Privatizar Petrobras, ¿plan electorero de Jair Bolsonaro?

Mundo 15/10/2021 03:30 José Meléndez, corresponsal Actualizada 09:35
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Ante aumento en precios de combustibles, y de las críticas en su contra, el brasileño lanza idea de vender la petrolera; expertos lo ven como idea desesperada de un mandatario que busca reelegirse

San José. – Asediado por el desastre humanitario del coronavirus y su secuela de devastación socioeconómica y desgaste político, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sorprendió ayer a los brasileños y a la comunidad internacional al revelar que “tengo ganas” de privatizar a la semiestatal Petróleo Brasileño S.A. (Petrobras), catalogada como la cuarta más importante petrolera mundial.
En una entrevista ayer con la radioemisora evangélica brasileña Novas de Paz, Bolsonaro confirmó que “yo ya tengo ganas de privatizar Petrobras, tengo ganas”.

Al ratificar lo que su ministro de Economía, Paulo Guedes, anticipó el miércoles anterior acerca del plan gubernamental de vender la participación estatal en la petrolera para financiar programas sociales asistencialistas a familias socialmente vulnerables, el mandatario explicó: “Voy a ver con el equipo económico qué podemos hacer”.

El sorpresivo anuncio del debilitado gobernante fue recibido con escepticismo en diferentes sectores de Brasil, que calificaron la maniobra como fanfarronada o bravuconada del mandatario y militar ultraderechista en retiro con rango de capitán y a sus desesperados afanes reeleccionistas.

“No creo que vaya a vender ni siquiera una acción de Petrobras”, afirmó el sociólogo e historiador brasileño Marco Antonio Villa, profesor de Historia de la (estatal) Universidad de Sao Paulo.

“Es una cortina de humo más para ocultar la tragedia de la pandemia y sus más de 600 mil muertos. En esta coyuntura política, Bolsonaro no tiene la mínima condición de intentar privatizar o vender una cantidad significativa de acciones. Como decimos aquí: es una mierda”, dijo Villa a EL UNIVERSAL.

“Es otra declaración del presidente al calor de la presión en su contra”, explicó, por su parte, la politóloga, comunicóloga y académica brasileña Deysi Cioccari.

Experta en Bolsonaro, Cioccari declaró a este diario que el asunto sobre Petrobras “se evitaba cuidadosamente”, por lo que “la única fuerza impulsora para que esto esté en la agenda es la reelección” del presidente.

“Si el costo de limpiar la mesa es vender Petrobras, que así sea. Pero no puedo creer que eso pase. Es un año preelectoral: el Congreso no se va a desgastar en un factor tan delicado. Esto solo demuestra la irresponsabilidad del presidente al dar declaraciones tan controvertidas sin preocuparse por el miedo que generarán”, alegó.

Para el economista brasileño André Rehbein Sathler, coordinador del área de investigación de la Unidad de Inteligencia de Congresso em Foco, medio digital de comunicación y análisis político de Brasilia, “el anuncio de Bolsonaro es absolutamente electoral y sin posibilidad de llegar a buen puerto en un gobierno suyo”.

“En sus 28 años como diputado federal, Bolsonaro siempre votó por empresas estatales. Su visión, heredada de una visión de los militares mientras estuvieron en el poder (dictadura de 1964 a 1985) en Brasil, siempre ha sido la del desarrollismo, con el Estado como un gran motor de la economía”, recordó Rehbein a este periódico.

Al señalar que las encuestas ratificaron la debilidad del gobernante, precisó que “su candidatura tendrá grandes dificultades”, con el mercado financiero con “indisposición hacia él” por la alta inflación y la errática política cambiaria”.

Detonantes

El cóctel Covid-19-inflación-elecciones golpeó a Bolsonaro.

Tras confirmar el 25 de febrero de 2020 el primer caso del virus en América Latina y el Caribe, Brasil cayó a un caos sanitario. Bolsonaro minimizó la enfermedad y la definió como “gripecita” y el país pasó de un acumulado de 828 mil 810 pacientes y 41 mil 828 decesos al 13 de julio de 2020 a 21 millones 597 mil 949 contagiados y 601 mil 574 fallecidos a ayer, según datos oficiales.

Electo en 2018 para un primer cuatrienio, Bolsonaro asumió en enero de 2019 y busca reelegirse en octubre de 2022 para el segundo a partir de enero de 2023, pero cayó en un acelerado deterioro político por problemas con los combustibles. “No puedo orientar mejor el precio del combustible, pero cuando aumenta, la culpa es mía. Aumenta el gas, la culpa es mía”, alegó el presidente.

Pese a que, ya como jefe de Estado, rechazó privatizar Petrobras y defendió mantenerla como instrumento estratégico, el escenario cambió por el incremento en electricidad, gas, gasolina y otros combustibles y su impacto en el costo de la vida. En especial, la gasolina subió 40% en los últimos 12 meses.

Cifras oficiales mostraron que la inflación, que subió 1.16% en septiembre anterior para un aumento de 0.29% sobre el 0.87% de agosto de este año, registró el mes pasado un incremento de 10.25% anual y superó el 9.68% de los 12 meses previos.

En este escenario, Bolsonaro colocó a Petrobras en el foco de su atención.

Fundada en 1953 como estatal, Petrobras se convirtió a finales del siglo XX en semipública y, aunque el Estado brasileño preservó la mayoría accionaria, permitió la participación privada nacional y extranjera y se convirtió en una de las gigantes del mercado de los hidrocarburos. El Estado posee cerca del 64% de las acciones, que se negocian en las bolsas de Sao Paulo, Nueva York y Madrid.

Consolidada como la empresa más grande de América Latina y el Caribe, Petrobras opera en 31 países de América, Europa, Asia y África en explorar y explotar petróleo y gas, producir, transportar, refinar, comercializar y distribuir hidrocarburos y sus derivados. También genera, transporta y distribuye energía eléctrica.

“Privatizar Petrobras tampoco solucionará el problema interno de que los c0mbustibles estén caros por el alza del petróleo en el mercado internacional”, aclaró a este medio el economista peruano Carlos Paredes, presidente en 2019 y 2020 de la estatal Petróleos del Perú (Petroperú).

“Esto no puede ser un tema de que como me critican y me molesto, privatizo. No. Si privatizo es por una estrategia sobre el rol del Estado en la economía. Uno vende las joyas de la abuela y decide no mantenerlas en un cofre viejo que se lo pueden robar, porque para esos recursos tiene usos alternativos que pueden crear bienestar”, subrayó.

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