El 26 de marzo de 1901, Juan Cuestas presentó credenciales como Ministro Extraordinario y Plenipotenciario de Uruguay ante el presidente mexicano Porfirio Díaz. Ese acto protocolar dio inicio a una relación diplomática que hoy cumple 125 años, caracterizada por la coincidencia de visiones y principios comunes: el respeto de la soberanía, la autodeterminación de los pueblos, la promoción de la paz y seguridad internacionales, la defensa del multilateralismo y derecho internacional.
Es por este motivo, que este aniversario representa una oportunidad para reflexionar sobre la historia compartida y proyectar un futuro de amistad y cooperación, en un contexto global desafiante.
A lo largo de un siglo y cuarto, múltiples episodios marcaron nuestra memoria, pero hay dos hitos destacables. En 1919, la presencia del poeta y diplomático mexicano Amado Nervo en Montevideo dejó una huella cultural imborrable, con una presentación en el Ateneo que conmovió a la sociedad uruguaya y que tras su fallecimiento, le rindió honores de Estado. La admiración por figuras como Frida Kahlo, Diego Rivera, Siqueiros —casado con la uruguaya Blanca Brum—, o Carlos Fuentes, quien residió en Montevideo y el contacto con referentes como Joaquín Torres García, Eduardo Galeano y Mario Benedetti, consolidaron un puente cultural permanente.
Décadas más tarde, durante la dictadura cívico-militar uruguaya, el embajador mexicano Vicente Muñiz Arroyo abrió la Embajada en Montevideo para dar asilo a cientos de perseguidos políticos. Su solidaridad generó un lazo humano que perdura entre los 8000 integrantes de la comunidad uruguaya en México.
Uruguay mantiene con México el único Tratado de Libre Comercio vigente fuera del MERCOSUR desde 2004, que ha permitido ampliar y diversificar el intercambio, consolidando a México como su octavo socio comercial. El comercio bilateral ha crecido de manera sostenida, superando los 450 millones de dólares anuales en cada dirección dos décadas después de su aprobación. México exporta vehículos, autopartes y electrónicos, mientras que Uruguay comercia concentrado de bebidas, celulosa de madera, carne, lácteos y arroz, en una relación comercial complementaria.
Desde la entrada en vigor del Acuerdo recíproco de protección de inversiones, Uruguay ha destinado más de 600 millones de dólares a México, mientras que varias empresas mexicanas se han consolidado en territorio uruguayo. El turismo es otro nicho de oportunidades, ya que en 2025, más de 50 mil uruguayos han elegido México para pasar sus vacaciones, y el próximo Mundial de Futbol será sin dudas una ocasión excepcional.
Las relaciones bilaterales gozan del mayor nivel con un Acuerdo de Asociación Estratégica, que fomenta el diálogo político, la cooperación cultural y consular, que ha permitido articular posiciones en foros multilaterales y promover intercambio para artistas, investigadores, científicos y académicos.
Por su parte, el Fondo Bilateral de Cooperación es referente de cooperación sur-sur y triangular, financiando más de 55 proyectos en áreas clave como género, sistemas de cuidados, salud y desarrollo sustentable.
El futuro abre posibilidades en sectores de tecnologías de la información, inteligencia artificial y software, donde Uruguay lidera en exportaciones per cápita. Las energías renovables ofrecen también oportunidades de integrar cadenas de valor, con una matriz energética uruguaya principalmente de fuentes renovables.
Evaluar esta relación únicamente por cifras económicas o acuerdos políticos sería incompleto. Lo que hace especial el vínculo entre Uruguay y México es la amistad profunda entre sus pueblos, sustentada en valores compartidos. En este aniversario ambos países celebramos también la certeza de que nuestra amistad seguirá siendo un ejemplo de cooperación internacional.
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