De lago a cementerio de lanchas

Los pobladores señalan que se acabó la pesca y, con ello, también sus ingresos; acusan que la sequía inició por intervención humana desde 1941 y no hay planes para recuperar dicho espacio

De lago a cementerio de lanchas
Este lago se convirtió en un cementerio de lanchas, antes usadas para pescar, y la sequía ha generado que sean más frecuentes y prolongadas las tolvaneras. Fotos: Armando Solís. EL UNIVERSAL
Estados 18/04/2021 02:45 Carlos Arrieta / Corresponsal Actualizada 05:48
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Morelia, Mich. —El Lago de Cuitzeo se ha convertido ya en un basurero y en un cementerio de lanchas que anteriormente utilizaban las personas para la que era una de las principales actividades económicas hasta hace unos años: la pesca.

Además, la sequía de lo que fue el segundo lago más grande del país y que es de responsabilidad del orden federal es usado por automovilistas y habitantes como atajo vehicular.

La falta de agua en el lago ha generado que cada vez sean más frecuentes y prolongadas las tolvaneras que se extienden hasta municipios de Guanajuato, ubicados a 20 kilómetros.

Los más de 400 kilómetros cuadrados de superficie del lago están ubicados en los municipios de Huandacareo, Chucándiro, Copándaro, Álvaro Obregón y Zinapécuaro.

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Es culpa del ser humano

Abel Cisneros vive en una de las casas ubicadas a la orilla del lago en la comunidad de Capacho, municipio de Huandacareo, uno de los poblados más afectados por la sequía del lago.

Para el hombre, de 81 años, el ser humano es responsable de que hoy no haya ni una sola gota de agua en el lago, ni pesca, ni otras actividades productivas.

Se le humedecen sus cansados ojos cuando recuerda que hace muchos años hasta una pequeña lluvia desbordaba ese lago y provocaba que el agua llegara a los hogares. Por ello, platica que de sacar el agua de sus casas la situación ahora los obliga a colocar plásticos en puertas y ventanas para resguardarse del polvo y salitre de las tolvaneras.

Abel dice que él y muchos pobladores se dedicaban a la pesca; sin embargo, actualmente buscan mantener a sus familias con la elaboración de bolsas y canastos. Sus manos, cuenta, desde hace algunos años ya no son las mismas, ya que por tejer con tule o plástico se le han deteriorado, además de que su ingreso ya no es el de antes.

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Juan Cisneros Ortiz vende elotes y garbanza en otro punto de la región y relata que otra de las comunidades más afectadas es la de Miguel Silva, del municipio de Cuitzeo.

Al frente de un puesto ubicado sobre la carretera que va a Huandacareo, el comerciante revela que el polvo de las tolvaneras es delgado y entra por cualquier resquicio.

Eso, detalla, afecta en demasía a los establecimientos donde se preparan alimentos.

Por ello, asegura que, en su caso, las ventas de cada día son menores y que ya no existe una actividad económica qué realizar con esas tolvaneras.

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El que fuera el segundo lago más grande del país ahora es usado por automovilistas como atajo vehicular. 
 

El inicio del deterioro

Julieta Gallardo Mora, presidenta honoraria de la Fundación Amigos del Lago de Cuitzeo, explica que el deterioro del manto acuífero comenzó en 1941.

Desde entonces, acusa, no han aparecido autoridades que hicieran algo por conservar este lago; por el contrario, han llevado a cabo obras de impacto ambiental que inclusive lo llegaron a afectar más.

“El primer golpe que sufrió fue cuando se construyó la presa de Cointzio en 1941, lo cual generó que se secaran las dos terceras partes del Lago de Cuitzeo”, recuerda.

Explica también que en ese primer impacto negativo el lago se quedó sin charal grande y, en consecuencia, del pescado blanco, además de otra especie acuícola endémica.

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Asimismo, Gallardo Mora expone que posteriormente los agricultores hicieron ollas de acopio e interrumpieron el paso del agua que descargaba en el lago para sus sembradíos.

A todo ello y a la construcción de autopistas, se agrega el impacto ambiental por la falta de lluvias y es por esas razones lo que hoy tiene agonizante a este manto acuífero, denuncia.

“Cuitzeo debiera tener unos 800 millones de metros cúbicos de agua, pero hoy en día no tiene ni 200. De esa dimensión es el problema”, alerta Gallardo.

Considera que el rescate es una responsabilidad de sociedad y gobierno; por ello, solicita que se haga la declaración urgente del lago como Zona de Restauración Ecológica.

Insiste que los tres órdenes de gobierno deben trabajar en equipo junto con la sociedad civil organizada para elaborar un plan emergente para el manejo sustentable de la cuenca.

“No nos hacen caso”

La alcaldesa de Huandacareo, Celedonia Guzmán Herrera, lamenta que a pesar de que los presidentes municipales de la región han presentado proyectos para el rescate del lago, la Federación no ha intervenido.

Al igual que otras autoridades municipales de la región, expone que con el tiempo se han agudizado las enfermedades gastrointestinales, respiratorias y las alergias en la gente.

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Confirma que la actividad pesquera y otras más afectadas por el deterioro del Lago de Cuitzeo han detonado la migración a Estados Unidos.

Guzmán Herrera asegura que aunque no es de su competencia, los municipios no tienen los recursos para intentar la recuperación del lago.

Por esta razón, pide a la Comisión Nacional del Agua y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales iniciar un programa de los que antes fueron presentados para lograr el rescate del lago.

En una revisión, tanto de la actual administración federal como de las anteriores, no se pudieron encontrar planes para rescatar lo que algún día fue un importante cuerpo de agua.

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