La cumbre ministerial sobre minerales críticos que se celebra hoy en Washington DC llega en un momento crucial para la política económica y de seguridad nacional de Estados Unidos. Altos funcionarios de los países del G7 y de socios clave se reunirán para abordar una de las vulnerabilidades estratégicas más acuciantes de Washington: la dependencia de cadenas de suministro frágiles y a menudo dominadas por China para los minerales que sustentan las tecnologías de energía limpia, fabricación avanzada y defensa. México estará representado al más alto nivel por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, lo que subraya el creciente reconocimiento de que se trata de una cuestión vital en la relación bilateral.
La cumbre encaja perfectamente con la estrategia en evolución de la administración del presidente Donald Trump sobre minerales críticos, que hace hincapié en la diversificación del suministro, la cooperación basada en alianzas y un desarrollo más rápido de la capacidad intermedia, donde la vulnerabilidad de EU es mayor.
Las recientes conversaciones entre EU, la Unión Europea, Reino Unido, Australia y otros socios sobre enfoques coordinados para las tierras raras, incluidas las propuestas de mecanismos de precios mínimos para reducir el riesgo de las inversiones, ponen de relieve la magnitud de la preocupación. Si bien estas garantías de precios siguen siendo políticamente complejas, el debate en sí mismo refleja un entendimiento común: las fuerzas del mercado por sí solas no garantizarán la resiliencia de las cadenas de suministro.
Este momento crea una clara oportunidad para los países de América, especialmente México. Con demasiada frecuencia, México es considerado en Washington como una fuente de riesgo o ambigüedad estratégica. Sin embargo, México ya está profundamente integrado en la industria manufacturera norteamericana, alberga una producción competitiva a nivel mundial de cobre, plata, zinc y otros minerales clave y se encuentra en la encrucijada de la demanda industrial de EU. La verdadera oportunidad no radica en abrir nuevas minas de la noche a la mañana, sino en fortalecer el ecosistema de minerales críticos: procesamiento, mejora y reciclaje.
En el ámbito de los minerales críticos, el reciclaje se entiende cada vez más no como una cuestión secundaria en materia medioambiental, sino como una capacidad estratégica. El cobre, el litio, el grafito y las tierras raras recuperados reducen la presión sobre la nueva extracción, acortan los plazos de suministro y amortiguan la exposición a las crisis geopolíticas. En todo México y en el resto del hemisferio ya existe una amplia actividad de reciclaje formal e informal; la tarea consiste en mejorar e integrar estos sistemas para que los materiales reciclados puedan contribuir a la seguridad del suministro en América del Norte.
Las instituciones determinarán si esta oportunidad se materializa. El Banco de Desarrollo de América del Norte se encuentra en una posición única para ayudar a traducir el diálogo ministerial en proyectos financiables en la región fronteriza entre EU y México. Mediante la financiación de instalaciones de reciclaje y reprocesamiento, corredores logísticos compartidos y mejoras medioambientales, el NADBank puede ayudar a convertir la frontera en un centro estratégico para la cadena de suministro de minerales críticos de América del Norte.
Por lo tanto, la cumbre de Washington debe ser vista como más que un foro político. Es una prueba para determinar si los socios pueden armonizar la regulación, las finanzas y la infraestructura para satisfacer las necesidades de la cadena de suministro de EU. Quienes lo logren obtendrán capital, credibilidad y relevancia estratégica. México no puede arriesgarse a quedarse atrás en un mercado mundial de minerales cada vez más competitivo y politizado.
Director Ejecutivo de Hurst International y Fellow en el Wilson Center
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