León.— La paz y el respeto a los animales serán los temas a destacar el próximo Domingo de Pascua en la quema de Judas, que desde hace más de un siglo se lleva a cabo en la Esquina de la Llamarada, en el Barrio de Santiago —en esta ciudad de Guanajuato— donde además se leerá un mensaje por la paz en el mundo.
Con una cruz de tres metros a la espalda, forjada con tiras de madera y metal, y con el ánimo de “que no muera la tradición”, como cita el mensaje debajo del travesaño horizontal, Sergio Valentín Reyes Alvarado llega al entronque de las calles Hermanos Aldama y Amado Nervo a pedir cooperación para pagar las figuras de cartón que arderán durante la celebración.

Recarga la cruz en un poste para atraer la atención de las personas; torea los vehículos bajo los candentes rayos del sol con la figura de un therian en la mano izquierda y una caja, tipo alcancía, sellada con cinta canela en la mano derecha: “¡Lo que gusten cooperar para la quema de Judas!”, repite al paso de peatones, camioneros y automovilistas.
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Unos cuantos deslizan monedas por la ranura que tiene la tapa de la caja, otros no traen efectivo y algunos ni lo voltean a ver.
Vale —como le dicen sus vecinos— no se rinde. Sale todos los días por ayuda, con la meta de que la quema de Judas en La Llamarada, que es parte esencial de la cultura popular, llegue a 111 años en esta esquina y se fomente más; es la única que persiste en León, pues se acabaron las quemas de Judas, que hace décadas se realizaban en diferentes barrios de la ciudad.
“Tengo la galería de León, donde se quemaba en todos los barrios, pero ya no organizaron; a lo mejor sus organizadores ya fallecieron y [los demás] ya no quisieron tomar esa responsabilidad”, menciona el personaje del Barrio de Santiago, mientras muestra un fólder con los permisos del gobierno municipal para llevar a cabo este espectáculo.
La festividad tiene lugar a unas cuadras de la Presidencia Municipal, y el líder del Barrio de Santiago, uno de los más antiguos de la ciudad, presume que esta es la “madre de todas las quemas de Judas” en el país.

“Hay en San Miguel de Allende, en Silao, en muchos estados, pero yo lo que he escuchado —dicen— que la Llamarada es ‘la mamá de la quema de Judas’ de todos los estados de la República”, la cual se ha celebrado siempre, sólo se suspendió en la pandemia”, recuerda.
Mensaje de paz
La quema de los Judas tiene un significado de crítica social y representa el sentir de la sociedad al proyectar su desacuerdo con hechos y conductas que considera reprobables. Por ejemplo, en relación con la guerra, lo que desea es que la gente no muera, y desaprueba la violencia, dice Vale.
En pocas palabras, señala, hay repudio colectivo hacia el conflicto bélico, “y ver quemar los misiles es una forma de manifestarlo”. A diferencia de otros años, en los que el atractivo principal eran los Judas de políticos, que con sus decisiones hacen el mal, ahora la prioridad es el mensaje de pacificación.
Este 2026 será un evento especial, pues desde el Barrio de Santiago, ubicado en el corazón de la ciudad de León, se enviará un mensaje al mundo a favor de la paz y de repudio a la guerra contra Irán.
Una niña de quinto grado de primaria hará el pronunciamiento, echará a volar unas palomas blancas en representación del símbolo de la paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y, enseguida, se prenderán los misiles de cartón que han elaborado dos artesanos cueteros.
Reyes Alvarado afirma que la gente decidió la quema de estos “artefactos” porque quiere un mundo sin guerra, en alusión a los ataques que Estados Unidos emprendió en Medio Oriente. “Los misiles son como de cuatro metros, van a llevar pirotecnia y todo”, aclara.
“Es un ¡no a la guerra!”, remarca el organizador del evento.
Respeto a los animales
En este núcleo de población tampoco se ve bien que se distorsione al ser humano con una simulación de que es un animal, therian.
“No se vale que a los animalitos los afecten, porque son seres vivientes y sintientes que hay que respetar y proteger, y eso de que la gente se quiera sentir un can o un minino no está bien, porque rompe con la naturaleza".
“Las personas sienten que son animales y se visten con cara de perro; como que imagino que es una burla para los animales todo lo que están haciendo (…) Somos humanos, no somos animales, y ya se sienten que son perros, gatos, por eso es el tema”, aclara Vale.
Ese día la propietaria de una estética canina pondrá una manta con la leyenda “No al maltrato animal”. Es una defensora de los animales, que reprueba que la gente los agarre a palazos, los mate.
El 5 de abril será una sorpresa la quema de figuras de personajes de la política pública que simbolizan a los malos gobiernos. “Sí va a haber algo para los políticos”, adelantó.
También, la cruz arderá en memoria de los exorganizadores del barrio ya fallecidos, que año con año estuvieron en la quema de Judas “y que ahora, desgraciadamente, no están con nosotros. Se les hace un homenaje”.
En total arderán ocho figuras, en las que se invertirán unos 30 mil pesos que don Vale aspira recolectar en el boteo, con aportaciones de los vecinos y algunos patrocinios.
Estima una asistencia de cientos de personas, apretujadas en torno de la Esquina de la Llamarada. El espectáculo que representa a Judas que traicionó a Cristo en la cruz atrae a turistas de Estados Unidos, Monterrey, Ciudad de México, Estado de México y otras entidades. “Cada año vienen más personas”, dice.
Agrega que interactuar con pirotecnia ante un público numeroso es una gran responsabilidad, y en este Domingo de Pascua el lugar contará con el resguardo de elementos de policía, tránsito, bomberos y Protección Civil, quienes acordonarán un perímetro de 20 metros para garantizar la seguridad de los asistentes.
José Alfredo Jiménez en la llamarada
Desde la quema del primer Judas, en unas bocinas se escuchará el tema Caminos de Guanajuato del artista guanajuatense José Alfredo Jiménez, quien se pasaba días enteros componiendo canciones en la cantina La Llamarada, ubicada en la esquina de Hermanos Aldama y Amado Nervo, relata José Jaime Cervantes, el dueño del establecimiento.
Don Jaime, de 76 años y tío político de Valentín Reyes, dice que José Alfredo siempre tenía su botella de tequila a la mano, sobre una mesa en la que realizaba sus composiciones. “Se ponía ahí a pensar, duraba dos o tres días componiendo; ahí comía y todo. Se iba a dormir y regresaba, escribía, lo guardaba y se lo llevaba”.
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El cantinero compartió que su bisabuelo Humberto Cervantes inició la cantina-billar hace 88 años, aunque el letrero afuera en la colorida fachada señala que el lugar fue fundado en 1923 como mezcalería-pulquería, y antes se ubicaba a un lado de la tienda de la otra esquina.
La cantina, ahora llamada Pulquería La Llamarada, un pequeño local con unas cuantas mesas, ha pasado de generación en generación en la familia de don Jaime. Sus paredes están tapizadas de recortes de periódicos y otros afiches que dan testimonio de lo ahí acontecido durante décadas.
Los pulques y las cremas de mezcal que ofrecen llegan de Oaxaca, afirma el señor Cervantes, y eso los distingue de la competencia, aunque, sobre todo, se les identifica por estar ubicados en La Esquina de los Judas.
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