Tras el asesinato de dos adolescentes mazahuas en el Centro Histórico en 2020, el gobierno capitalino impulsa estrategias para desvincular a los jóvenes del delito, a través de incentivos económicos, educativos y deportivos.
La meta de las autoridades es que para 2023, mediante los diferentes programas que van desde Jóvenes Unen al Barrio, Reconecta y los 500 tutores de Juntos Construyendo la Paz, se rescate a 10 mil jóvenes para que desarrollen habilidades en un ambiente alejado de la delincuencia.
La apuesta gubernamental
Juntos Construyendo la Paz tiene el objetivo de capacitar a 500 tutores del Gobierno de la Ciudad de México, dónde está incluida la jefa de Gobierno, para brindar acompañamiento y un diseño de plan de vida para los jóvenes a fin de alejarlos de las adicciones y la violencia, al vincularlos con Constructores de la Paz y Jóvenes Construyendo el Futuro, del gobierno federal.
Pero también se coordina con los programas Barrio Adentro y Jóvenes Unen al Barrio, así como Reconecta.
“Juntos Construyendo la Paz son los tutores, uno por al menos 10 jóvenes, en algunos casos son 20 o de uno a uno, y que no sólo ayudan a los jóvenes a que ingresen a algún programa y ya, si los jóvenes no llegan a alguna actividad o problemas de adicciones, pues hay que darles continuidad para que empiecen a reconstruir el tejido social, generando comunidad”, explicó a EL UNIVERSAL la directora del Instituto de la Juventud (Injuve) de la capital, Beatriz Olivares, quien tiene a su cargo a 300 tutores.
La funcionaria detalló que cada dependencia, incluida la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), tiene al mando a tutores que acompañan el proceso de los jóvenes, pues dan capacitación y guías para prevención y atención a través de Barrio Adentro, así como apoyar económicamente a muchachos en situación de alta vulnerabilidad, mediante Jóvenes Unen al Barrio.
Recordó que en 2020 comenzaron con los programas y hasta la fecha han rescatado a 3 mil jóvenes de la violencia; al finalizar este año serían 6 mil, aunque aclaró que se busca rescatar a 10 mil.
En tanto, la directora general de Participación Ciudadana de la SSC, Paulina Salazar Patiño, dijo que la iniciativa Barrio Adentro se posiciona como la antesala para que la policía pueda seguir instalando la estrategia Alto al Fuego, como ocurre en Álvaro Obregón y Gustavo A. Madero, y cortar los índices de violencia.
Aseguró que Barrio Adentro, el cual cada bimestre llega a 100 zonas distintas, atiende las causas que generan inseguridad, pobreza y desigualdad que puedan derivar en investigación policiales, pues lo que más se denuncia es la venta de drogas, la prostitución, la violencia de género y los giros negros.
“Me siento aliviado”
Javier, de 16 años, se unió a Barrio Adentro en febrero de 2022 y recientemente, por medio de Juntos Construyendo la Paz, ha sido orientado por uno de los tutores para construir un plan de vida, el cual incluya sueños, metas y educación.
“Yo tenía muchos problemas de adicciones y me siento aliviado de haber salido de ello. Mi vida es diferente y poco a poco tengo que ir cambiándola y que mejor que con el apoyo que me ha dado mi tutor, que es de la SSC, me ha ayudado, tenemos esa cercanía para desarrollar el plan de vida que va avanzado, sólo estoy en la definición de si seguir estudiando, pero creo que lo haré”, aseveró durante un recorrido en Topilejo, Tlalpan.
Marcos, de 18 años, comentó que los programas para jóvenes le han dado una nueva oportunidad de vida, la cual se encontraba relacionada con la delincuencia, pero afortunadamente dejó ese camino.
Alertan por metas a largo plazo
Expertos en programas sociales y seguridad consideraron que este tipo de acciones no garantiza que los adolescentes y jóvenes dejen de acercarse a la violencia, y que incluso es necesario endurecer las reglas de operación y evaluaciones constantes para determinar si tienen una repercusión en su entorno social.
“Los jóvenes reciben un incentivo económico, pero no se está pensando a largo plazo, no hay un encadenamiento para una reinserción social y construcción de lo que llaman paz. No hay garantía que con las acciones no vuelvan a la delincuencia, porque si el incentivo de la delincuencia te deja más dinero, no van a dejar eso”, refirió el sociólogo e investigador de la Universidad La Salle, Felipe Gaytán Alcalá.
Si bien reconoció que los programas como Jóvenes Unen al Barrio, Jóvenes Construyendo La Paz, así como Barrio Adentro, generan un plan de vida, Gaytán Alcalá opinó que no son a largo plazo y que no están generando redes de apoyo entre la juventud para mejorar su problemática.
El académico politólogo de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores Monterrey (ITESM), Gustavo López Montiel, consideró que hay dos aristas en torno a este tipo de programas: una de ellas que es mejor tenerlos para grupos vulnerables frente a la violencia a no tener nada, y la segunda es que se encuentra con la posibilidad de ser clientelar ante la carencia de supervisión.
“No hay ejercicios de evaluación en términos del impacto, pues no son programas de política pública que se hayan hecho con el objeto de apoyar a las personas genuinamente, porque no hay mecanismos de operación para ver si han sacado a los jóvenes de sus espacios de violencia y articularlos en otros contextos”.
El experto del ITESM dijo que es necesario blindar las reglas de operación para que no haya infiltraciones del crimen en estos programas, y puso como ejemplo a Honduras y El Salvador, donde los apoyos fueron utilizados por la Mara Salvatrucha.
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