Abre su cocina y les trae el sabor de Haití

Trixia y su familia comparten su casa con haitianos que cruzan por el país; preparan platillos tradicionales para recordarles su hogar a través de la comida

Abre su cocina y les trae el sabor de Haití
En 2010, tras el terremoto que sacudió a Haití, Trixia viajó a ese país para ser voluntaria. Ahí conoció historias e hizo amigos entrañables que la acercaron a su gente. Foto: Atenea Campuzano. El Universal
Nación 17/10/2021 01:25 Verónica Márquez Actualizada 09:43
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Pasión, perseverancia, honestidad y empatía son algunas palabras que podrían describir a Trixia, una mujer que se ha dedicado a trabajar en diferentes oficios para mantener a su familia unida y feliz, pero lo más sorprendente de ella es su lado altruista, que la ha llevado a compartir su cocina para llevar un poco de Haití a los migrantes, a través de la comida.

Fue en 2010 cuando Trixia se empezó a relacionar con Haití y su gente. Viajó a ese país para ser voluntaria luego del terrible sismo de magnitud 7.0 en escala de Richter que sacudió a la región. Durante ese viaje conoció historias, hizo amigos entrañables y vivió un gran amor que le permitió conocer a su hija.

Trixia nunca dejó de tener sus principios muy claros. Cuando observó la situación actual de los migrantes haitianos y la gran afluencia con la que llegaban a México, buscó diferentes formas en las que pudiera ayudar, más allá de darles víveres.

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Foto: Atenea Campuzano. El Universal

Ella decidió abrir las puertas de su casa y de su cocina, para que las mujeres migrantes provenientes de Haití pudieran asistir y cocinar algunos platillos de su nación, para regalarles un pedazo de su hogar.

“Como si fuera mi gente mexicana, como mi gente haitiana, yo les abrí mi casa para que cocinen comida al estilo haitiano, para que cuando coman sientan el sabor a hogar, sabor a Haití”, comenta Trixia.

Ella escucha las historias de las personas migrantes, de mujeres que han pasado atrocidades, familias que han perdido miembros en el camino o hijos que no saben dónde están sus padres. Ha dedicado esfuerzos para que pasen un tiempo tranquilo en su hogar disfrutando de su comida local, que tal vez no habían probado desde hace meses o años, tras atravesar países completos.

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Jean Rony, haitiano de nacimiento, es esposo de Trixia y lleva 10 años residiendo en México. Foto: Atenea Campuzano. El Universal

El padre de su pequeña, Jean Rony, tiene 32 años, actualmente lleva 10 años residiendo en nuestro país, lo que lo ha convertido en un hombre de nacimiento haitiano, pero chilango de corazón.

Él también se une a Trixia en la cocina para preparar algunos platillos tradicionales de Haití y se esfuerza en recuperar los sabores distintivos de su tierra natal.

A pesar de ser un residente legal en México, sabe que la gente tiene miedo, que es extraño ver a alguien diferente a ellos, porque él mismo ha vivido ese rechazo, pero esto no le ha impedido aprender y amar al país.

Así como él tuvo la oportunidad de salir de Haití y vivir en libertad, espera que sus compatriotas lo logren, porque él conoce las dificultades a las que se enfrentan día con día, la escasez de alimentos, servicios y empleos.

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Jean Rony se une a Trixia en su iniciativa y también cocina platillos tradicionales de Haití, intentando recuperar sus sabores distintivos. Foto: Atenea Campuzano. El Universal

Comprende que los migrantes viajan durante meses, que pasan hambre, frío, que son agredidos y asaltados. Entiende que la situación en el país los orilla a ser duros, que la inseguridad los mantiene alerta y que sienten un constante temor por su vida. Por ello se une a esta iniciativa para dar soporte a los migrantes haitianos.

“Me gustaría que la gente empezara a entender que somos humanos y por qué uno camina nueve países para llegar a un país donde puede tener oportunidad, pero los expulsan y maltratan”, declara Jean Rony.

La familia Fie Fie Lara, conformada por Trixia, Jean Rony y su pequeña hija, se unen en una misma voz para transmitir un mensaje de amor, pero también para pedir que la gente abra sus corazones, que muestre apoyo y no discrimine a los migrantes que pasan por este país.

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La pareja abrió las puertas de su cocina para que mujeres haitianas preparen comida de su país y lo recuerden tras su largo viaje. Foto: Atenea Campuzano. El Universal

Su hija también quiso enviar un mensaje, con sus padres a su lado: “Quiero que los demás aprendan a respetar a los otros, no sólo por su color de piel, no sólo porque es rico o pobre, o de dónde viene, hay que respetar a los demás porque son como nosotros; somos humanos”.

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