El Pez Diablo es la principal amenaza y enemigo de los pescadores, ya que se trata de un animal invasor que se apoderó de lagunas, ríos y presas. El problema es que no tiene un depredador, por lo que su propagación está acabando con especies endémicas y nativas del centro, oeste y sureste de la República Mexicana (ESPECIAL)
Le dicen Pez Diablo porque tiene gruesas espinas en las aletas y el lomo, lo que frecuentemente daña las redes de los pescadores (ESPECIAL)
Gastrónomos y especialistas en acuacultura señalan que esta especie tiene un alto valor nutritivo y muy buen sabor, sin embargo, su aspecto le había permitido escapar de las cocinas (ESPECIAL)
El pez se ofrece en hamburguesa en un restaurante de Villahermosa, acompañado con pan de hoja de chipilín y frituras de Malanga, por 125 pesos (LUMA LÓPEZ)
A pesar del aspecto de esta especie invasora, quienes la prueban, afirman, quedan satisfechos con su sabor. Desde el punto de vista comercial, tiene gran potencial en el arte culinario (ESPECIAL)
“Es una fuente de economía para nuestros pescadores, podemos ser un estado ejemplo en cómo podemos combatir una plaga”, dice la cheff Guadalupe Vidal Aguilar (ESPECIAL)
Sin embargo, los tabasqueños pasaron a convertirlo de una plaga a un manjar exquisito. En su preparación, los cocineros locales utilizan especias de la región para elaborar los platillos (ESPECIAL)