Cumbre de las Américas exhibe división en América Latina

Más que por excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua, la cita en Los Ángeles fracasaría por las profundas, añejas y prolongadas divergencias políticas que hay entre los países americanos

Cumbre de las Américas exhibe división en AL
El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, tras una reunión con su homólogo de México, Andrés Manuel López Obrador, el 5 de mayo. Foto: ARCHIVO EFE
Mundo 19/05/2022 02:00 José Meléndez, corresponsal Actualizada 05:12
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San José. – La IX Cumbre de las Américas, programada del 6 al 10 de junio en Los Ángeles, California, está al borde del fracaso por una señal que parece el signo de los tiempos en el hemisferio occidental: la profunda división política interamericana. 

Aunque la mayoría de los 35 gobiernos americanos confirmó que acudirá al cónclave, tampoco todos estarán representados por sus mandataros (presidentes o primeros ministros) y algunos enviarán a vicepresidentes o cancilleres, colocarán al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ante un encuentro con emisarios de segundo rango, y evidenciarán la honda divergencia que persiste en el continente.
 
“Más que una región dividida, hay una región en una transición que a veces es dolorosa”, afirmó el ex embajador nicaragüense en la Organización de Estados Americanos (OEA), Arturo McFields, quien el pasado 23 de marzo dimitió a su puesto en ese foro y denunció la represión política en Nicaragua. 

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“Algunos países giran a la izquierda y otros a la derecha. Estos movimientos políticos pendulares en las Américas dan esa sensación de distanciamiento. En estos momentos hay un reacomodo de la configuración ideológica en el mapa y lo vemos de Colombia a Brasil o en Centroamérica”, dijo McFields a EL UNIVERSAL

“Esos cambios acrecentaron las pugnas. Cuando una nación viene girando a la izquierda, la otra gira a la derecha y se dan esos encontronazos. Pero casi todas son democráticas y relativamente estables, excepto Cuba, Venezuela y Nicaragua”, afirmó. 

Las tensiones se intensificaron este mes entre México y EU por la decisión de la Casa Blanca de excluir de la cita a Cuba, Venezuela y Nicaragua, al argumentar que son regímenes antidemocráticos y violadores de los derechos humanos. En la III Cumbre de las Américas, en 2001 en Canadá, los 34 gobiernos americanos —sin Cuba— acordaron que la “condición esencial” para participar es el “respeto estricto al sistema democrático”. 

 El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, anunció anteayer que desistió de acudir a Los Ángeles, porque Washington designó a la fiscal general de su país, Consuelo Porras, el 16 de este mes, en una lista por “hechos significativos de corrupción”, y el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, dijo que “no nos interesa ir a esa cumbre” porque “ensucia, embarra”. 

Al condicionar este mes su presencia en la cumbre a que EU desista de las exclusiones, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, abrió sin proponérselo una añeja olla que arde en desintegración, divergencias, distanciamientos y pleitos de América Latina y el Caribe con Washington y entre los gobiernos latinoamericanos y caribeños. 

Biden flexibilizó esta semana las sanciones económicas contra Cuba y Venezuela. No obstante, desde enero de 2019 y junto a medio centenar de países americanos, europeos y asiáticos, Washington desconoció a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, adujo que se reeligió, en mayo de 2018, en comicios ilegítimos, y aceptó como gobernante interino al opositor Juan Guaidó. 

Con Caracas, Biden busca reabrir el abasto de crudo y, con La Habana, aliviar las congojas financieras de los cubanos y contener sus oleadas migratorias a EU. 

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Con sus mandatarios ideológicamente en esquinas opuestas, el Brasil del ultraderechista Jair Bolsonaro y la Argentina del centroizquierdista Alberto Fernández están alejados. 

En espectros políticos antagónicos, la Colombia del centroderechista Iván Duque y la Nicaragua del izquierdista Daniel Ortega prolongaron sus líos de delimitación marítima en un frecuente cruce de ataques: Duque acusa a Ortega de dictador y Nicaragua tilda a Colombia de narcoestado. 
La Colombia de Duque y la Venezuela de Maduro están en ruta de colisión desde sus extremos políticos. 

Los lazos diplomáticos están congelados entre Costa Rica, la más estable democracia de América Latina y el Caribe, y Nicaragua, con un régimen acusado desde 2018 de dictadura dinástica, de violador de los derechos humanos y de coartar las libertades democráticas y electorales. 

El contacto en bloque en Centroamérica—Costa Rica, Nicaragua, Panamá, El Salvador, Guatemala, Honduras, Belice y República Dominica—está paralizado o solo es bilateral. 

La Honduras de la presidenta izquierdista Xiomara Castro se alió a Ortega, desconoció a Guaidó, reconoció a Maduro y se sumó a López Obrador al exigir que se eviten las exclusiones en Los Ángeles. Castro todavía sigue sin decidir si acudirá. 

Desde 2019, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Brasil desconocen a Maduro y reconocen a Guaidó. 

México, Bolivia, Argentina, Cuba y Nicaragua sí reconocen a Maduro. El Chile del izquierdista Gabriel Boric sigue sin definirse si mantiene el reconocimiento a Guaidó y lo concede a Maduro, a cuyo gobierno reprochó por violar los derechos humanos. Atrapado en una honda crisis interna, el Perú de Pedro Castillo, con una aparente posición de izquierda, desconoce a Guaidó y a Maduro, pero se aproximó a la Bolivia del gobernante izquierdista Luis Arce. 

Apegado al abstencionismo y a la no injerencia en asuntos internos nicaragüenses, el gobierno de López Obrador reaccionó titubeante a la intensa represión política en Nicaragua y se distanció de la actitud contundente que adoptaron EU y otros países latinoamericanos y caribeños para repudiar la práctica represiva de Ortega.  

En un giro en marzo anterior, México apoyó en la Organización de Naciones Unidas (ONU) una resolución que acogió denuncias de que, sin democracia ni libertad, en Nicaragua se violan los derechos humanos. 

A Argentina le inquieta la alianza de Ortega con jerarcas del gobierno de Irán a los que culpa del atentado terrorista en Buenos Aires en 1994 contra la Asociación Mutual Israelita de Argentina (AMIA) que dejó 85 muertos. 

Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago, que forman la Comunidad del Caribe (Caricom), alertaron este mes en bloque de 14 que si, se excluye a Cuba, Venezuela y Nicaragua, tampoco irán a Los Ángeles. 

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