El arzobispo de Nuevo León, Rogelio Cabrera López , afirmó que de 2010 a la fecha seis sacerdotes y diáconos de la Iglesia católica, han sido acusadas de abuso sexual contra menores ; pero las autoridades civiles han determinado que ninguno merecía ser castigado con cárcel.

Sin embargo, la Iglesia determinó dimitir a un sacerdote y a un diácono, expresó el también presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana.

Cabrera López señaló que los seis casos de los que la Arquidiócesis ha tenido conocimiento, todos fueron presentados ante el Ministerio Público; pero “la autoridad civil a ninguno ha castigado con la cárcel, los tribunales han dicho que no hay culpa que merezca sentencia de cárcel , por la proporción de la falta cometida”.

“Pero nosotros, que siempre seremos más duros en nuestras decisiones como Iglesia, porque no solamente vamos a los hechos, sino que también tenemos que prever el futuro, hemos decidido, y Roma así lo sentenció, que se dimitiera a un sacerdote y a un diácono ”, agregó el arzobispo de Monterrey.

Cabrera López asentó que sólo la autoridad podría dar los nombres de quienes han sido acusados de abuso sexual contra menores, pues “la ley mexicana nos prohíbe tener listas negras y nos prohíbe decir nombres”.

Por otro lado, ante la gran cantidad de divorcios civiles y solicitudes de disolución del matrimonio religioso, Cabrera López pidió a los jóvenes que piensen bien, que tomen el tiempo de discernimiento, porque “casarse no es un acto externo, de pompa, de apariencia, de fiesta, es un compromiso para toda la vida, también el matrimonio civil, porque quien ama piensa que no es por un rato ni por un año, sino un compromiso que marcará las vidas de ambos”.

En otro orden, el representante de la Iglesia católica llamó a que en el periodo cuaresmal los creyentes católicos pongan en práctica la virtud del arrepentimiento, que favorecerá su crecimiento espiritual y les ayude a llevar una vida más plena y feliz.

Si los miembros de la Iglesia y de la sociedad en general nos damos la oportunidad de reconocer con humildad nuestras fallas, encontraremos caminos que nos llevarán a la reconstrucción del tejido social hoy tan dañado, dijo Cabrera López.

En ese sentido, explicó, “en la Iglesia no basta reconocer una equivocación, hay que poner orden y reparar daños, lo mismo en nuestros gobiernos, la sociedad y en las familias, no basta decir me equivoqué, es necesario enmendar con un propósito firme, pero también hay que retribuir porque las faltas dejan una herida, un deuda moral que se tiene que reponer”.

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