El músico estadounidense Sean Brennan, fundador de London After Midnight, lleva décadas señalando en sus canciones problemáticas como el cambio climático y el autoritarismo. Hoy, advierte que la crisis actual es el inicio de algo más profundo.

“Va a empeorar mucho a menos que la gente se levante en masa y exija cambios. Necesitamos boicots, huelgas generales y más cosas; verdaderas revoluciones”, dice.

La banda, creada en 1990, es considerada de culto dentro de la escena alternativa global. Sus letras abordan temas como los derechos humanos, el medio ambiente y la crítica al poder corporativo, algo que se refleja en canciones como “Revenge”, con un discurso antifascista y antirracista, o “Kiss”, que alude al abuso de poder en la Iglesia o la escuela.

Porque para el músico el arte no puede desligarse de lo político.

“Cuando eres indiferente a la política le entregas el poder a quienes se aprovecharán de los más vulnerables. Me criaron para preocuparme por el medio ambiente, la igualdad de derechos, combatir el racismo, la intolerancia, la homofobia, el sexismo. Todo arte es inherentemente político”.

Sin etiquetas

Con discos como Psycho Magnet (1996) y Oddities (1998), su música tampoco busca encajar en etiquetas. Aunque se le ha vinculado con lo “gótico”, Brennan rechaza esa definición.

“Que me encasillen en un género. Las etiquetas reducen lo que puede ser un artista”, sentencia.

Ese posicionamiento le costó al músico oportunidades dentro de la industria, donde su discurso fue considerado incómodo.

“Ser ‘demasiado controversial’ me costó desde el inicio: hablar de derechos animales y justicia social no era común en las bandas. Con las redes sociales, hubo quienes me decían que me callara y solo cantara. Todavía hay quienes prefieren no ver lo que pasa. Yo voy a seguir alzando la voz”.

London After Midnight pasó de tocar en clubes de Los Ángeles a presentarse en festivales internacionales y compartir escenario con bandas como Green Day o Rammstein.

Desde los 90, la banda mantiene una relación con México, uno de los primeros países donde encontró una audiencia sólida y al que regresará este viernes en el Auditorio BB.

EU está muy controlado por una mentalidad corporativa muy limitada: no hay mucha capacidad de atención para más de un tipo de música, un tipo de cine, etcétera. Así que la diversidad casi desaparece”.

Frente a ese panorama, destaca la capacidad de las subculturas mexicanas para resistir; donde la música no depende de tendencias.

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