“Tengo más esperanza de vida con la vacuna”

Metrópoli 26/10/2021 02:55 Salvador Corona Actualizada 08:28
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Sin largas filas ni contratiempos, niños y jóvenes con alguna comorbilidad acuden a recibir su primera dosis anti-Covid; ahora se sienten un poco más confiados, aseguran

“Me siento en un sueño, por fin vacunado”, dijo Dante Buendía, de 12 años de edad, quien acudió vestido como Boba Fett, el famoso cazarrecompensas de Star Wars, a la Biblioteca Vasconcelos, en la alcaldía Cuauhtémoc, para ser vacunado con su primera dosis de Pfizer, debido a que padece una comorbilidad.

“Tengo obesidad, el Covid-19 lo tomaba como cualquier otra enfermedad, no tenía miedo de morir, tarde o temprano sucede. Los niños deben tener confianza de que sí se pueden vacunar. Ya esperaba la vacuna y me siento bien”, comentó tras salir de la sede vacunadora que este lunes comenzó con la aplicación de dosis para los menores de 12 a 17 años con enfermedades graves.

Mientras tanto, Mauricio Andrés, padre de Dante, acudió como Stormtrooper, soldado del imperio galáctico, quien señaló que durante la pandemia temían de algún contagio del virus, pero salieron adelante, por lo que decidió disfrazarse para que su hijo se sintiera en confianza y que supiera que no sucedería nada malo.

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Dante Buendía, de 12 años, acudió a recibir su primera dosis de Pfizer, a la Vasconcelos, disfrazado de Boba Fett, de Star Wars. Foto: Diego Simón. EL UNIVERSAL.

“Estoy muy agradecido [con la vacunación], fue un proceso muy rápido, hubiéramos querido que los vacunaran antes, pero por fin sucedió. En la página del registro hasta el día de hoy no tuvimos ningún inconveniente”, dijo, y detalló que previo a la vacunación hicieron el traje de su hijo, en el que tardaron cerca de seis meses.

Mientras tanto, Mauricio, de 17 años de edad, quien padece obesidad, dijo que se sintió “realmente feliz” de estar vacunado, pues durante la pandemia perdió a un ser querido a causa del Covid-19, y ahora que tiene su primera dosis se siente aliviado de tener menos probabilidades de fallecer.

“Vamos a seguir cuidándonos y obviamente a esperar que la epidemia se acabe. Tengo miedo, pero no de morir, sino de que mi familia sufra porque yo resulte contagiado, pero ahora sé que tengo más esperanza de vida con esta vacuna”, dijo.

Monserrat, de 17 años, quien padece una enfermedad del sistema nervioso, comentó que fue muy difícil que la inyectaran, debido a que le teme a las agujas; sin embargo, su mamá siempre la acompañó en el proceso.

“De mis amigos soy la única que estará vacunada, tal vez ahora que regrese a terapias y mis talleres podré estar más confiada, pero siempre usaré mi cubrebocas. Me siento bien y sin miedo, confiada no tanto, pero bien”, contó.

Mientras tanto, Javier, de 13 años, quien tiene una enfermedad pulmonar grave, comentó que por muchos meses estuvo en confinamiento, debido a que su familia quería evitar que se contagiara, pero que al ritmo que fueron disminuyendo los contagios, pudo salir a parques o lugares públicos.

“Yo era el primero que estaba muy emocionado por la vacuna, ya podré salir más y así mis papás ya no se van a preocupar tanto. No me dejaban salir por la pandemia, pero espero que ahora sí, por lo menos para ir a clases se sentirán más confiados”, y añadió que espera ya con ansias su segunda dosis de Pfizer.

Al interior de la Biblioteca Vasconcelos hay 25 mesas vacunadoras que aplican la dosis a los niños y niñas que no tienen ninguna comorbilidad que les impida trasladarse, mientras que a los que utilizan silla de ruedas u alguna prótesis se les inmuniza en otra área.

Cabe mencionar que los padres de los menores pueden permanecer en el recinto para acompañarlos en todo el proceso, es decir, desde que los inyectan hasta que están en el área de observación.

Las autoridades estiman vacunar hasta el siguiente domingo a cerca de 40 mil menores de 12 a 17 años con comorbilidades graves, que sean residentes de la Ciudad de México, y el único requisito será estar registrados y tener receta médica o diagnóstico que esté firmado por el médico tratante.

Así como en la Biblioteca Vasconcelos se inmuniza a niños y niñas, también se lleva a cabo la misma jornada en el Centro de Estudios Superiores en Ciencias de la Salud (CENCIS-Marina), en la alcaldía Coyoacán; en ninguna de las dos sedes se registraron aglomeraciones ni problemas para aplicar las dosis en el arranque de este proceso.

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