Cártel de Sinaloa, tras el tráfico de migrantes

Fuentes de seguridad y migratorias señalan que un mexicano, identificado con las iniciales J.H.C.A. controla parte del contrabando de migrantes que vienen de Colombia a Panamá con rumbo a México y EU

Cártel de Sinaloa, tras el tráfico de migrantes
Migrantes haitianos cruzan el río Guatí, en Acandí, Colombia, en su camino al Tapón del Darién. El Cártel de Sinaloa está implicado en el tráfico de personas. Fotos: Mauricio Dueñas/ EFE.
Mundo 30/09/2021 01:37 José Meléndez, corresponsal Actualizada 17:49
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San José. – Como lugarteniente y emisario del Cártel de Sinaloa, un mexicano asumió el control de una parte del constante tráfico de migrantes irregulares de Haití, Cuba, Venezuela, África y Asia a México y Estados Unidos e instaló una red que cobra 22 mil dólares por persona por el traslado de Colombia y Centroamérica a los pasos terrestres fronterizos mexicanos del sur y del norte rumbo a suelo estadounidense.

Los datos del mexicano, como su identidad, fecha y lugar de nacimiento, fotografía, número de pasaporte, sitio y año de emisión de ese documento y el registro migratorio oficial de sus 24 entradas y salidas de Costa Rica desde el 12 de junio de 2012 hasta el 20 de agosto de 2021, cuando viajó a México, están en poder de EL UNIVERSAL.

La información, revelada por fuentes migratorias, policiales y antidroga de la zona que pidieron mantener anonimato, precisó que la estructura criminal ratificó al narcotráfico como su actividad principal, pero insertó la huella del Cártel de Sinaloa, uno de los más poderosos y temibles de México, en el contrabando de seres humanos de al menos los últimos 12 meses.

Identificado con las iniciales J.H.C.A., el hombre carece de historia delictiva en México. De las 24 entradas y salidas de Costa Rica, 15 fueron desde y hacia México y del resto no se precisaron datos de países de procedencia y de destino, de acuerdo con un desglose que la Dirección General de Migración y Extranjería suministró a este periódico.

“Es muy cauteloso”, relató una fuente costarricense de seguridad, al subrayar que el mexicano actúa con desconfianza en extremo, secretismo sin límites y discreción en exceso, con reglas clandestinas de seguridad que copió de su máximo jefe en el Cártel de Sinaloa: Ismael El Mayo Zambada García.

“Al igual que sucede con Zambada, este mexicano ni siquiera se atreve a hablar por teléfono por temor a que le graben su voz y le puedan empezar a rastrear”, narró el oficial, que pertenece a los cuerpos costarricenses de seguridad e investigación que siguen la pista del escurridizo operador de la mafia sinaloense en la zona.

“El mexicano aplica la misma táctica de Zambada. Es muy poca la gente con la que se reúne y cuando tiene reuniones, saca a la mayoría del sitio de reunión y las hace en un recinto reducido. Opera principalmente desde San José”, la capital costarricense, reveló.

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Policías costarricenses interrogan a migrantes detenidos. Foto: Cortesía.

El involucramiento del Cártel de Sinaloa en la masiva movilización de migrantes irregulares se registró mientras en las fronteras del área—Colombia/Panamá, Panamá/Costa Rica, Costa Rica/Nicaragua, Guatemala/México y México/EU—hay un hervidero de haitianos, cubanos, venezolanos, centroamericanos, africanos y asiáticos que, sin visa, buscan llegar a suelo estadounidense.

El Ministerio de Defensa de Colombia informó en agosto anterior a este periódico que el Clan del Golfo y disidentes de la disuelta guerrilla comunista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), redes colombianas del crimen organizado y, en especial, del narcotráfico global, están insertadas en la mafia transnacional de trata de personas del sur al norte de América.

La organización sinaloense consolidó en el siglo XXI a las FARC —como guerrilla y luego como disidencia que rechazó el proceso de paz que empezó en 2016 en Colombia— y al Clan entre sus principales proveedores de cocaína.

Capturas

Costa Rica y Panamá anunciaron el 21 de este mes que desarticularon una pandilla de tráfico ilícito de migrantes y detuvieron a 42 hombres y mujeres—21 en suelo costarricense y 21 en el panameño—que cobraron “entre los 14 mil y 22 mil dólares por persona”.

Las fuentes dijeron que el mexicano fungió como líder del grupo y que un nicaragüense residente en Costa Rica que fue uno de los jerarcas está en fuga y habría huido a Nicaragua.

“Hay una participación muy activa del mexicano y su principal tarea es controlar el narcotráfico, pero es una estructura que desciende del Cártel de Sinaloa que incursiona en tráfico de personas. Cobran 22 mil dólares a los que salen de Colombia hacia Panamá para llegar a México” y quedar en la vía a EU, describió una fuente.

El “grupo criminal” asignó tareas a cada uno de sus miembros para movilizar a las víctimas de Panamá al sur de Costa Rica, trasladarlas “de forma clandestina” a alojamientos de seguridad y coordinar su movimiento al norte, fronterizo con Nicaragua, “donde las ocultaban para luego trasladarlas hacia territorio nicaragüense”, precisó el Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica.

Un informante de alto rango explicó que “esto tampoco surgió de la noche a la mañana. Es un gran negocio o industria. Militares nicaragüenses cobran 200 dólares solo por el tránsito por Nicaragua de Costa Rica a la frontera de Honduras” y, de hecho, se vinculan a las cadenas de trata de individuos originarios de tres continentes.

“Son ‘coyotes’ o traficantes de personas, por un lado, coludidos con militares, por el otro”, advirtió.

La presencia de “coyotes” ligados al Cártel de Sinaloa persiste en el trayecto de Colombia a México. En sitios como Honduras y Guatemala son contactados por las maras o pandillas asociados a narcotraficantes mexicanos, narraron las fuentes.

Más de 19 mil latinoamericanos, caribeños, africanos y asiáticos siguen en Colombia en su intento de pasar a Panamá y el resto de Centroamérica para continuar a México y EU.

La presión migratoria colapsó el transporte. Las líneas de autobuses del sur al centro o norte de Costa Rica tienen cupos repletos por al menos un mes.

Si un viajero compró el fin de semana anterior un boleto para ir en lancha en Colombia de Necoclí, en el noroccidental departamento (estado) de Antioquia, a Acandí, en el noroccidental departamento de Chocó y limítrofe con Panamá, podrá viajar a mediados de octubre.

Atados a las redes de “coyotes”, los migrantes arriban a Colombia desde distintas partes de América del Sur. La mayoría de cubanos viaja por tierra de Ecuador, que los excluyó de visa, a Colombia, o de Guyana, que les eliminó ese requisito, a Brasil, Perú, Ecuador y Colombia, por tierra y avión.

Los haitianos, asiáticos y africanos entran a Colombia por tierra desde Brasil, en un movimiento incesante desde inicios de la década de 2010, y a partir de 2020 de Chile. Brasil y Chile los acogieron en varias etapas, pero siguieron hundidos en la miseria y el desamparo en ambos países y recurrieron a la migración al norte de América.

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