Ciudad Juárez.— “Yo siento que nací para esto”, asegura convencida Mariana Isabel Hernández, de tan sólo 14 años de edad, quien es la más joven de la Red Mesa de Mujeres en esta frontera.

Mariana, al igual que otras jóvenes, acude a una formación en la organización donde Yadira Cortez, coordinadora de Intervención Comunitaria, las capacita en derechos humanos de las mujeres y en la identificación de las violencias y cómo atenderlas.  Actualmente, son 15 adolescentes de entre 14 y 19 años las que toman esta capacitación.

Mariana cursa el segundo grado de secundaria, pero además apoya a niñas de su edad, e incluso más grandes, que han sido víctimas de violencia familiar, en el noviazgo o hasta sexual. 

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“Mi mamá aquí trabaja; ella da acompañamiento sicosocial a madres de víctimas y gracias a eso es que a mí me despertó la parte de ayudar a las jovencitas”, explica Mariana en entrevista con EL UNIVERSAL.

“Prácticamente lo que yo hago es coordinar un grupo de jóvenes. Les damos la información [de a] dónde deben acudir a recibir ayuda cuando no saben.

“Normalmente, esta ayuda la piden jóvenes de 15 años para arriba, porque ellas no tienen la confianza de hablar con una persona adulta y prácticamente yo les doy el trabajo que alguien más podría hacer”, detalla.

Gracias al trabajo que ha realizado, Mariana ha adquirido madurez para atender casos de violencia en el noviazgo o familiar en niñas de su misma edad.

“Me han tocado casos en los que hay jóvenes de 15 años o 16 con su pareja, ya juntadas, y no saben cómo salir de ahí, ya que [las parejas] las aíslan de su familia. También recibo casos de violencia familiar en los que sufren de abuso sexual por parte de sus padrastros o hermanos, hasta sus tíos u otros familiares”, relata.

Al respecto, la activista Yadira Cortez asegura que la violencia en el noviazgo es alta en esta frontera, debido a los roles que se mantienen: el hombre continúa siendo el controlador de la relación y la mujer sigue asumiendo el papel de sumisa, permisiva y hasta recatada.

Para ilustrarlo, ejemplifica que durante 2021 se tuvieron en Juárez casi 7 mil carpetas abiertas por investigación de violencia familiar, más de 500 por violencia sexual, más de 500 por abuso sexual  y fueron asesinadas 172 mujeres por su pareja o expareja. 

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Mariana asegura que nació para esto, ya que la ayuda que ha logrado dar a jóvenes de su edad le ha causado satisfacción personal y se siente un ejemplo para las niñas de su edad.

“Me gusta hacerlo porque siento que sí nací para esto y me siento muy bien. Me siento como un ejemplo, que quiere abrirse y quiere buscar el ejemplo de alguien más”, dice.

La joven activista vive en la colonia Riberas del Bravo, una de las zonas más conflictivas y violentas para la mujer en Ciudad Juárez; las jóvenes a quienes ha logrado apoyar son de esa demarcación. A raíz del trabajo que realiza en la Red Mesa de Mujeres, Mariana desea ser abogada penal, porque desde pequeña le han llamado la atención las leyes y ayudar a las personas.

“Desde pequeña, yo creo que tenía unos cuatro o cinco años, ayudaba a las pequeñas que sufrían violencia sexual que entraban en terapia y no sabían cómo hablarlo”, recuerda.

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