Todo héroe merece ser reconocido, y sus hazañas aplaudidas. Es por ello que en esta ocasión les quiero compartir una historia de éxito que nos demuestra lo que el poder de la mente y la preparación del cuerpo son capaces de lograr.
Se trata de Julián Vega; quizá su nombre no esté dentro de los grandes deportistas conocidos, pero créanme que su logro es digno de contarse. Este joven representó hace unos días a nuestro país en una de las carreras más complejas del mundo, llamada Tahoe 200.

Y antes de presentarles un poco de la mentalidad que lo llevó a finalizar con éxito la ruta, quiero contarles de qué trata este aguerrido reto, que no está hecho para cualquiera.
Es una carrera dentro de la rama del ultramaratón (se le conoce ultramaratón a cualquier carrera que rebase los 42 kilómetros) en la que los participantes tienen que recorrer en cuatro días y cuatro horas un total de 330 kilómetros alrededor del Lago Tahoe, en California.
Además de lo arduo que resulta por sí mismo el recorrido, los atletas deben enfrentarse a los cambios en las condiciones climáticas, pesadas subidas, terrenos difíciles, lluvia, y por si fuera poco, a la fauna que habita el lugar como osos, y algunos otros animales salvajes. Hay que decir que solo el 75 por ciento de los competidores logra terminar la carrera, que fue creada en 2013.
—Cuéntanos un poco sobre la competencia en la que acabas de correr...
—Es una carrera que se llama Tahoe 200, es una competencia conocida como ultramaratón, es correr 330 kilómetros en Lake Tahoe, es una vuelta al lago por la zona de las montañas, cubre parte del estado de Nevada y del estado de California. El tiempo límite es de 100 horas, se puede ir hacia arriba o hacia abajo en función del clima, del entrenamiento y varias cosas.
—¿Desde cuándo comenzaste a correr este tipo de carreras?
—En el ultramaratón soy nuevo, empecé en 2012, en 2011 corrí mi primer maratón que fue el de Chicago y después de ahí quería seguir corriendo, pero deseaba buscar algo más, compartir esta experiencia en la montaña, no sólo correr en la ciudad. De ahí conocí a un equipo de entrenamiento y empecé con ellos en la montaña hasta que decidí hacer mi primer ultramaratón, que fueron 50 kilómetros, esa fue la primera distancia que recorrí y de ahí le seguí.
—¿Cómo se prepara un ultramaratonista para competir en este tipo de prueba?
—Yo creo que debes de tener una base física, yo empecé con carreras cortas, en el ultramaratón tienes que tener mucha disciplina en los entrenamientos, no es un deporte en el que tengas que correr todos los días, sino más bien hacer entrenamientos muy enfocados a la carrera, si no el desgaste sería muy grande al estar corriendo todos los días. Preparación física es diario, también incluye una buena dieta, trato de comer un poco más consciente en los alimentos que escojo y la preparación mental, es algo que uno sí tiene que estar listo; son competencias en las que jamás vas a entrenar esa distancia, te vas a probar en la carrera.
—¿Qué representó para ti correr esta prueba?
—En cada carrera para mí el reto ha sido terminarla, si bien son carreras competitivas porque en algunas no es fácil calificar, te piden ciertos requerimientos para poder entrar, pero más allá de entrar es terminarla; son carreras muy demandantes, ésta en especial.