Edomex

“Pintar es mi manera de abrazar la vida”

Lety nació con una condición que limita el movimiento de su cuerpo; usa su boca para esculpir y plasmar paisajes al óleo y acuarela

La mujer, de 49 años, estudió en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), donde recibió mucho apoyo, “le exigían a la par que al resto de la clase”, recordó. Foto: JORGE ALVARADO. EL UNIVERSAL
01/06/2019 |23:59Claudia González |
Redacción El Universal
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Toluca, Méx.— “La pintura, el arte, son una forma de alimentar el alma y mi manera de abrazar la vida”, así fue como Adriana Leticia Estrella González, Lety como le gusta que la llamen sus amigos, describió su vocación.

Ella es artista plástica y la discapacidad neuromotora con la que nació le impide mover el cuerpo, pero no fue obstáculo para convertirse en pintora. La única parte de su cuerpo con movilidad es su cabeza, por eso, con su boca, realiza pinturas al óleo, acuarela y otras técnicas que, en su opinión, le permiten alimentar su alma y la de quienes aprecian su obra.

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Adriana Leticia tiene 49 años, es artista plástica y no hay nada que le impida cumplir sus metas, por el contrario, aseguró que cada vez se sorprende de lo que es capaz de lograr.

Con una sonrisa permanente en su rostro, se considera realizada, porque lo que comenzó como un pasatiempo de la infancia, se convirtió en una profesión de la cual tiene ingresos.

Es una mujer llena de amor, de energía y cuenta con una gran comunidad de amigos pintores, artistas, gente que conoce en sus exposiciones y, sobre todo, quienes se enamoran de sus pinceladas, porque ha expuesto en casi todos los museos del Estado de México e instalado muestras pictóricas individuales y colectivas.

Actualmente Lety busca visibilizar la falta de oportunidades para las personas con discapacidad, porque no hay condiciones óptimas para estudiar, transitar, ir a restaurantes o bares e incluso moverse en su casa. Para ello forma parte de la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie.

Es una de las cuatro hijas de la familia Estrella González, oriunda de Toluca, y vive acompañada por su mamá, asistida por Cony, una persona que las auxilia a ambas, una de sus hermanas y sus sobrinos en la casa familiar. Su entorno es sencillo, no hay grandes lujos y la mayor parte del tiempo la pasa entre pinturas.

“Estoy agradecida con mis hermanas porque sin ellas yo no podría hacer nada; ellas me bañan, me colocan en esta silla en la que no podría estar contigo sin su ayuda”, dijo.

Pasatiempo infantil. Platicó que todo inició cuando muy pequeña observó a una de sus hermanas dibujar: “Me interesé en realizar algo que me parecía espectacular. Cuando la miré dibujar, me quedé pensando en como unas líneas pueden significar algo y quise hacerlo, por lo que intenté tantas veces como fue necesario hasta que me quedó, según yo”.

Para ella, el dibujo era el máximo de sus pasatiempos porque debido a sus circunstancias físicas, era una de las pocas actividades que podía desarrollar. Sin embargo, identificó que a través del arte es posible manifestar hacia el exterior mucho de lo que no se puede materializar.

“Es mostrar en una imagen a través de formas y colores algo que uno piensa o ve”, afirmó.

Su casa no está llena de lujos, en sí es una vivienda con mucho espacio, por donde ella puede transitar en la silla de ruedas, que siempre es conducida por alguien más y que fue acondicionada con una repisa de madera donde Lety recarga las manos.

Con una voz tímida, la pintora narró que su desarrollo ha sido difícil por la discapacidad, pues en muchos sentidos tuvo que buscar alternativas para desenvolverse en un mundo en el que son casi nulas las opciones para el crecimiento, la convivencia o el desenvolvimiento de las personas ciegas, sordas o con problemas motrices.

La condición con la que vive se ha ido agravando con el paso de los años; aún así se empeña por hacer siempre lo mejor posible para alcanzar el éxito, porque en principio en casa sus familiares únicamente veían su talento como un pasatiempo, una posibilidad de mantenerla entretenida a lo largo del día, pero con los años descubrieron que es una profesión que fue sorprendente para muchos.

Hace varios años ingresó a la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), que se ubica en Ciudad Universitaria en Toluca, donde, dijo, recibió mucho apoyo de sus compañeros. No hubo trato especial por parte de los docentes, quienes la evaluaron y exigieron igual que al resto de su clase.

“Para mí también fue una sorpresa tener este talento, la habilidad, las cualidades, porque en un inicio también lo tomé como un hobby, pero cuando fui descubriendo las bondades de la pintura y el arte, me di cuenta que sería mi profesión y una vocación”, expresó.

En la licenciatura aprendió grabado, escultura, que desarrolló aún con lo complejo que resultó el manejo de la herramienta y, que se convirtió en otro motivo de orgullo para ella, pues como resultado de su esfuerzo logró diseñar un boceto que si bien es pequeño, es un gran paso para alguien que no mueve las manos.

La artista reconoció que como pasa en todos los ámbitos, en la Universidad nadie estaba preparado para convivir con una persona con discapacidad, si bien recibió apoyo para trasladarse o guardar sus materiales, no había siquiera infraestructura que le permitiera transitar fácilmente.

“Realmente oportunidades para personas con discapacidad son pocas, no hay una inclusión que abarque todas las alternativas”, lamentó.

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