Moisés Suárez , el vecino mandilón que dejó Broadway para huir de la guerra de Vietnam

El actor de "Vecinos" estudió una maestría en Artes escénicas en EU y ha compartido créditos con Anthony Hopkins y Antonio Banderas

Antes de “Vecinos”, Moisés Suárez trabajó con Anthony Hopkins y Antonio Banderas
Foto: Instagram
Espectáculos 23/09/2021 03:00 Sughey Baños Actualizada 10:53
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Durante 11 temporadas de la serie “Vecinos”, el personaje de "Arturo López", el marido mandilón del multifamiliar, ha conquistado al público con su humor blanco y frases pasadas de moda, pero detrás de este hombre bonachón se encuentra Moisés Suárez, un actor con mucho talento y más de cinco décadas de trayectoria, cuyo sueño fue actuar en Broadway, pero un hecho histórico se lo impidió: la guerra de Vietnam.
 

"Estudié actuación en Estados Unidos. Mi idea era quedarme y soñaba con abrirme paso en Nueva York, pero en esa época estaba ese conflicto. Pude pedir la residencia, pero me veía obligado a hacer mi servicio militar en el ejército (estadounidense) y esa posibilidad de que me enviaran allá no me animó, entonces ahora sí, como dice la chaviza, ‘patitas para qué las quiero’, me regresé a México y comencé a hacer mi carrera aquí", comparte en entrevista.

El actor estudió en la Universidad de Cincinnati, de donde se graduó con maestría en Artes escénicas. Recuerda que parte de la dinámica de esta escuela incluía que sus estudiantes compartieran escena con destacadas figuras de Broadway, como Julie Bovasso, quien participó entre otros proyectos, en el filme “Saturday night fever” en 1963. Estas experiencias le permitieron años más tarde trabajar con Anthony Hopkins y Antonio Banderas en “La máscara del zorro” (1998).

Sobre si se arrepiente por no haber tomado el riesgo y quedarse en EU, el actor y también director asegura que no lo hay, aunque a veces sí se pregunta qué hubiera pasado: “He disfrutado lo que he hecho aquí, porque de alguna manera, al abrirme paso en México, me da la satisfacción de que por lo menos estoy haciendo lo que a mí me gusta”.

Desde la década de los 80 comenzó a probarse como actor no sólo en teatro, también en cine y televisión, esta última es la que más proyección le ha dado con trabajos como “Hora marcada” (1990), “Chespirito” (1993 – 1995), “Carita de ángel” (2001), “El privilegio de mandar” (2005), “Esta historia me suena” (2000), por mencionar algunos.
 

Moisés Suárez tiene un don que muy pocos logran desarrollar, que es el tener la habilidad de crear personajes que se vuelvan icónicos para la gente, lo mismo detrás de un disfraz como sucedió con la Pájara Peggy en el programa “La carabina de Ambrosio”, o el tímido e inocente burócrata Arturo López de “Vecinos”. 

“Elegí esta carrera porque vivo muchos personajes, entonces cualquier género es para mí muy disfrutable no sólo la comedia, hacer todo tipo de trabajo escénico para mí es un gozo”.

“No es algo que planee, pero sí es hacer las cosas con toda la pasión del mundo, la vocación y el talento que Dios me dio, creo que por eso los personajes que me ha tocado caracterizar han perdurado, por lo menos en la memoria de mucha gente, porque mi trabajo lo hago al cien por ciento; no pienso si va a trascender o no, simplemente me entrego a él, como creo que debe ser nuestra profesión". 

No hay escenario pequeño

Actualmente Moisés Suárez forma parte del elenco de la obra “El malentendido”, escrita por Albert Camus, que se presenta en el foro Recrea Teatro, un espacio con un aforo menor al Teatro Hidalgo, donde el actor estuvo trabajando durante cinco años en el musical “La jaula de las locas”.

"Estoy muy emocionado porque para mí como actor, tan importante es un teatro grande como un teatro pequeño, lo importante es que haya un espacio para poder trabajar y llevar el mensaje de una obra ante el público, así que el tamaño no importa, lo fundamental es llegar a alguien y hacerle pasar un buen rato por unos minutos".
 

Moisés explica que su personaje no tiene nombre, pero se sabe que es un viejo sirviente de una casa de huéspedes, aunque su trabajo pareciera pasar desapercibido para las protagonistas, al final jugará un papel fundamental para el desenlace de la historia, a pesar de que durante toda la obra sólo tiene una línea.

"Esto va con mi idea y mi práctica de que todos los personajes son importantes. Cualquier autor que escribe para teatro y crea los personajes, los hace por una razón, por lo tanto, cada uno es importante y yo trato de darles esa relevancia, pero también para reubicarme después de tantos años en este tipo de trabajos, probarme a mí mismo que aún siendo un papel no muy participativo, tiene esa fuerza para que el público lo reciba, lo capte y lo sienta".

Para él tener 52 años de trayectoria no es impedimento para aceptar papeles pequeños, al contrario, esto lo hace sentir como si estuviera iniciando su carrera, algo que, asegura, le da frescura a su trabajo y lo reanima para seguir adelante.

"Ponerme a prueba es para mí es muy emocionante hacerlo, mucho más cuando el público lo recibe bien, como ha sido el caso”, considera.

"Me preparé como actor y como tal disfruto, cuando hago en la televisión programas como 'Vecinos', lo disfruto al máximo porque estoy haciendo lo mismo que en teatro, actuar, entonces cualquier espacio en que se me permita hacer lo que estudié, hacer lo que me apasiona, aplicar mis conocimientos y llevarlos a la audiencia, para mí es disfrutable, porque mi elemento es la actuación".

melc

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