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Washington.— Kamala Harris, la senadora afroasiática de California que en algún momento era vista como una candidata más que seria a la nominación demócrata para las presidenciales de 2020, abandonó por sorpresa la carrera presidencial. Es el primer gran nombre que se retira, una bomba en el proceso previo a un proceso de primarias que, sin embargo, sigue todavía excesivamente cargado con 15 aspirantes.
Harris anunció su decisión en una carta a sus seguidores en la que explicaba las dificultades financieras que estaba pasando. “No tengo los recursos necesarios para continuar”, explicó, incapaz de atraer donantes suficientes para mantener con vida una campaña moribunda. Y es que, si bien Harris empezó como un trueno, atacando duramente al favorito Joe Biden en el primer debate y ganando un impulso que la situó como favorita, su aura ganadora se fue desvaneciendo.
Este pasado fin de semana, un artículo en The New York Times describía la descordinación de su campaña, sus actuaciones desiguales, la falta de programa claro, sus vaivenes y maltrato a su equipo. Además, se vio perjudicada por un nuevo fenómeno: la entrada de la chequera del filántropo y exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg. “No soy billonaria. No puedo financiar mi propia campaña”, se resignó. Bloomberg, en sólo un par de semanas, tiene mejores números en las encuestas. Harris era una de las pocas que había clasificado para el próximo debate demócrata, que se celebrará el 19 de diciembre. Sólo seis han conseguido cumplir los requisitos.
Sin ella, el escenario es por ahora totalmente ocupado por candidatos blancos: cuatro hombres (tres de ellos mayores de 60 años) y solo dos mujeres, las senadoras Elizabeth Warren y Amy Klobuchar.
La gran incógnita ahora es saber hacia dónde se canalizarán los apoyos y recursos de Harris, qué candidato se va a ver beneficiado. La inesperada renuncia de la senadora puede leerse como una retirada a tiempo que, según el dicho, siempre es una victoria. Salir en este punto de la carrera es sólo un rasguño: una debacle en las primarias, especialmente en su estado de California, hubiera manchado su imagen. Sin eso, tiene claras opciones para ser seleccionada como vicepresidenta o fiscal general de EU en caso de una presidencia demócrata.
Los mensajes de apoyo y agradecimiento de los que hasta ahora eran rivales no se hicieron esperar. Por lo pronto, Harris volverá a su labor en el Senado en un momento clave: a puertas del juicio político al presidente Donald Trump. “Ha sido el honor de mi vida ser su candidata. Seguiremos en la lucha”, prometió a sus seguidores en un mensaje de video publicado en las redes.
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