Puebla.— Desde 1920, la familia de Gabriel Hernández se dedica a la elaboración de sidra y fue su bisabuelo Gabriel Guerrero Miruelo, quien fundo la primera fábrica de la bebida de manzana en Huejotzingo, ya como tal industrializada.
Desde niño, Gabriel estuvo involucrado en el negocio familiar. Su abuelita Dolores Guerrero le enseñó e inculcó el amor a este trabajo. “Desde niño, mi abuelita me llevaba a la fábrica y yo veía el proceso año tras año y me fue transmitiendo ese amor a la elaboración de la sidra”.
Ese amor lo llevó a estudiar la carrera de Procesos Alimentarios, con el tiempo se independizó del negocio familiar y creó su propia marca de esta bebida: Sidra San Francisco.
“A través de la carrera fue como yo pude diseñar y fabricar los equipos con los que hoy estamos trabajando y estos son los que nos ayudan a optimizar el proceso de la sidra, incluso el molino tiene un mecanismo que sólo Sidra San Francisco lo tiene para hacer una extracción más favorable del jugo de la manzana”.
Sidra San Francisco lleva este nombre debido a que Gabriel y su esposa Andrea, dueños del negocio, buscaban algo que representara al municipio, y para Huejotzingo, San Francisco de Asís es importante.

“La misión de San Francisco de Asís fue reconstruir la Iglesia católica por medio de las enseñanzas de Cristo, del amor al prójimo y de tratar a los otros como les gustaría ser tratados. Él se dedicaba a llevar la palabra a donde nadie más quería ir. Nos identifica sus enseñanzas y tratamos de ser ejemplo de vida”.
Desde hace 15 años, Gabriel es la cuarta generación de su familia que se dedica a la elaboración de sidra. En este negocio trabajan alrededor de 10 personas, entre ellos Alfredo, una persona con discapacidad.
El proceso para elaborarla empieza con la cosecha de manzanas, después se llevan a sanitizar y posteriormente pasan a unas cajas de madera, se van juntando “montoncitos” y una vez que se tienen 10 armados, pasan al prensado, en donde se hace la extracción del jugo.
“Ese jugo lo ocupamos hasta dentro de tres años, va a pasar a barricas de roble donde se va a fermentar y añejar para obtener el grado alcohólico. Se tiene una primera gasificación, ya después de eso pasa lo que es el proceso de la sidra, se filtra y se envasa. Una vez que ya lo tenemos en la botella se taponea con un tapón de plástico y un martillo de goma, se le pone una canastilla para evitar que salga volando el tapón, se estaña y se etiqueta”, platica.
Después los residuos de las frutas (bagazo) se les obsequia a los agricultores para que le den de comer a sus animales. De igual forma, se utiliza para compostas. “También hay una empresa que viene a la fábrica por el bagazo, a ella si se lo vendemos, lo deshidrata y lo vende como fibra”, dice Gabriel.

Sidra San Francisco cuenta con una línea especial de sidras que se les da cinco años de añejamiento. Cuentan con 12 tipos de sabores, entre los que destacan, pera, arándano, durazno y mandarina.
Los costos de las sidras tradicionales van desde 70 pesos la botella, las sidras frutales tienen un precio de 80 pesos y la sidra rosada especial, que pertenece a la línea gourmet, tiene un precio de 160 pesos.
Sidra San Francisco maneja envíos a todos los estados, el pedido se hace al siguiente número 222 617 2583. Se envía por paquetería y te llega a tu domicilio.
También cuentan con recorridos o visitas guiadas a la fábrica. Se puede visitar en el transcurso del año, con previa cita. Ahí se les muestra el proceso de molienda (sólo en la temporada de manzana) y el proceso de llenado, que es todo el año.
“El auge de la manzana es en agosto, es cuando hay bastante. Nosotros utilizamos la manzana tipo perón porque es muy rica en ácido cítrico y esa es la que a nosotros nos da unas excelentes notas para la elaboración de la sidra”, comenta Gabriel.
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