Cancún.— En las Cabañas Xul Ha, en los márgenes de la Laguna de Bacalar, en el sur de Quintana Roo, Daniel Tirado veía con su familia el partido de futbol entre México y Argentina, el 26 de noviembre de 2022 durante el Mundial de Qatar.

Varios hombres se presentaron en el lugar que , administraba desde abril de 2022, descendieron de una camioneta, preguntaron por él y se lo llevaron. A la fecha nadie conoce su paradero.

La esposa de Daniel —cuyo nombre no se proporciona por seguridad— relata que pensó que volvería horas más tarde, pero cayó la noche y no regresó. Esperó al domingo, presa de un desconcierto que se volvió angustia al no tener noticia alguna.

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Al día siguiente comunicó lo sucedido a sus suegros, quienes en esa semana viajaron desde Sinaloa, de donde Daniel es originario, a Quintana Roo, para buscar a su hijo, quien está reportado como desaparecido desde el 3 de diciembre de ese año, de acuerdo con la ficha de búsqueda 148/ZS/ 2022, generada por la Fiscalía General del Estado (FGE).

Los padres y la esposa de Daniel se han convertido en una de las más de 50 familias que integran el colectivo Verdad, Memo ria y Justicia, creado por Romana Rivera, madre de Diana García, quien desapareció junto con Jorge Armando Kiau, en Cancún, hace tres años.

El 22 de febrero pasado, Romana alertó sobre el fenómeno de las desapariciones que se ha extendido por todo el estado con varios casos recientes, entre ellos el de Rigoberto, otra situación registrada en el municipio maya de Felipe Carrillo Puerto.

Fue un error, asegura la familia

El nombre de Daniel Tirado Vega fue uno de los 48 leídos por integrantes del colectivo y un par de organizaciones feministas frente al Palacio Municipal de Cancún el 22 de febrero, durante las actividades para recordar la desaparición de personas.

Rubén Tirado Mata, padre de Daniel, relata el caso a EL UNIVERSAL, se dice convencido de que su hijo fue confundido con alguien más, pues no había ninguna razón para que alguien atentara contra su integridad.

Asegura que Daniel era apreciado en el poblado de Xul Ha, a donde llegó a trabajar por invitación de un amigo, cuyos padres son los dueños del lugar.

“No bebía, no consumía drogas, no tenía problemas con nadie. Era muy tranquilo y tenía muy buena imagen en el pueblo y con los clientes. Vivía ahí con su familia desde abril, cuando llegó a trabajar a las Cabañas Xul Ha como administrador. No hubo amenazas previas ni nada, su esposa tampoco lo vio nervioso antes de lo que pasó.

“Tampoco se comunicaron con nosotros días después para pedir un rescate o algo. No sabemos nada”, explica el hombre.

Señala que la Fiscalía General del Estado (FGE) abrió una carpeta de investigación con las diligencias hechas, los testimonios y las acciones emprendidas para dar con el paradero de su hijo.

Una vez denunciada la desaparición, elementos de la FGE fueron a Xul Ha a indagar, pero sólo entrevistaron a la gente y no realizaron búsquedas de campo. Giraron oficios a la empresa Autobuses de Oriente (ADO) para saber si vendieron un pasaje a Daniel, o si abordó un autobús hacia algún destino; también han preguntado en hospitales. A la fecha no hay una línea de investigación que las autoridades hayan compartido con la familia, comenta Rubén.

“Nosotros estamos casi convencidos de que fue confundido con alguien más, que fue una equivocación”, subraya y explica que el caso es del conocimiento de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas y de su par en la entidad, lo mismo que con de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

La familia dice que lo único que le queda es presionar para que la FGE no congele o abandone el caso de Daniel.


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