
El realismo extremo es el distintivo de "La pasión de Cristo", cinta que dirigió Mel Gibson y que se estrenó en cines en 2004.
El filme, hablado íntegramente en lenguas antiguas: arameo, latín y hebreo, se centra en las últimas 12 horas de vida de Jesucristo, desde su agonía en el Huerto de los Olivos, hasta el momento de su muerte, además de una breve escena final de su resurrección.
Es el estadounidense Jim Caviezel quien encarna a Jesús de Nazareth. Su interpretación es un plus que acentúa esa crudeza visual, desde que se ve al nazareno orando y siendo tentado por Satanás en el Huerto de los Olivos, para después mostrar el juicio al que es sometido y la posterior flagelación, además de su presentación ante Poncio Pilato.
El vía crucis, con todo y el reencuentro con María, su madre, es uno de los pasajes más dramáticos de esta producción; después la crucifixión, que culmina con su muerte en el Gólgota.
A "La pasión de Cristo" la rodean una serie de datos interesantes. De inicio, costó alrededor de 45 millones de dólares puestos de la bolsa de Mel Gibson, pues no hubo estudios que se interesaran en producir el filme tal y como el también actor lo había ideado.
La apuesta dio buenos resultados: la cinta recaudó en taquillas de todo el mundo unos 612 millones de dólares, un récord para una cinta de clasificación R (Restricted o Restringido), que significa que menores de 17 años no pueden entrar a verla. La categoría se le dio por las escenas sangrientas que se muestran y por la violencia recreada en la flagelación y la crucifixión.
Otro hecho curioso alrededor de esta película es que Jim Caviezel fue alcanzado por un rayo durante el rodaje del pasaje del Sermón de la Montaña. El mismo actor sufrió una dislocación de hombro por cargar la cruz y también una neumonía lo afectó a consecuencia de las bajas temperaturas que había en el set.
El maquillaje y la caracterización jugaron un papel determinante para lograr ese efecto de crueldad y sangre. Caviezel se sometía a sesiones de hasta ocho horas diarias de maquillaje con el propósito de recrear con exactitud las heridas de la flagelación y la crucifixión.
Además, Mel Gibson realiza un cameo a través de sus manos, que se ven clavando a Jesús en la cruz. El director dijo que con esta acción quiso simbolizar que él también se consideraba responsable de la muerte de Cristo.
Con todo esto y al recrear uno de los pasajes históricos relacionados con la fe y de mayor carga emocional, era obvio que surgieran controversias, pues la cinta fue señalada por ser antisemita y criticada por su violencia excesiva.
Sin embargo, es una de las producciones que no han pasado de moda y que en días santos es recurrente ver.
Dónde ver: Prime Video / Netflix
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