Unión Europea "graba en piedra" compromisos por la neutralidad climática en 2050

En la nueva normativa europea la UE plantea reducir en 2030 hasta el 55% los niveles de emisiones en comparación con 1990, además fija mecanismos para que los miembros cumplan los objetivos

Unión Europea "graba en piedra" compromisos por la neutralidad climática en 2050
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Mundo 30/06/2021 17:44 Inder Bugarin / Corresponsal Actualizada 21:14
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Bruselas.- Con la firma de la Ley del Clima, la Unión Europea selló este miércoles su compromiso por elevar el grado de ambición en la reducción de las emisiones causantes del cambio climático.

La nueva norma comunitaria quedó grabada en piedra tras una ceremonia en la que participó el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, y el Ministro de Medio Ambiente, Joao Mateos Pedro Matos Fernandes. 

La denominada ley de leyes en materia climática transforma el compromiso político del llamado Pacto Verde, de alcanzar la neutralidad climática en 2050 en obligación.

También eleva el objetivo de reducción de las emisiones para 2030, del 40% hasta al menos el 55%, en comparación con los niveles de 1990.

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Aunque podría incrementar al 57% como resultado de un nuevo marco regulatorio sobre el uso de la tierra y la silvicultura dirigido a elevar los sumideros de carbono, es decir, la capacidad de absorción de CO2 por el entorno natural, como los árboles.

Esto supone que durante la próxima década la UE deberá reducir una cantidad de emisiones superior a lo hecho en las tres décadas previas juntas, de acuerdo con la eurodiputada socialista Jytte Guteland.

Además de garantizar que la transición a la neutralidad climática sea irreversible, la normativa establece el marco legislativo de trabajo para las próximas tres décadas, así como los pasos a seguir para alcanzar dicho objetivo.

Para verificar que cada uno de los actores cumple con su parte, se creará un mecanismo para mantener a todos los Estados miembros en línea, y corregir en caso de retraso o eventual incumplimiento.

La Comisión Europea estará al mando de dicho instrumento. A más tardar en septiembre de 2023, y posterior cada cinco años, comenzará a evaluar la coherencia de los planes nacionales de energía y clima con la trayectoria 2030-2050.

Para evitar que sus observaciones queden en papel mojado, la Comisión adquiere facultades adicionales para emitir recomendaciones a los Estados miembros cuyo desempeño no sea congruente con los objetivos; las naciones estarán obligadas a acatar los señalamientos y a realizar los ajustes necesarios.

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Dada la importancia de sustentar el proceso de asesoramiento científico independiente, se establecerá un Consejo Científico Consultivo Europeo sobre Cambio Climático.

El primer paso tendrá lugar el 14 de julio, cuando la Comisión presente la primera serie de propuestas concretas. Está previsto que Bruselas asigne más dinero para la investigación e innovación, se estima que la tecnología contribuirá con el 75% de las reducciones de emisiones necesarias para alcanzar emisiones netas cero para el 2050.

El cumplimiento de la meta requerirá de intervenciones en diversos ámbitos, desde energía e industria, hasta transporte, uso de edificios y actividad agrícola.

Esto implica a su vez el establecimiento de objetivos concretos, por ejemplo, el bloque que conforma el régimen de comercio de emisiones de la UE (ETS) y que en conjunto son responsables del 45% de las emisiones de gases de efecto invernadero de todo el bloque, deberán reducir sus emisiones en al menos 43% para el 2030.

En tanto que transporte, edificios y agricultura, deberán reducir un 30% para 2030 en comparación con los niveles de 2005. En eficiencia energética el último objetivo vinculante es del 32.5% para 2030, mientras que la meta en energía renovable es del 32%.

Los servicios de investigación del Parlamento Europeo (EPRS) anticipan posibles ajustes en políticas, debido a que la crisis de coronavirus ha generado tanto nuevos desafíos como oportunidades. 

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Un estudio elaborado por Gregor Erbach del EPRS, señala que las medidas encaminadas a neutralizar a Covid-19 alteraron diversos comportamientos; por ejemplo el teletrabajo y las videoconferencias sustituyeron la presencia en aulas y oficinas. 

Señala que si estos hábitos persisten, pueden conducir a una reducción sustancial de las emisiones asociadas con los desplazamientos en horas punta y los viajes de negocios.

Investigaciones recientes sugieren que entre el 25 y el 30% de todo el trabajo se puede realizar de forma remota, el 10% de todo el tráfico de pasajeros se puede sustituir por el teletrabajo y el 30% de todos los viajes de negocios se pueden reemplazar por reuniones virtuales.

Para Greenpeace la ley adoptada por la UE no será suficiente para mantener en un máximo de 1.5 grados el umbral de calentamiento global como está previsto en el acuerdo climático de París. 

Sostiene que Europa se queda corta con relación a otros países, Reino Unido anunció que recortará sus emisiones en un 78% para el 2035; incluyendo en ámbitos como la aviación y la movilidad marítima. Estima que la reducción doméstica de la UE debió fijarse entre 58 y 70% para ser compatible con el Pacto de París.

Lamenta que la nueva normativa excluya el tema de los subsidios a los combustibles fósiles y que el objetivo de neutralidad climática sea colectivo, a nivel de la Unión, y no por país a título personal. 

Para la responsable de la campaña climática de la oficina de Greenpeace ante la UE, Silvia Pastorelli, Bruselas cedió ante cabilderos del gas y petróleo y “el acuerdo muestra que la acción climática de Europa es todo humo y espejos”.

jabf/rmlgv

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