El día 27 de octubre hombres y mujeres asisten al panteón de Santa María Chilchotla para evocar a los espíritus de sus familiares y amigos, cuyos cuerpos descansan en el camposanto
La tradición cuenta que la “na-cha-nguindé” o abuela del inframundo, es quien autoriza a los huehuentones para regresar a partir del 27 de octubre hasta el 5 de noviembre
Con ropa de manta y máscaras, los huehuentones van al sitio del eterno descanso a ofrecerse para que las ánimas tomen posesión de su cuerpo y visiten a sus familias durante nueve días, quienes tienen listos guisos a modo de ofrenda
Pobladores nombran y describen sus tradiciones en náhuatl, “huehues” quiere decir viejos, y “huehuentones”, los viejos de antes
“En cada casa que llegan huehuentones y los niños no pueden faltar. Todo mundo baila y los niños esperan con ansias la fiesta”, dice Alberto Prado, coordinador de Educación Inicial del Conafe
“Para nosotros, ellos representan a los muertitos que ya se nos fueron"
Al término de la temporada de muertos, los niños van repitiendo lo que hacen los huehuentones, tocando música y bailando de casa en casa
Con el tiempo se han creado varios grupos de huehuentones, pues no alcanzan para visitar a todo el pueblo, mencionó Eusebio Figueroa, músico de profesión
Tambores, violines y vihuelas amenizan plegarias por el descanso de los seres amados que se fueron al más allá
Los que se prepararon para ser huehuentones, bailan por días, aunque no pueden comunicarse con los suyos, son esperados y recibidos con alegría, “es la fiesta más sagrada y más bonita, la más esperada”, informan pobladores