Periodismo de investigación

Laboran en "esclavitud digital" y no logran seguridad social

Trabajadores de plataformas digitales como Uber y DiDi denuncian que han aumentado las horas de trabajo para lograr seguridad social, disminución de las tarifas e incumplimientos en sus registros ante el IMSS por parte de las plataformas.

Plataformas digitales
17/03/2026 |05:23
Mariana Betanzos
Reportera de la Unidad de Periodismo de Investigación y Datos Ver perfil




Manuel Carrillo conduce de 12 a 14 horas diarias para aplicaciones digitales. “Siempre rebaso lo que me piden, pero nunca me han registrado en el IMSS”. En agosto de 2025, después de trabajar ocho años para Uber, la plataforma le retuvo la cuota obrero patronal de julio sin darle de alta en el seguro, según se documenta en su constancia de semanas cotizadas.

“Me dio coraje porque me enfermé de los riñones y no pude atenderme”, dice, contrario a lo que estableció la reforma laboral de 2024 para las plataformas digitales. Fue a las oficinas de la empresa a quejarse y días después la aplicación lo bloqueó con el argumento de que subió un documento falso. Apeló, pero el problema no se solucionó. Menciona que la comunicación con la aplicación ha sido muy complicada. “Te dicen que te comuniques con soporte, y soporte es una computadora que no te saca de la duda”.

Entonces se cambió a DiDi y, desde octubre de 2025, supera los 35 mil pesos de ingreso mensual, muy por encima del umbral establecido por las autoridades para acceder a la seguridad social. No lo han dado de alta.

“Ahora que empezó esto de que iban a ser patrones (las aplicaciones), sí nos emocionamos, pero son puras mentiras”, dice Manuel, radicado en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde describe que el trabajo en fábricas actualmente escasea y, al tener problemas de presión y sobrepeso, su mejor opción es dedicarse al transporte .

En la primera captura consta la retención de la cuota del IMSS a Manuel Carrillo por parte de Uber, en julio de 2025. En la segunda se documenta que no ha tenido acceso a la seguridad social desde 2017. En la tercera, capturas desde la app de DiDi muestran que sus ingresos han superado el umbral mínimo para tener seguridad social desde octubre de 2025.
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Reforma histórica; seguridad reducida

Uno de los cien compromisos de la presidenta Claudia Sheinbaum cuando tomó posesión fue dotar de seguridad social a las personas trabajadoras de plataformas digitales. España fue el primer país del mundo en regular en la materia, en 2021, y Chile en Latinoamérica, en 2022, al reconocer una relación de subordinación entre las plataformas y quienes las operan.

En México, la Ley Federal del Trabajo se reformó con la creación de un nuevo capítulo titulado “Trabajo en Plataformas Digitales” y se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 24 de diciembre de 2024. Las negociaciones entre el gobierno, las empresas y representantes de trabajadores llevaban tres años, según las autoridades.

La reforma se puso en práctica con un piloto que comenzó el 1 de julio de 2025 y terminó formalmente el 31 de diciembre de 2025, con unas Reglas de Carácter General fijadas por el IMSS. La afiliación de trabajadores de plataformas al IMSS continúa operando a partir de estos lineamientos, pues sigue pendiente la aprobación de la reforma a la Ley del Seguro Social.

Más de un millón de personas fueron registradas por las plataformas como beneficiarias del IMSS cada mes, de julio de 2025 a febrero de 2026, lo que les da derecho a un seguro de riesgos de trabajo si se accidentan durante un encargo de la aplicación. Pero sólo una de cada diez alcanzaron el ingreso requerido para ser reconocidas como trabajadoras formales y tener derecho a aseguramiento por riesgos de trabajo, enfermedades y maternidad, invalidez y vida, retiro, y guarderías y prestaciones sociales. El porcentaje que tuvo acceso a la seguridad social alcanzó su punto máximo en diciembre, con 13%, y tuvo su mayor caída en enero, con 8%, cuando 67 mil 521 personas dejaron de estar aseguradas.

Para convertirse en puestos de trabajo y acceder a las cinco prestaciones de la seguridad social, las personas trabajadoras deben alcanzar un salario mínimo mensual, tras restar a su ingreso neto mensual un “porcentaje de exclusión”, fijado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Actualmente es de 48% para los automóviles, 32% para motociclistas y 3% para bicicletas y trabajadores sin vehículo. Es decir, esas partes de sus ingresos mensuales no son tomados en cuenta en el cálculo para tener derecho a la seguridad social.

En realidad, para que los conductores de auto sean considerados derechohabientes era necesario tener ingresos superiores a 18 mil pesos en 2025 y, con el aumento al salario mínimo de 2026, ahora son ingresos superiores a 19 mil pesos. Este es uno de los principales puntos de controversia del piloto para las personas trabajadoras entrevistadas en este reportaje, además de los incumplimientos en los registros ante el IMSS.

Para indagar en por qué los trabajadores no acceden a la seguridad social, en este trabajo se entrevistó a más de 30 personas trabajadoras de plataformas digitales de cinco estados del país (Chihuahua, San Luis Potosí, Baja California, Jalisco y Ciudad de México) sobre cómo están viviendo la entrada en vigor de la reforma laboral a partir del piloto y se contrastaron sus historias con lo mandatado en la Ley Federal del Trabajo. Algunas identidades y apellidos fueron protegidos a petición de las personas, ante el temor de represalias por parte de las plataformas.

Una respuesta agresiva

Jesús González se accidentó mientras realizaba un viaje para DiDi en septiembre de 2025. “Me quebré el brazo porque giré el volante cuando venía el impacto para que no le pasara nada a la pasajera”. No lo quisieron atender en urgencias de la Clínica 30 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Mexicali, Baja California, con el argumento de que no estaba dado de alta en el seguro. “Mi brazo totalmente quebrado de los dos huesos, colgados, agarrados con pedazos de cartón”.

Explicó al personal de urgencias que era conductor de aplicación y que la reforma laboral en materia de plataformas digitales garantiza la atención por un siniestro, pero asegura que no estaban al tanto. Durante agosto, Jesús trabajó para DiDi y superó el umbral del ingreso neto mensual para acceder a la seguridad social en septiembre, cumpliendo con los requisitos de operación de la prueba piloto de plataformas digitales: alcanzar el umbral en un mes para garantizar la seguridad social del mes siguiente. Pero la aplicación no lo dio de alta.

Así inició un laberinto de altas y bajas arbitrarias en su registro ante el IMSS que le ha impedido acceder plenamente a los derechos de la seguridad social y a tener citas médicas para atender su brazo lastimado.

En octubre, apenas pudo trabajar porque estaba recién operado y no llegó al umbral mínimo. Siguió trabajando para la aplicación con todo y dolor, y en noviembre volvió a superar la meta y logró su alta ante el seguro social, y que el IMSS le diera tres semanas de incapacidad en diciembre. Sostiene que la aplicación rechazó que fue un accidente de trabajo y aún se mantiene en esta postura.

En el documento de semanas cotizadas de Jesús no obra registro de haber tenido seguridad social en diciembre; como si se hubiera borrado de forma retroactiva. Así, le negaron la renovación de la incapacidad para enero y no ha recibido ningún pago por este derecho, ni tratamiento médico post accidente. Afirma que cuando acudió a las oficinas de la aplicación, ésta le dijo que sólo abre el portal una vez al mes, donde sube las incapacidades, pero “se les pasó”.

En otro caso, Eloy López ingresó 48 mil pesos netos en enero en DiDi para estar asegurado en febrero. La aplicación le descontó la cuota del seguro pero lo dio de baja del IMSS el 31 de enero. Actualmente su constancia de semanas cotizadas aparece con un último salario base de cotización de 738 pesos, pero cuando tramitaba este mismo documento en meses anteriores su salario base de cotización era de 315 pesos, un cambio al que no le encuentra explicación y le parece un dato falseado.

Capturas de pantalla muestran que las ganancias de Eloy López superaron el umbral en enero y que DiDi le retuvo una cuota de seguridad social. Sin embargo, su constancia ante el IMSS muestra que en febrero fue dado de baja por Itelevate Solutions S.A. de C.V., razón social alterna usada por DiDi para dar de alta a trabajadores.
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DiDi también le descontó una cuota de seguridad social a Fernando del Pozo en septiembre y omitió darlo de alta ante el IMSS, según consta al comparar la captura de la retención de 624 pesos con su hoja de cotización.

La primera captura de pantalla muestra que DiDi le descontó la cuota de seguridad social a Fernando del Pozo en septiembre, pero su constancia de semanas cotizadas muestra que no le ha dado de alta desde entonces.
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Los ingresos de Carlos M al trabajar en Uber superaron los 27 mil pesos netos en diciembre, pero la aplicación lo dio de baja para enero. Ha comenzado un proceso de demanda contra la empresa. Como otros conductores entrevistados, considera que a partir de la entrada en vigor de la reforma laboral sus ingresos se vieron mermados.

La primera captura muestra que los ingresos de Carlos M. superaron el umbral en diciembre, pero la segunda imagen muestra que fue dado de baja del seguro en ese mes por Lieber BV, S. de R.L. de C.V., razón social alterna usada por Uber para dar de alta a trabajadores ante el IMSS.
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“La tarifa empezó a ser más baja para nosotros y el precio del viaje sigue siendo el mismo (para el cliente). Hay viajes en los que prácticamente te quitan la mitad entre los impuestos y comisiones que retiene”, dice Carlos. Como todos los demás trabajadores entrevistados, sostiene que en ningún recibo de la plataforma se desglosa un concepto por aguinaldo o vacaciones, para comprobar que están integrados al salario, como estableció la reforma en su artículo 285-H.

Para este reportaje se revisaron recibos de viaje de Uber y Didi y en ninguno se registra un pago por este tipo de prestaciones.

“Las plataformas maquillan las cifras y si te dieron de alta al principio fue nada más para cumplir el requisito y en el siguiente mes sacaron a muchísimos. Y hoy la flexibilidad laboral está peor que antes”, dice Salvador Godínez, uno de los líderes de la Alianza Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de Plataformas Digitales (Antramex), organización que lleva siete años impulsando el conocimiento sobre derechos laborales y que ha buscado conformarse como sindicato para acceder al contrato colectivo de trabajo que establece la reforma.

“Lo que comenzó como algo benéfico para nosotros, a la fecha se ha transformado en una esclavitud digital”, dice el trabajador Roberto Jiménez sobre la promesa de flexibilidad con que llegaron las plataformas a México.

La respuesta de las aplicaciones a la reforma laboral fue agresiva, coinciden personas trabajadoras entrevistadas. Refieren que las tarifas por cada viaje han bajado a partir del inicio de la prueba piloto, que se han incluido nuevos cobros y comisiones, que disminuyeron los incentivos, o que hay mensajes “amenazantes” para que acepten viajes con tarifas bajas.

Jesús, trabajador en Ciudad Juárez, dice que cuando Uber inició operaciones hacia 2013 ganaban 22 pesos por kilómetro. “Ahorita los viajes nos están pagando a veces menos de 5 pesos el kilómetro y no es justo”. También comenta que las comisiones para la plataforma llegan a ser de hasta la mitad del viaje cobrado al usuario y comparte una captura de un viaje de esta magnitud de comisión. Para llegar al umbral, después de los descuentos, calcula que tienen que trabajar arriba de ocho horas, a veces los siete días de la semana.

“Ya con ocho horas no andas alcanzando la meta, la verdad”, dice Gerardo, trabajador en la capital de Chihuahua. “Los viajes ya son más baratos”.

Alfonso tiene 63 años y radica en la Ciudad de México. Llega al umbral de salario mínimo y tiene acceso a la seguridad social. Trabaja de ocho a diez horas diarias para Uber, seis días a la semana. Ingresa alrededor de 25 mil pesos al mes, de los que paga seis mil 500 de mensualidad por su auto.

Carlos M elige trabajar de noche para llegar a la meta. Como otros conductores, sostiene que los horarios nocturnos son mejor pagados, pues en el día hay veces que tiene que llegar a trabajar las 12 horas que permite la aplicación de Uber.

Roberto Jiménez trabaja un total de 36 horas, seis días a la semana. No llega al umbral porque rechaza viajes que no le reditúan y selecciona los que piensa que valen la pena. “Es mucho esfuerzo, mucho riesgo a cualquier hora”.

“Prácticamente nos impusieron el umbral”, dice Roberto sobre el porcentaje de exclusión, uno de los aspectos más polémicos durante la discusión previa a la iniciativa de reforma laboral. “Se nos llamó locos porque nosotros pedíamos que se nos contara el 100% de nuestras ganancias”. Cuenta que, al final de las reuniones con las autoridades de la Secretaría del Trabajo y el Instituto Mexicano del Seguro Social, los representantes de los trabajadores pedían que el porcentaje se fijara en un 15% máximo, pero se determinó casi a la mitad.

Daniel, trabajador en Ciudad Juárez, piensa que para acceder a la seguridad social debería contarse la totalidad de los ingresos que generan, pues los costos operativos son asumidos por los trabajadores, no por las plataformas. “Nosotros corremos con todos los gastos de reparación de auto, plan telefónico, cambio de aceite, creo que deberían de tomarnos el 100% de nuestras ganancias, porque ellos se quedan con su porcentaje de comisión por usar la aplicación”.

En Uber México, en 2024 el ingreso neto promedio por hora fue de 7.9 dólares (menos de 150 pesos) antes de los gastos operativos como los referidos por los trabajadores, de acuerdo con el informe Conduciendo a través de la economía gig, del Banco Interamericano del Desarrollo (BID), publicado en febrero de 2025. El estudio se hizo en alianza con Uber. Es decir, mil 180 pesos por ocho horas de trabajo, a los cuales se les resta gasolina y otros gastos.

También se documenta en el estudio que la tarifa bajó un dólar de 2019 a 2024, antes de la reforma laboral y que México es el país de Latinoamérica donde las ganancias de los conductores constituyen una proporción mayor del ingreso de sus hogares.

Como en el caso de los porcentajes de exclusión, Daniel y la mayoría de trabajadores entrevistados también están en contra de que en la reforma sólo se haya contado como trabajo el tiempo efectivamente laborado; es decir, lo que dura cada viaje, y no el tiempo de espera entre cada tarea. “Mientras estés conectado con la aplicación, debe de contarnos todo ese tiempo porque hay ocasiones que esperando el viaje te estacionas, llega un carro y se estampa contigo”.

Carla trabaja de 30 a 40 horas a la semana y considera que también debería tener derecho a ser reconocida como trabajadora. “Se me dificulta bastante llegar a la meta y acceder a la seguridad social. A mí me afecta bastante la tasa de aceptación”; es decir, no tomar ciertos viajes que mandan las aplicaciones.

Más trabajadores reclaman que rechazar viajes les afecta mucho, pues las aplicaciones pueden llegar a bloquearlos horas. Otros también refieren que no han visto un documento que transparente cómo funcionan los algoritmos de las aplicaciones y los criterios de sus tarifas dinámicas. Quienes dicen que lo han visto, consideran que no son lo suficiente claros.

Estos dos problemas contrarían el espíritu de la reforma laboral. En su Artículo 285-K establece que "las personas trabajadoras de plataformas digitales tienen derecho a conocer los criterios de asignación de tareas... así como los mecanismos que se utilicen para la evaluación de su desempeño... las plataformas digitales no podrán utilizar algoritmos que sancionen la libertad de conexión o la elección de horarios de las personas trabajadoras".

Varios de los trabajadores entrevistados se quejan de que, aunque llegan al umbral, las plataformas muchas veces les dan de baja al final de cada mes y los vuelven a dar de alta al inicio del mes siguiente, y temen que no se estén sumando sus semanas cotizadas y se afecte su antigüedad para acceder a derechos como la vivienda. En este reportaje se pudo comprobar estas altas y bajas en algunos casos, a través de la revisión de las constancias de semanas cotizadas.

También se quejan de la resolución de problemas y la comunicación con las plataformas. Ricardo, trabajador en Ciudad Juárez, dice que en casos de bloqueos de cuenta o información del seguro, la aplicación DiDi los remite con la razón social alterna con la que dan de alta a los trabajadores en México: Itelevate Solutions S.A. de C.V. “Lo que quieras tratar con la oficina o con soporte, ellos te dicen que ellos no son los encargados”.

Piloto sin fiscalizar

Los porcentajes de exclusión fijados por el gobierno para la aplicación del piloto fueron producto de una negociación de tres años en que las plataformas querían que fueran incluso más altos, reconoce en entrevista Alejandro Salafranca, quien ideó la reforma desde la Secretaría del Trabajo federal.

“Las empresas apostaban porque la mayoría del ingreso que generase el conductor o la conductora no se considerase como asimilable a un salario. Tuvimos una diferencia fundamental porque ese criterio se aplica cuando es la empresa la que da el material de trabajo”, dice Salafranca.

Considera que la decisión de la autoridad fue prudente y que el piloto sirvió para disminuir progresivamente los porcentajes de exclusión. “El objetivo era formalizar el sector sin rigidizarlo, sin romper su flexibilidad innovadora, pero convertirlo en empleo formal. Esa fue la dificultad de la negociación”.

La política pública está diseñada para que quienes tienen en este trabajo su fuente principal de ingresos puedan superar el umbral mínimo, piensa. Sostiene que la autoridad ha observado en los meses de la prueba que, con estos parámetros, quienes trabajan de 20 a 30 horas a la semana superan el umbral, aunque esto contrasta con lo señalado por muchos trabajadores entrevistados, principalmente fuera de la capital del país.

Menciona que la cifra de más de 206 mil puestos de trabajo reportados en diciembre “es la mayor regularización de empleo informal a formal en México… no hay en el historial de intento de formalizar a un sector”.

Durante el piloto no hubo fiscalización, dice el funcionario. Asegura que esta comenzará a hacerse al terminar la prueba, ya que la Secretaría del Trabajo tiene la facultad de pedir documentación a las plataformas y compararla con su facturación ante el Servicio de Administración Tributaria. “La autoridad ya tiene los mecanismos para poder empezar a verificar la veracidad de si se están aplicando bien los porcentajes, si se está excluyendo o no injustamente a quien lo consigue”.

Por su parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social dice que para la fiscalización aún se requiere la aprobación de una reforma a la Ley del Seguro Social. “Estábamos en un programa piloto”, dice en entrevista Luisa Obrador, directora de Incorporación y Recaudación del IMSS.

Aún no cuentan con información para conocer por qué la mayoría de las personas afiliadas no llegaron a convertirse en puestos de trabajo. Obrador comparte que las plataformas sólo reportan ante la autoridad los salarios de quienes incorporan al esquema completo de seguridad social.

Eduardo Alcaraz, titular de la Unidad de Incorporación al Seguro Social, responde en entrevista que no hay que asumir que quienes no se convirtieron en puestos de trabajo es porque no llegaron al salario mínimo requerido. “No sabes si no superaron el umbral porque se enfermaron, porque a lo mejor ya no trabajan en plataformas, porque ya encontraron un trabajo tradicional, porque ya se pensionaron, por infinidad de cuestiones… eso sólo se va a poder saber cuando venga un proceso de fiscalización”, argumenta el funcionario.

Sobre por qué la mayoría de las personas dadas de alta como beneficiarias durante el piloto no están logrando ser reconocidas como trabajadoras, pese a que el IMSS dijo en agosto que la mayoría de las personas tenían en las plataformas digitales su principal fuente de trabajo, Alcaraz responde que la declaración del director Zoé Robledo se refirió a que la mayoría del millón registrado tenía un solo patrón en sus constancias laborales: las plataformas.

“Lo relevante no es la intensidad del trabajo, es quién gana más de un salario mínimo”, dice Alcaraz al preguntarle si el IMSS tiene alguna noción sobre las horas de trabajo semanales de quienes sí superan el umbral.

En cuanto a casos como el de Jesús González, las autoridades del IMSS señalan que podrían ser atípicos y que están abiertas a revisarlos, pues todos los trabajadores deben estar dados de alta al llegar a un hospital tras sufrir un accidente, así como que el sistema no permite que las aplicaciones den de baja a alguien que se encuentra en incapacidad.

El algoritmo y la desigualdad

En distintos estados del país, las mujeres trabajadoras de plataformas digitales expresan preocupación de que la reforma laboral no contempla factores de género que complican el acceso a la seguridad social, al tener otras actividades como ser madres, y ante los riesgos de este tipo de trabajo.

Flor es madre y trabaja en Chihuahua, sus hijos están en edad escolar, por eso sólo puede trabajar los viernes y fines de semana. Dice que nunca alcanza el umbral de más de 18 mil pesos para tener seguridad social. “Sí me gustaría, porque una corre peligro. No sabe qué pueda pasar”.

Otras madres, como Verónica en Guadalajara, compaginan horarios divididos como conductoras en Uber y DiDi con el trabajo de cuidados. Ella se levanta a las cinco de la mañana y vuelve hacia el mediodía, atiende a su familia y vuelve a salir a trabajar; regresa hacia las diez de la noche.

Calcula que las horas que debe trabajar para llegar al umbral dependen de los cambios en las tarifas, los horarios de trabajo, mejor pagados en la noche y madrugada, y de la demanda de viajes en meses difíciles, como enero. “Ahorita es muy complicado que en ocho horas diarias digas ‘hoy estuvo decente mi ingreso’. Lo que va todo enero y parte de febrero estás llegando con mucho trabajo y demasiadas horas”. En enero, Verónica no llegó al ingreso para acceder a la seguridad social en febrero.

Junto con sus colegas de Lady Drivers, una organización de mujeres trabajadoras de plataformas digitales, Verónica piensa que es necesario bajar el umbral o eliminarlo por completo. Dice que sus compañeras tienen incertidumbre sobre las licencias de maternidad, pues al tener un embarazo podrían dejar de trabajar un tiempo y no ser reconocidas por las plataformas.

Esta colectiva también ha creado protocolos de seguridad, ante lo que consideran falta de efectividad de las plataformas. Siete de cada diez mujeres trabajadoras de aplicaciones han sufrido acoso y violencia por parte de los usuarios, de acuerdo con el informe Conectadas al cambio: por un trabajo justo para las mujeres en plataformas digitales, de Oxfam, ProDESC y otras organizaciones, publicado a inicios de febrero de este año.

Gabriela tampoco llega al umbral, trabaja en Ciudad Juárez y hay muchas zonas a las que se niega a ir porque son peligrosas. Ante la falta de aceptación, cuenta que las aplicaciones les bloquean las cuentas durante horas o hasta días. “Nos parece muy injusto porque no se nos da la seguridad para ir a esas colonias, no se nos responde como se debería en caso de un siniestro y nos tienen condicionados a agarrar todo tipo de viajes”.

Con el tema de la dificultad de llegar al umbral en meses bajos de demanda, y la inseguridad coincide Cristina, trabajadora de InDrive en San Luis Potosí. Ella labora de madrugada para acceder a un mayor salario y durante sus jornadas cuida su manera de vestirse. Fue asaltada una vez. En su estado, dice Cristina, el gobierno local tiene una disposición que choca con la reforma a la ley federal: a los vehículos de plataformas se les exige registrarse como un taxi tradicional. En todo caso, se trata de un padrón que las plataformas no han entregado a las autoridades. Esto se traduce en multas. “Si la presidenta dijo que yo ya soy trabajadora de aplicación, ¿cómo me dices tú que no?”.

De las personas trabajadoras entrevistadas, como Cristina, las de los estados fuera de la capital mexicana fueron quienes más refirieron que las tarifas son menores y les cuesta más llegar al umbral del salario mínimo que las entrevistadas en la Ciudad de México. La adopción de las plataformas digitales es más alta en las grandes ciudades, de acuerdo con el informe del BID.

A través de Alianza in México, Uber y DiDi envían un posicionamiento sobre este reportaje, donde mencionan que están comprometidas con el cumplimiento de la reforma laboral y con que quienes cumplen los requisitos no queden fuera de la seguridad social. Invitan a los trabajadores que tengan dudas sobre su situación a acudir a los mecanismos de las aplicaciones.

“Los números de afiliación que publica mensualmente el IMSS reflejan el avance real del programa y dan cuenta del esfuerzo sostenido de las plataformas por incorporar a sus trabajadores al sistema de seguridad social”.

Puedes leer el posicionamiento completo .

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  • Créditos
  • Reportaje: Mariana Betanzos
  • Edición: Silber Meza
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