
Hablar de salud mental y de padecimientos como la depresión, es algo que se debería tocar y reflexionar usando cualquier medio, porque es algo que sigue siendo penoso para muchas personas y no es comprendido por otros, al menos eso es lo que piensa el actor Pablo Perroni.
“Hay que poner el tema sobre la mesa y quitarle todo tipo de tabú o estigma, tenemos que poder hablar libremente de eso, porque por alguna razón sigue causando vergüenza y todos hemos pasado por ahí, o en gran medida. Hay un texto que dice, ‘si alguien no se ha sentido terriblemente deprimido por lo menos una vez en la vida, es que no ha estado poniendo atención’”, comentó Perroni, quien aborda este tema en el monólogo "Puras cosas maravillosas."
Para Pablo Perroni, la puesta en escena se ha convertido en una cita obligada cada año, a la cual no ha faltado ni en pandemia en la última década, y este año no ha sido la excepción.
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“Es una obra que yo disfruto mucho y me parece importante hacer, y que la gente afortunadamente le gusta, la recuerda y me atrevo a decir que hasta la pide, siempre es diferente y dependiendo del estado de ánimo que estén les llega, pero la misma obra como está escrita y la interacción con el público hace que siempre sea una experiencia única”.
Para él como actor y persona, el estar representando durante tanto tiempo un texto como éste, escrito magistralmente por los dramaturgos Duncan Macmillan y Johnny Donahoe; es también realizar una revisión de cómo está el emocionalmente en este momento y cómo ha cambiado con el paso de los años, ver lo que quiere conservar en su vida y que no.
“No es terapia, pero sí es bastante terapéutico el poder estar haciendo esta obra durante una década y ver cómo estás, en qué punto estás, y hacerlo con un grupo de personas que están ahí, con toda la buena intención de escuchar una historia y viajar contigo, es magia. Mientras pueda seguir moviéndome con agilidad, porque el personaje lo requiere, seguiré haciendo esta historia por lo menos una década más”, dijo Pablo sobre esta obra que se presenta los martes en el Foro Lucerna.
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Pero esta nueva temporada es especial para él, porque no sólo celebra 10 años de estar interpretando a un hombre que en su infancia comenzó a escribir una lista de todas las cosas por las cuales merece la pena vivir, como una forma de amor hacía su mamá; también celebra los 12 años su proyecto familiar y de vida, el Teatro Milán y el Foro Lucerna.
“Es un buen momento para festejar la vida y reconocer esas cosas maravillosas. Lo difícil de estar al frente de un recinto como éste, son los problemas que conlleva, que no tienen que ver con las obras o con el público sino con las circunstancias. Cuando nos planteamos hacer un teatro (él y su entonces esposa Mariana Garza) la razón fue que, en lugar de estarnos quejando por los espacios en los que hemos estado, donde no hemos podido trabajar libremente, vamos a construir espacios para mostrarnos y mostrarle al público que sí se puede. Sí ha sido mucho trabajo, siendo congruentes con nuestro sueño, haciendo las cosas bien y las cosas solistas se han dado”.
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Pablo comentó que no sólo el público ha fluido para este recinto, también los proyectos que ahí se presentan y que hoy por hoy tanto el Teatro Milán como el Foro Lucerna, son espacios con alta demanda por las compañías, al grado que tienen ya la programación de los próximos dos años.
“Esto habla de que son lugares que funcionan y son muy queridos en los que la gente quiere estar, eso nos llena de emoción, de orgullo y nos inspira en seguir trabajando”.
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