El no quiso ver por arrogancia que una amenaza venía desde la Franja de Gaza e incluso pensaba que el escenario más probable es que el golpe viniera de Irán y de Hezbolá. Tras la incursión de Hamas, el 7 de octubre, que dejó al menos mil 200 decesos, más de 200 rehenes, y la respuesta israelí, que ha matado a más de 13 mil palestinos, los expertos coincidieron en que la administración de Benjamin Netanyahu también estaba muy preocupada por las manifestaciones en su contra por su polémica reforma judicial.

Además, Lorenzo Lazo, economista y analista en política internacional, explicó a EL UNIVERSAL que “la conmemoración del 50 aniversario de la Guerra de Yom Kipur no fue tomada como un momento de riesgo por la inteligencia y las fuerzas de defensa israelíes”. Agregó que la incursión de Hamas también “es uno de los principales problemas que tiene en crisis la gobernabilidad de Israel y al mandato del primer ministro Netanyahu”.

Mark Mazzetti, periodista del The New York Times, dijo a Terry Gross, en Fresh Air, de NPR, que antes del 7 de octubre el liderazgo de Israel estaba centrado en un ataque de Irán y sus representantes, no de Hamas. “Eran (...) miopes sobre cuál era la verdadera amenaza”.

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Mazzetti describió que “la historia de todas las señales perdidas y las advertencias desatendidas antes del 7 de octubre es una especie de historia de fracaso a lo largo de varios años, no sólo de semanas y meses. Todo el mundo se equivocó”.

El periodista del Times recordó que “en julio un alto general intentó advertir a Netanyahu y (...) se negó a reunirse con él”.

En el artículo Cómo años de fracasos israelíes contra Hamas condujeron a un ataque devastador, en el Times, Mazzetti, Ronen Bergman y María Abi Habib detallaron que Netanyahu y altos funcionarios de seguridad israelíes creían que “Irán y Hezbolá, su fuerza cercana más poderosa, representaban la amenaza más grave para Israel”, lo que “desvió la atención y los recursos de la lucha contra Hamas”.

Además, “en los últimos años las agencias de espionaje estadounidenses habían dejado en gran medida de recopilar información de inteligencia sobre Hamas”.

Lazo, analista en política internacional, remarcó a este medio que “Hamas ha contado siempre con el apoyo económico estratégico y militar de los países hostiles a Israel en el mundo islámico, particularmente Irán”. Detalló que “desde su fundación el Estado de Israel ha tenido una compleja y violenta confrontación con las distintas fuerzas del mundo árabe que se oponen a la creación del Estado de Israel. Hamas es una fuerza opresora de su pueblo y beligerante contra la población judía en Israel y en el resto del mundo. El ataque del 7 de octubre fue inhumano en la forma como se hizo, con tortura e incluso incineró a civiles indefensos, fue inexcusable. En particular los grupos radicales como Hamas llevan años fraguando intentonas de agresión a Israel. En esta ocasión fueron muy exitosos al asesinar a miles de civiles indefensos y herir a muchos más”.

Martin Indyk, miembro distinguido de Lowy en Diplomacia entre Estados Unidos y Medio Oriente en el think tank Council on Foreign Relations, afirmó a Foreign Affairs que el ataque “fue un fracaso total del sistema por parte de Israel”.

Lazo dijo a EL UNIVERSAL que “es notable que a pesar de que Israel tiene cerrada todas las áreas de acceso a la Franja de Gaza, las fuerzas terroristas han continuado su escalada de lanzamiento de cohetes y enfrentamientos en distintas zonas En un mes las fuerzas terroristas lanzaron 9 mil cohetes sobre Israel, lo que significa el potencial económico y de abasto militar con el que cuentan”.

Ante la disparidad en la fuerza, Indyk, quien también fue embajador de EU en Israel, de 1995 a 1997 y de 2000 a 20001, remarcó que sobre la incursión del grupo islamista palestino, “aún no tenemos buenas respuestas, pero estoy seguro de que parte de la razón fue la arrogancia: una creencia israelí de que la simple fuerza podría disuadir a Hamas y que Israel no tenía que abordar los problemas a largo plazo”.

Bergman, Mazzetti y Abi Habib coincidieron en el artículo del Times: “La arrogancia entre los funcionarios políticos y de seguridad israelíes los convenció de que la superioridad militar y tecnológica del país sobre Hamas mantendría al grupo terrorista bajo control”.

Mazzetti destacó en NPR otro factor: “Netanyahu estaba intentando quitarle fuerza al Poder Judicial de Israel. Y esto estaba provocando protestas masivas (...) Lo que los generales y los funcionarios de inteligencia vieron fue que esta agitación política estaba debilitando a Israel, y que los enemigos de Israel veían esto como una oportunidad, posiblemente, de atacar”.

Lazo argumentó a este medio que “para analistas la crisis interna del sistema político del gobierno israelí tendrá como consecuencia que el mandato del primer ministro Netan- yahu carezca de apoyo al fin de la fase más crítica de este conflicto armado. De manera que el más interesado en mantener en alerta máxima el nivel de hostilidad es el propio gobernante que sabe que al llegar la paz perderá el poder”.

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