Pese a escándalo de Harry y Meghan, debate sobre realeza y racismo sigue pendiente

Mundo 22/03/2021 02:52 Luis Méndez / Corresponsal Actualizada 13:41
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Pese al escándalo desatado por las declaraciones del príncipe Harry y Meghan Markle, expertos no ven un debate de fondo sobre un problema persistente no sólo en la monarquía, sino en el país

Madrid.- El príncipe Harry y Meghan Markle se encargaron de ventilar algunos de los episodios que la pareja considera más bochornosos de la familia real británica, entre ellos el que se refiere a la preocupación que surgió en el Palacio de Buckingham ante la llegada del primer hijo de los Duques de Sussex y su probable piel oscura.

Las diferencias que perviven en el Palacio de Buckingham volvieron a brotar por las supuestas muestras de racismo que exhibieron algunos de los `royals´ a propósito del aspecto físico que tendría Archie, el primer bebé de Harry y Meghan.

Las quejas de la pareja sobre el trato recibido por algunos de sus ilustres allegados, podría contribuir a empañar la reputación y la estima de algunos miembros de una monarquía que no ha recuperado el sosiego desde el escándalo que provocó el desplante de la desafortunada Diana de Gales; aunque otros expertos restan importancia a lo sucedido.

“Creo que no tendrá demasiada repercusión. Algo que puede ser anecdótico, se ha agrandado y sacado de contexto. No hay que ser tan puritano con comentarios que se pueden dar en cualquier familia. No tiene que haber una carga peyorativa de forma necesaria. Es ingenuo pensar que nadie en la casa real británica se fuera a preguntar si el niño tendría un poquito de color. Se agarran a ello todos los que quieren tirar contra la institución y obtener rentas periodísticas” señala a EL UNIVERSAL Ricardo Mateos Sáinz de Medrano, licenciado en Historia y especialista en casas reales y élites de poder en Europa.

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“El impacto es fuerte en estos momentos, pero yo creo que pasará sin pena ni gloria. Solamente Diana hizo declaraciones de este estilo y ahora, evidentemente, tampoco sientan nada bien, sobre todo porque los temas privados en esas familias no se sacan a la palestra; y menos aún, cobrando un montón de dinero”, agrega el autor de varios libros sobre la realeza, entre ellos `Estoril, los años dorados´, `Dom Manuel II o último Rei de Portugal´ y `Eulalia de Borbón, l’Enfant Terrible´.

“Estos chicos (los Duques de Sussex) tienen que vivir a buen ritmo, con buen estatus en Estados Unidos. Y eso es carísimo. Ellos tienen que hacer caja con cosas privativas y eso no es nada elegante; a la familia real le ha caído como un tiro”, indica el experto.

Las denuncias de los Duques de Sussex durante la explosiva entrevista que mantuvieron con Oprah Winfrey, buscaban desmontar la imagen de armonía que ofrecen los Windsor en sus comparecencias públicas. También podrían dificultar el papel de la monarquía como institución aglutinadora de las diferentes culturas que conviven en territorio británico, con Londres como una de las capitales más cosmopolitas del mundo.

"En los meses en los que yo estaba embarazada, hubo preocupaciones y conversaciones sobre lo oscura que podría ser su piel (de Archie) cuando naciera", aseguró Meghan en sus declaraciones a Oprah Winfrey, tras reconocer que durante el embarazo tuvo pensamientos suicidas sin que nadie de la familia real la ayudara.

Difundida primero por la cadena estadounidense CBS, la entrevista se pudo ver después en Gran Bretaña, donde causó mucho más revuelo.

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Las denuncias de los Duques de Sussex buscaron desmontar la imagen de armonía que ofrecen los Windsor en sus comparecencias públicas, según expertos.

El príncipe Harry también admitió que el racismo jugó un papel determinante en la decisión de apartarse de la monarquía británica; y recordó conversaciones en las que se habló del aspecto físico que iban a tener los hijos que concibiera con su esposa, quien tiene raíces afroamericanas; pero Harry se ahorró el nombre de los culpables, luego de denunciar el acoso de la prensa sensacionalista a la que calificó de intolerante.

“En cualquier caso, ellos son unos imprudentes. Porque sobre todo ella ha buscado un protagonismo que no tiene. Lo que no ha entendido esta chica (Meghan) es que cuando tú entras en una casa de esas, tú no eres nadie. Representas a una entidad, pero tú dejas de ser alguien singular. Creo que hay un afán de protagonismo, cuando en realidad lo que tienes que hacer es lo que todo el mundo hace y lo que se espera de ti. Querer pasar por encima de la heredera (Kate Middleton), no tiene ningún sentido. Es perder el norte”, recalca Mateos Sáinz de Medrano.

El Palacio de Buckingham no entró a valorar las declaraciones de los Duques de Sussex. En un comunicado conciliador, la reina Isabel II apoyó emocionalmente a la pareja, calificó de preocupantes las acusaciones de racismo y dijo que serían tomadas muy en serio y abordadas de manera privada, aunque matizó que algunos recuerdos pueden variar. En definitiva, un mensaje muy medido con el que la reina buscó salvar los muebles familiares sin tomar partido por nadie.

“El comunicado de la reina es muy inteligente; a este chico (Harry), le llamarán aparte en algún momento y le dirán: dejad de hacer estas cosas; me imagino que la reina, que es a la que más atienden, porque es la que manda ahí. Lo que quieren decir con el comunicado es que se trata de un comentario hecho al pasar, que con el recuerdo a lo mejor se ha magnificado un poco”, asegura el experto en casas reales.

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El impacto de la entrevista a los Duques de Sussex fue notable, no solo en Gran Bretaña. Y aunque su alcance es imprevisible, las declaraciones han servido a algunos especialistas para cuestionar otra vez la solvencia de la institución monárquica, que en las últimas décadas se ha visto zarandeada por sucesivos escándalos.

“No hay duda de que estamos ante la crisis más grave que afronta `la corporación´ desde la muerte de la princesa Diana. Hay quien dice que es la peor desde que Eduardo VIII abdicó en 1936. Pero esta no es solo una crisis para la familia real sino para el propio Reino Unido. Sin embargo, me temo que en lugar de aprovechar la ocasión para abrir un debate nacional y honesto sobre la raza y el racismo, habrá una mayor demonización de Meghan y Harry”, advierte por su parte el historiador David Olusoga en el diario The Guardian.

Las confesiones también han sacudido otros tapetes. La comunidad afrobritánica mostró su perplejidad por el hecho de que las acusaciones de racismo causaran sorpresa en un país en el que la discriminación se ejerce a diario en las calles.

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Para Olusoga hay sectores de la sociedad británica atrapados en la negación del racismo cotidiano, del racismo estructural, de la esclavitud y del imperio, los cuales no solo parecen incapaces de cambiar, sino de dar el imprescindible paso de la autorreflexión.

“Cuando se admite que hay racismo en Reino Unido no se presenta como un problema social estructural, sino como un hecho menor, un hecho lamentable pero parte de la vida, algo que los negros tienen que tolerar y con lo que deben aprender a vivir”, agrega el historiador.

No obstante, hay especialistas que ponen en duda que la familia real británica tenga problemas de racismo, ya que sus integrantes siempre se han mostrado respetuosos cuando han sostenido encuentros con ciudadanos de diferentes etnias y culturas. El príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión, también desmintió a su hermano Harry: “no somos para nada una familia racista”, sentenció.

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Una encuesta de The Daily Mail destaca que la mayoría de los británicos consideran que Meghan y Harry se equivocaron al conceder la entrevista, y creen que los Duques de Sussex han defraudado a la reina, por lo que sus títulos nobiliarios deberían ser revocados.

Las declaraciones de la pareja inconforme, que algunos expertos consideran exageradas, han servido asimismo para cuestionar el papel que juegan los periódicos sensacionalistas (tabloides) en algunas sociedades como la británica. Harry comparó su situación con el acoso mediático sufrido por su madre, por lo que no faltaron los que aprovecharon las críticas a la prensa amarillista para rememorar el trágico final de Lady Di en la ciudad de París, cuando a bordo de un automóvil que huía a toda velocidad de los paparazzi que buscaban fotografiarla, se topó con el accidente que le costó la vida. Distintos informes europeos consideran que los tabloides publican material ofensivo que fomenta los prejuicios.

“Esa prensa sensacionalista vive de esto, de sacar basura y de agrandar las cosas. Esta gente está muy perseguida por ese tipo de prensa interpretativa, que lo que no sabe se lo inventa o lo ficciona, con fuentes muy dudosas. Tiene sentido que los Duques de Sussex se hayan defendido como personas privadas que son en este momento”, subraya Mateos Sáinz de Medrano.

El escándalo protagonizado por Harry y Meghan y su progresivo alejamiento de Buckingham, han sido aprovechados mediáticamente para destapar algunos de los problemas de las monarquías basadas en modelos difíciles de encajar en sociedades cada vez más críticas con los privilegios que acompañan a los miembros de la realeza por el mero hecho de serlo. En cualquier caso, las confesiones de la pareja rebelde, más allá de su grado de credibilidad, vuelven a poner de manifiesto las dificultades que tienen los Windsor para adaptarse a los tiempos modernos y hacer de la transparencia una virtud familiar.​​​​​​​

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