Tijuana, 12 de junio.- Yair no tuvo la oportunidad de conocer a su segundo hijo. Una semana antes de que naciera un policía en Tijuana presuntamente lo mató y su homicidio quedó documentado. El oficial, Fernando, le colocó su bota encima del cuello y lo desnucó pero además la corporación lo identificó, en un comunicado, como una persona de la calle: su familia asegura que no, era un padre de familia. 
 
Dariana, la pareja de Yair, casi cumplía sus nueve meses de embarazo. Lo esperaba del otro lado de la frontera en donde planeó dar a luz, cada fin de semana intentaban reunirse como familia: eran ella, él y su primera hija, solo esperaban a ser una tribu de cuatro. 
 
Para ella ha sido difícil porque cuando Yair murió, el 27 de marzo, nadie le dijo nada. Había visto un video en redes sociales que circuló en diferentes cuentas, en las descripciones explicaban que un par de policías de Tijuana habían ahogado a un joven, lo tenían sobre el suelo y con el pie simplemente lo ahorcaron. 
 
No tenía ni idea que se trataba de su pareja. Pasaron entre dos y tres días -casi a punto de dar a luz- cuando alguien tuvo el valor de decirle que el hombre asesinado durante un supuesto arresto era el padre de sus ahora dos hijos. 
 
“Él no era de la calle, él vivía con su mamá adoptiva y yo lo miraba cada fin de semana porque estaba esperando aliviarme… cuando murió a la semana de eso ya iba a tener a nuestro segundo bebe pero desgraciadamente esos policías lo mataron y no hubo justicia”, lamenta Dariana. 
 
Para recordar a Yair, le dedica algunos mensajes en su red social. Sube un par de fotografías de sus hijos y les platica quién era y las palabras que les dedicaba su papá, han pasado dos meses y medio desde que Yair murió, la necropsia del Servicio Médico Forense (SEMEFO) reveló que no hubo intoxicación como lo insinuó el Ayuntamiento de Tijuana en un comunicado de prensa. 
 
Desnucamiento por estrangulamiento, explicó el Fiscal Central del Estado a la prensa luego de recibir los resultados de las pruebas periciales. Ese fue la causa de su muerte. 
 
“El cuello se lo quebraron”, lamenta Dariana, “no sabes cuánto lo extraño. Me duele tanto que el policía esté suelto y que Yair ya no esté aquí conmigo ni con sus hijos”. 
 
Yair trabajaba como guardia de seguridad. Logró entrar a la universidad pero no terminó la carrera, "más bien trabajó mucho", describe la madre de sus hijos. 

No era una persona que viviera en la calle aunque esa fue la primera descripción que se difundió luego de que el Ayuntamiento de Tijuana difundió un comunicado en el que detalló que el reporte de la policía del 27 de marzo era que un hombre “al parecer bajo el influjo de alguna sustancia ilícita y con una actitud agresiva lanzaba piedras”. 
 
El Poder Judicial informó que desde el 29 de mayo pasado el juez a cargo del caso ordenó la captura de Fernando, el policía que colocó su bota en el cuello de Yair y que terminó por desnucarlo, hasta la fecha sigue prófugo. 
 
El caso regresó a los reflectores nacionales luego de las protestas en Estados Unidos originadas por un abuso policiaco que le costó la vida a George Floyd en Minneapolis-Saint Paul, Minesota, en mayo pasado. Apenas el fin de semana pasado residentes en Tijuana marcharon para pedir justicia por Yair, por George y las víctimas de abuso policial. 
 
Incluso el gobernador de Baja California Jaime Bonilla Valdez publicó un mensaje sobre el caso “En Baja California no existirán casos de impunidad, ante ningún acto que quebrante nuestras leyes, en ningún nivel. La Fiscalía General del Estado de Baja California determinará la situación legal de los dos agentes policiacos involucrados en el hecho”.

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