La historia de Don Felipe, el hombre de 108 años que fue adoptado luego de vivir en la calle en Coahuila

El hombre cuenta que fue despojado de su hogar por sus hijos, por lo que no tenía dónde vivir; juntaba botellas de plástico para comprar algo de comer

Hijos abandonan en la calle a hombre de 108 años; familia lo adopta en Coahuila
Foto: Especial
Estados 12/06/2021 19:09 ​​​​​​​Hilda Fernández Actualizada 19:28
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Saltillo.- Don Felipe Reyes, un adulto mayor de 108 años de edad, era un vagabundo en la ciudad de Torreón, donde dormía en una plaza bajo una palma muy grande, luego de que sus hijos lo despojaron de su casa y lo echaron a la calle.

Su historia trascendió una vez que Benita Dearz y su familia lo adoptaron, para después compartirlo en redes sociales.

La vida del hombre era un calvario, apenas puede caminar y, con su dolor, recogía botellas de plástico de los botes de basura para vender y poder sobrevivir.

Así, con grandes esfuerzos, sin que nadie le ayudara, conseguía un poco de dinero para comprar algo que comer.

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Vestido con ropa sucia, un saco y un sombrero, el abuelito deambulaba por la ciudad de Torreón, ubicada en la Región Laguna de Coahuila, con apoyo de un palo grueso que utilizaba como bastón.

Benita Dearz lo presentó con una foto en su muro de Facebook, donde narró lo ocurrido y aseguró que la situación de don Felipe le “rompió el corazón”.

“Él es Don Felipe Reyes, les platico rápido amigos (…) iba caminando por la calzada del Tec, con su bolsita de botellas, no dudé en regresarme y ofrecerle un rait.

“Acepta porque el sol estaba muy fuerte; lo subo al carro sin importar el tráfico que ocasioné, le digo que dónde se queda y me dice en una plaza debajo de una palma muy grande”.

Afirmó que una vez el hombre subió al coche, él le platicó que tiene 11 hijos, pero que lo sacaron de su casa y lo echaron a la calle, razón por la que no tiene donde vivir. 

Ella lo llevó a una tienda, le compró ropa, luego lo invitó a su casa donde pudo bañarse, cambiarse y cenar alimentos calientes. 

Don Felipe, que ahora tiene una cama cómoda, con sábanas y almohadas limpias, sonríe feliz, agradecido por la generosidad de su nueva familia. 

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“Este hermoso gesto hacia él es en honor a mis abuelos Blas y Angelita que están en el cielo”, escribió Benita en su red social, donde compartió fotos de su nuevo pariente adoptivo y agradeció los mensajes de conocidos y cibernautas que aplauden su acción. 

El humilde anciano, que lo único que le tiene es un apellido, se muestra muy contento por su nuevo hogar. 

jabf/lsm

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