Miami.— La crisis migratoria en la frontera sur de Estados Unidos se ha convertido en eje de la campaña presidencial 2024, un reflejo de la polarización que existe en el país y que los republicanos están dispuestos a usar para ganar votos.

La disposición del presidente de “cerrar la frontera” con México es una muestra de cómo están las presiones y de la importancia del tema migratorio en las elecciones. “Que un presidente demócrata como Biden hable de cerrar la frontera es completamente insólito”, expresa Pablo Salas, analista político en Florida. Advierte que sin importar las restricciones, los migrantes seguirán cruzando hacia Estados Unidos. “Texas, con boyas en medio del río y su frontera llena de alambre de púas, es donde mayor número de cruces se siguen registrando”, afirma.

De acuerdo con recientes encuestas en la Unión Americana, la economía y la inflación pasaron a segundo término en el interés de los votantes estadounidenses. La migración y la seguridad fronteriza se posicionaron como la principal preocupación. “Es increíble porque Biden ha sostenido [económicamente] muy bien al país; pero por alguna razón la mayoría de la gente ya no está viendo eso”, dice el analista.

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Biden se encuentra en la posición más incómoda: los republicanos, encabezados por Donald Trump, quien busca regresar a la Casa Blanca, lo critican por ser “débil” con los migrantes, mientras activistas le cuestionan no abordar de manera integral las causas fundamentales, tal como se ha reflejado en las críticas de organizaciones como la Unión de Libertades Civiles de América (ACLU, por sus siglas en inglés).

“El enfoque debería estar en encontrar soluciones políticas efectivas que mejoren el procesamiento en los puertos de entrada, apoyen a las comunidades que reciben migrantes y establezcan vías legales y seguras hacia la ciudadanía”, explica a EL UNIVERSAL una vocera de la ACLU y agrega: “La crueldad no es una solución política, lo que se necesita es un tratamiento justo y digno de quienes buscan seguridad”.

Biden llegó a la administración subrayando que EU es un país de migrantes, ofreciendo un trato humanitario y buscar una reforma migratoria que el Congreso no le permitió siquiera debatir.

Con Trump fuera del poder, los cruces migratorios se incrementaron e incluso entre los demócratas surgieron voces pidiendo más restricciones. Poco a poco, Biden empezó a virar a una política más restrictiva para los solicitantes de asilo, buscando que otros países sirvan de centros de procesamiento y que México ayude a contener a los migrantes.

Su declaración sobre cerrar la frontera busca mostrarlo como el líder capaz de tener mano dura y a los republicanos como los que responden “no” a todo, por fines políticos. Pero el resultado no es el esperado. “Los votantes ahora dicen que Biden es ‘trumpista’. Es irónico”, dice Salas.

Organizaciones como la Coalición por los Derechos Humanos del Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA, por sus siglas en inglés), han señalado las consecuencias potencialmente devastadoras de políticas restrictivas, advirtiendo sobre el peligro que enfrentan los migrantes cuando se les niega la posibilidad de buscar asilo de manera segura.

“Nuestra nación es más fuerte cuando defiende y afirma valores e ideales que otros países pisotean. Deberíamos acoger e integrar a los solicitantes de asilo y a otras personas que huyen del daño, con empatía, respeto y dignidad, sin destruir las pocas oportunidades que existen para aliviar su situación de dolor y sufrimiento”, dice a este diario Angélica Salas, directora Ejecutiva de CHIRLA, desde Los Ángeles, California; “los enfoques desestabilizadores de la inmigración dañarán a millones, desinflarán la comunidad en un año electoral crítico y aún no satisfarán a aquellos cuya sed de poner fin a la inmigración no tiene fondo”.

Biden enfrenta otro problema. Si las encuestas y las elecciones primarias, muestran a Trump cobrando más fuerza, aumentando las probabilidades de que regrese a la Casa Blanca, migrantes temerosos de sus políticas —y traficantes aprovechándose de ese miedo— tratarán de llegar a EU antes de que eso ocurra. La frontera se verá de nuevo desbordada y las críticas a Biden no se harán esperar. Un eje de la campaña de Trump en 2016 fue la “invasión” de migrantes. Y las cifras eran menores a las actuales. Así es como la frontera “podría costarle la elección” a Biden, advierte The Economist.

De cara a las elecciones de 2024, la crisis migratoria no sólo pone a prueba la capacidad del presidente Joe Biden; también a los líderes políticos para manejar un desafío que va más allá de lo humanitario y de la seguridad nacional. “Toda esta situación de presionar a Biden con la migración tiene un trasfondo de negociación para que los congresistas republicanos accedan a liberar los recursos económicos que Biden quiere dar a Ucrania e Israel”, subraya Salas.

La retórica y las políticas adoptadas por los candidatos en este tema no sólo definirán sus perspectivas electorales, sino que moldearán la posición de EU en el escenario mundial en términos de derechos humanos, relaciones internacionales y el tejido moral de la nación.

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