidas. 

“Desafortunadamente muchas veces no sabemos. Una de las razones es la confidencialidad porque las autoridades dicen que no nos pueden decir qué pasó.

También, porque estos casos llevan mucho tiempo para que pueda haber cargos contra la empresa o contra una persona”. 

La directora de CDM, Rachel Micah-Jones, asegura a El Universal que no hay incentivos para que las personas reporten estas violaciones. “Porque si lo hacen, muchas veces pierden el trabajo y pierden dinero que invirtieron. Y a veces no solo ellos, sino también otras personas de su comunidad”. 

Asegura que se busca un nuevo sistema, que cambie el enfoque de estas visas, pero que hay cosas que desde ahora Estados Unidos podría hacer para asegurar que las personas que sufren violaciones a sus derechos tengan acceso a protección. 

Para combatir la explotación laboral hacer falta la colaboración conjunta desde los distintos sectores,  como gobiernos, empresas, consumidores y organizaciones de la sociedad civil, dice la directora de iniciativas para Trata Laboral de Polaris, Andrea Rojas. 

“Cada uno tiene un rol clave que jugar. Los trabajadores solos no pueden. Son el último eslabón y el menos poderoso para generar el cambio que queremos ver”, asegura.

Ni el gobierno de EEUU (Departamento de Seguridad Nacional -DHS, por sus siglas en inglés) ni el de México (la Secretaría de Relaciones Exteriores) quisieron dar una entrevista sobre el tema,  a pesar de pedirles insistentemente. 

AMLO pide más visas temporales 

Y a pesar de que los “problemas estructurales” de estas visas temporales de trabajo han sido muy señalados, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha pedido en varias ocasiones a EEUU aumentar “considerablemente” su número como forma de regular la migración. 

En septiembre hizo pública una carta que le envió al presidente estadounidense, Joe Biden, donde decía: “Desde luego, es necesario ordenar el flujo evitando el desorden, la violencia y garantizando los derechos humanos; sin embargo, no debemos quedarnos sólo en la aplicación de medidas de contención y menos de carácter coercitivo”.

Para ello, AMLO le proponía a su homólogo escalar en Centroamérica sus programas sociales, Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro. Pero también proponía que se amplíen “de acuerdo con la demanda” las visas temporales de trabajo.

"No se perjudicaría a nadie, pues es sabido que la gran nación que usted preside requiere de fuerza de trabajo adicional para impulsar su crecimiento económico, fortalecer su producción y reducir sus importaciones de Asia”.

En la misiva aseguraba que el plan de desarrollo de obras e infraestructura en EEUU “requerirá de un gran ejército de trabajadores de la construcción, y es probable que, para conformarlo, se necesite la mano de obra de los migrantes centroamericanos. Considero que la combinación de estas circunstancias abre una oportunidad perfecta para planificar, ordenar y humanizar el flujo migratorio”.

“Que se respete a los trabajadores” 

Abelina Ramírez Ruíz, directora de Mujeres Unidas en Defensa de las Jornaleras e Indígenas (MUDJI), dice que su organización ha documentado abusos a los trabajadores mexicanos en EEUU. Y que  evitar la trata y mejorar las condiciones de los migrantes beneficiaría a todos. 

“No estamos en contra del patrón y la empresa. Estamos en contra de las violaciones a los derechos. Queremos que se cumpla la ley. Que el trato sea digno y justo.

Necesitamos el dinero, pero ellos también necesitan nuestro trabajo”. 

Para los expertos en derechos laborales no se puede detener la explotación y trata de los migrantes mientras no se modifique el sistema de visas de trabajo temporal y se brinde protección a los migrantes que denuncien abusos.

24.9 millones de víctimas

A diferencia de lo que se cree comúnmente, en el mundo existen más víctimas de trata laboral que de trata sexual.  

La Organización Mundial del Trabajo calcula que hay unas  24.9 millones de víctimas de trabajos forzados.

16 millones son explotados en el sector privado, como trabajo doméstico, construcción y agricultura. 

4.8 millones son explotadas sexualmente 

4 millones son explotadas en trabajos impuestos por autoridades estatales.

“Este reportaje fue elaborado con el apoyo de la fundación Thomson Reuters”
 

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