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Merz se aferra al poder tras nueva debacle electoral

El canciller alemán defiende las reformas que quiere implementar en el país, donde la ultraderecha se impuso en Mecklemburgo-Antepomerania

El canciller alemán Friedrich Merz habló en la sede de su partido, la CDU, en Berlín, tras el fracaso electoral de este domingo. Foto: Markus Schreiber/AP
21/09/2026 |04:26
​​​​​​​EFE
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Berlín/Schwerin.— El canciller alemán y presidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Friedrich Merz, se negó ayer a dimitir, a pesar de que su partido se hundió por completo en el estado federado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania, confirmando el vertiginoso ascenso de la ultraderecha, además de perder en Berlín claramente ante La Izquierda.





“El resultado en Mecklemburgo-Antepomerania no podemos maquillarlo. Es un desastre”, dijo Merz en la sede de la CDU en Berlín, después de que las proyecciones vieran al partido por fuera del Parlamento regional, extremo que se confirmó al terminar el recuento de votos, pues los cristianodemócratas quedaron con 4.9%, el peor resultado electoral en la historia de la formación del canciller.

En esa región, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ganó las elecciones con 38.2%, una cifra que duplica la conseguida en 2021. El Partido Socialdemócrata (SPD) quedó segundo, con 35.5%.

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Pero aunque el candidato a primer ministro regional, Leif-Erik Holm, reivindicó el mandato para formar gobierno, el cordón sanitario lo hace poco viable ante la falta de una mayoría absoluta. El único partido dispuesto a dialogar con AfD, aunque también descarta una coalición, es la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), formación que se quedó fuera de la cámara regional al obtener 4.8%.

De esta manera sería posible una coalición entre el SPD, La Izquierda y Los Verdes.

Mientras tanto, en Berlín se impuso La Izquierda, según los datos del recuento, con 99.03% escrutado. La CDU quedó con 25.7% de votos, mientras que la AfD se quedó con 16.1 %.

La candidata de La Izquierda, Elif Eralp, puede así convertirse en la primera alcaldesa de Berlín de esta fuerza, si bien para ello necesitará lograr un complicado acuerdo de coalición con Los Verdes, con 14.4%, y el SPD.

Tanto desde AfD, como de La Izquierda, se escucharon peticiones de que el canciller dimita.

La colíder de AfD, Alice Weidel, dijo que Merz viene desde hace tiempo anunciando reformas que no llegan, y opinó que la CDU tiene que reflexionar si sigue con él o se deja arrastrar al abismo. Del lado de La Izquierda, el diputado Dietmar Barsch, expresidente de la agrupación, afirmó que Merz debería sacar las conclusiones correctas y dar un paso al lado.

No obstante, Merz se negó a dimitir, tanto como presidente de la CDU como de canciller, y aseguró que seguirá adelante con sus reformas sociales y económicas, aunque no reciban aplausos inmediatos y tarden en arrojar resultados.

El canciller admitió en una comparecencia inusual y sin preguntas que Alemania es “un Estado que se ha vuelto demasiado complicado”, y un país con una “economía que se encuentra en medio de una profunda transformación”. A esto se suma que la “confianza en las instituciones está disminuyendo”, reconoció.

Pero según él, la culpa es de “partidos radicales tanto de izquierda como de derecha” que socavan esa confianza. Merz se mostró convencido de que sus reformas serán “el remedio contra el veneno autoritario que, con la fascinación por lo autoritario, penetra cada vez más profundamente en la sociedad” alemana. De momento, la cúpula no ha querido retirarle la confianza, aunque hoy, lunes, habrá otra reunión en la Casa Konrad-Adenauer.

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