Violencia en Zacatecas es cruel y extrema; “no hay a dónde correr”

De junio a la fecha, los asesinatos y ataques armados en Zacatecas se han recrudecido por la disputa de los cárteles por el territorio; habitantes relatan el terror con el que viven

Violencia en Zacatecas es cruel y extrema; “no hay a dónde correr”
Foto: Irma Mejía. El Universal
Estados 06/12/2021 02:08 Irma Mejía / Corresponsal Actualizada 05:37
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Zacatecas.— “Los cárteles tienen varios años en Zacatecas, pero la violencia que hoy usan es cruel y extrema. Me ha tocado ver los cuerpos colgados.

“Hemos visto a hombres armados. ¡Tenemos miedo al realizar nuestro trabajo! ¡Que ya regrese la paz a Fresnillo, Ciudad Cuauhtémoc, Loreto, Ojocaliente… a todo Zacatecas!”, dicen los pobladores, quienes han sido testigos de los actos cometidos por el crimen organizado.

Actualmente, los  cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación mantienen una guerra para disputarse el territorio zacatecano. De junio a la fecha han recurrido al terror, no sólo al cometer centenas de asesinatos o ataques armados, sino al dejar más de treinta cuerpos colgados en puentes o árboles; en otros casos, se han encontrado cadáveres atados a una cruz.

Esta ola de violencia extrema ha impactado a profesionistas, empresarios y comerciantes, quienes sienten miedo al realizar sus actividades diarias; entre ellos los maestros, que a diario se desplazan a los municipios; el personal de salud, que atiende a víctimas del crimen; los reporteros de nota roja, que suelen llegar antes que las autoridades a las escenas de crimen; habitantes de colonias con constantes reportes de ejecuciones o empresarios que por temor han preferido cambiar de residencia.

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Localidades que solían ser tranquilas ahora padecen de violencia a tal grado que muchos habitantes han decidido irse. Foto: Irma Mejía. El Universal

EL UNIVERSAL recabó algunos testimonios de hombres y mujeres que viven y trabajan en Zacatecas, quienes en su mayoría pidieron el anonimato por razones de seguridad.

El miedo en el magisterio

Tiene 25 años como profesor y desde hace una década se ha cambiado de plaza constantemente para evitar los lugares donde son amedrentados por los grupos delictivos. Hoy se percata que en todas las regiones de la entidad hay violencia: “Ya no hay para donde correr”, dice.

No sólo le ha tocado ver sino ser víctima de hechos violentos. Hace años, cuando estaba en una escuela de la comunidad San José de Lourdes, en Fresnillo, él junto con otros cinco compañeros fueron retenidos y sometidos por hombres armados.

“Pensé que nos iban a matar. Nos golpearon y maniataron para despojarnos de las pertenencias. No vi el arma larga, pero sí la sentí muy fría en la nuca. Después que se fueron, como pude me desaté y desamarré a mis compañeros”, relata el profesor.

Unos meses después, en esa comunidad se registró un enfrentamiento que duró horas, al grado de que la gente salió del pueblo al día siguiente con ayuda de los elementos de la Marina.

A raíz de esos hechos, explica que surgió una minuta sindical para el magisterio, la cual establece que cuando la integridad física del trabajador esté en riesgo, la Secretaría de Educación del estado debe cambiarlo a otro lugar más seguro y que no afecte su lugar de residencia, misma que hizo válida. Fue cambiado al municipio de Ojocaliente, pero al paso de los años, ahí también llegaron los grupos delictivos.

Después fue trasladado a Ciudad Cuauhtémoc, donde ya también pegó la violencia extrema. El pasado 18 de noviembre le tocó ver los nueve cuerpos colgados de un puente.

“Ese día salí una hora más temprano de Loreto, de donde soy originario. Al llegar al puente de Ciudad Cuauhtémoc sentí escalofrío, sólo vi muchos pies que colgaban del puente”, cuenta.

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El pasado 18 de noviembre, fueron hallados nueve cuerpos colgados de un puente en Ciudad Cuauhtémoc. Foto: Irma Mejía. El Universal

Era jueves y suspendieron las clases, pero al día siguiente, por temor, los 50 profesores decidieron no presentarse a trabajar. Desde entonces, muchos de sus compañeros que viven en los municipios aledaños, tratan de cuidarse unos a otros en los trayectos carreteros.

El profesor asegura que este hecho delictivo impactó a todo el pueblo, porque muchos de los colgados eran de este lugar. Explica que los docentes decidieron ser discretos y sensibles porque en la escuela hay alumnos que tenían alguna relación familiar con las víctimas.

Aunque Loreto es uno de los municipios que se quedó sin policías y han matado a los elementos, dice que prefiere que lo vuelvan a cambiar, porque al menos se ahorraría 110 kilómetros de riesgo al acudir diariamente a dar clases a Ciudad Cuauhtémoc.

Reporteros de Fresnillo

En Fresnillo, los reporteros de nota roja son selectivos con los hechos que cubren. Para empezar, constatan que la escena del crimen esté asegurada por las autoridades, sobre todo si los lugares están alejados o si es de noche. Señalan que los policías se presentan en los lugares de los homicidios muchas horas después.

Safe (nombre ficticio) relata que tiene cinco años cubriendo la fuente policiaca, pero desde hace tres comenzó a intensificarse el número de muertos y ataques armados, coincide que este año es el más violento y desde junio se ven escenas espeluznantes, con el fenómeno de cuerpos colgados.

“Primero me impactó ver los cuerpos encobijados, descuartizados, embolsados, ahora ya veo cuerpos colgados, semidesnudos y torturados”, describe.

En los últimos ocho colgados que dejaron en tres lugares de la comunidad de San José de Lourdes, le tocó ver el dolor de las madres de las víctimas, ya que los pobladores comentaron que un día antes habían privado de la libertad a varias personas del pueblo y al correr el rumor, comenzaron a llegar los familiares.

Reconoce que hay ocasiones en que lo ha invadido el miedo, como cuando acudió a una comunidad cerca de las nueve de la noche y de regreso se poncharon las llantas de su auto con las estrellas que arrojaron los grupos delictivos en el camino.

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La guerra entre los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación ha impactado a la población. Pese al refuerzo de seguridad, la violencia no disminuye. Foto: Irma Mejía. El Universal

“Era un camino oscuro y despoblado. Iba con otro compañero reportero, pero no traía gato hidráulico, ningún automovilista se paró para auxiliarnos. Se nos hizo el tiempo largo y temíamos por nuestra vida”, relata.

Otro momento fue cuando se le hizo fácil ir de inmediato a cubrir un reporte policial de noche, pero antes de llegar, alcanzó a ver vehículos parados con hombres armados; mejor se regresó.

En últimas fechas, dice, pareciera que también los cuerpos policiacos tienen temor de acudir a los hechos después de medianoche. Relata que en un caso reciente, en la comunidad de Santiaguillo, las autoridades llegaron 10 horas después, cuando ya había luz del día: “Si las autoridades no van, que traen armas, nosotros menos debemos ir si sólo traemos una cámara y un celular”.

Una colonia violenta

Un habitante y comerciante de la colonia Emiliano Zapata, en Fresnillo, admite que su barrio siempre ha sido complicado; antes por la presencia de las pandillas, ahora está peor por los grupos delictivos que matan y balean domicilios.

Cuenta que, debido a que ha escuchado los disparos durante las madrugadas, optó por cambiar las camas de lugar en su casa, para que no estén cerca de puertas ni ventanas, por temor a que una bala perdida pueda llegar.

Relata que la experiencia más fuerte que ha vivido fue cuando escuchó balazos cerca de su domicilio. Después vio muchas sirenas y escuchó que intentaban abrir la puerta de la entrada. Entró en pánico, ya que al parecer uno de los delincuentes intentó esconderse en su casa.

Después de varias horas los soldados le confirman que estaban persiguiendo a unos agresores que huyeron. En la entrada de su vivienda encontraron un arma larga tirada sobre unas hierbas.

“Yo duré como un mes sin dormir bien, parecía robot. Por más valiente que uno sea, en esos casos uno se dobla. Tenía temor que llegaran los hombres malos y se metieran. En todas partes estaba intranquilo. Ya me calmé, aunque uno sigue viviendo con miedo hasta en su casa. Le pido tanto a Dios que nos proteja”, dice.

Empresarios afectados

La empresaria Sara Buerba —la única que aceptó dar su nombre— señala que se ha estigmatizado mucho a Fresnillo por los indicadores negativos de percepción de la inseguridad, pero considera que este fenómeno no es privativo de este municipio, sino de toda la entidad.

Reconoce que sí hay empresarios a los que les han tocado ser víctimas de delitos, ya que algunos han referido que hay extorsión, secuestro o cobro de piso, situación que los impacta, al grado de que muchos han cambiado su residencia a la capital o a otros estados como Aguascalientes y a ciudades como Torreón, Coahuila.

Destaca que este municipio tiene un atractivo estratégico por su conectividad y porque tienen más de 300 comunidades, además de que es un lugar importante en el turismo de negocios al concentrar empresas de agricultura, ganadería y minería.

Lamenta que la actual ola de violencia impacte la economía. Considera que en el ámbito hotelero, el hospedaje ha disminuido 50%; sin embargo, confía que con la llegada de las fuerzas federales y militares se regrese la tranquilidad y también retornen los visitantes a la entidad.

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