La tragedia que transformó a Virginia Sendel

Hace 25 años, su hija Michelle y su nieto Mau murieron en un incendio. En medio del dolor, creó una fundación para ayudar a niños quemados

La tragedia que transformó a Virginia Sendel
La periodista está hoy a cargo de Michou y Mau, la fundación que, comparte, dejará a cargo de su nieta Camila, quien sobrevivió al incendio. Foto: Germán Espinosa. EL UNIVERSAL
Espectáculos 02/01/2022 02:40 Janet Mérida Actualizada 04:05
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“Mi temblorina me quedó desde eso”, dice Virginia Sendel observando sus manos. Sentada en una esquina del patio trasero de su casa, entre el ir y venir de sus perritos salchicha Frica y Fritz, la periodista cuenta que toda la vida ha sido una gran amante del tenis; de hecho, antes de estar al frente de la fundación Michou y Mau se dedicó a este deporte.

Sendel fue Campeona Nacional de Tenis Juvenil en México y se convirtió en cronista de tenis para el noticiero 24 Horas, con Jacobo Zabludovsky, se casó con un jugador de este deporte y heredó esta pasión a sus hijos y ahora a sus nietos, pero no le pidan ver un partido completo de su familia porque ya no lo aguanta.

“Yo sufrí tanto con ellos, viendo a mis hijos (jugar) que bueno, si no ganaban la final no podían ir a representar a México, era temblar todo el partido, me cansé, fue mucho sufrir. Michou también fue muy buena jugadora pero sí es un sufrimiento horrible; ahora cuando juegan mis nietos los voy a ver un ratito y me voy a la cafetería y luego regreso, creo que mi temblorina me quedó desde eso”.

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En esa misma casa, pero en la parte de adelante, la entrada dirige a las oficinas de Michou y Mau, fundación que nació en 1998 a causa de uno de los acontecimientos más dolorosos de su vida: la pérdida de su hija Michelle (Michou) y su nieto Mau por un incendio en su domicilio en diciembre de 1997, es decir, hace 25 años. 

Aquel siniestro fue a causa de un arbolito de Navidad que se encontraba en la entrada, eso desató el fuego, y como la casa de su hija Michou, de entonces poco más de 30 años, era principalmente de madera, el fuego se propagó rápidamente.

En ese tiempo, relata, Lorenzo tenía dos años, Mauricio cinco, Camila tenía año y medio, y Nicolás, 11 meses.

Virginia supo en ese momento que Michou había muerto por el humo. Pese a la tragedia, no se paralizó, sino que buscó y encontró el Shriners Hospital for Children en Galveston, donde sabía que Mau, con severas quemaduras, y Camila, en el mismo estado, podían ser atendidos. 

Desafortunadamente, Mau no fue atendido de la manera correcta en México y cuando fue trasladado ya era demasiado tarde, murió a causa de una bacteria propagada por el aire acondicionado del hospital. Todo ese coraje, dolor, impotencia y rabia hicieron que Virginia —periodista al fin— se planteara crear una fundación o algo, y así nació MIchou y Mau, organización no lucrativa destinada a la asistencia y prevención de niños mexicanos con quemaduras.

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“Yo empecé nada más por impotencia, por desesperación, por dolor, y ahora sé que también porque intuía que eso es lo que mi hija hubiera querido, me hubiera dicho: ‘oye, no te hagas la víctima, haz algo al respecto’, y eso me cambió la vida, pero saber que Michou y Mau han podido cambiar la historia del quemado en México y que siguen con nosotros es lo que más orgullosa me hace sentir”, dice a EL UNIVERSAL.

Aun ahora, la voz de Virginia se quiebra cuando habla de Michou y Mau, pero de inmediato da la vuelta a ese dolor para hablar de todas las vidas que se han salvado con una fundación como esta.

“Muchas veces igual y no pueden pronunciar el nombre porque parece chino, pero en realidad es Michou de Michelle y Mau de Mauricio, y aunque no lo puedan pronunciar la gente sabe para lo que es, y gente de cualquier nivel socioeconómico acude (a nosotros)”.

En este tiempo de pandemia, el índice de niños quemados en México disminuyó considerablemente gracias, afirma Virginia, a que los padres de familia estaban en casa, pero en los últimos meses han comenzado a haber casos. Desafortunadamente, también ha disminuido el número de donativos. La organización tuvo que reducir a la mitad su personal, pero Sendel confía en que también se recuperen en este aspecto, porque sabe que aún queda un largo camino por recorrer en cuestión de prevención.

“El fuego y este tipo de accidentes no respetan a nadie y los mexicanos no le tenemos miedo al fuego, y otra cosa, nunca ha habido realmente una educación en las escuelas para los niños, para que aprendan a no quemarse de la manera que sea, con cohetes, agua hirviendo, con fuego, todas las posibilidades… que son muchas, y un segundo de descuido es suficiente para perder la vida o para quedar marcado el resto de tu vida”.

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La presidenta de la fundación señala que, además, hace dos décadas México tenía nada de preparación en cuestión médica para atender estos casos, y gracias a ella, ha logrado patrocinar a través de Michou y Mau el traslado de niños y uno de sus tutores al hospital Shriners en Galveston Texas, para que sean atendidos de manera gratuita. También ha logrado que en México haya más preparación, cursos y capacitación para que más personal médico sepa cómo atender a niños quemados, así como desarrollo de servicios médicos para quemados, rehabilitación y atención de secuelas. Aunque el esfuerzo y logros han sido muchos, Virginia espera que un día haya la infraestructura, el personal y la facilidad para que los niños quemados puedan ser atendidos en su propio país de principio a fin, sin tener que gastar.

“Esa es nuestra esperanza, que se puedan atender esos pequeños aquí en México, y no es tan difícil, es cuestión de dinero. El quemado en general es el paciente que más sufre, y el paciente que más cuesta, de todos, un niño de 90% de superficie corporal quemada tiene un costo para Shriners de un millón de dólares, desde que llega hasta que termina su tratamiento a los 18, el niño pudo haber llegado recién nacido, no se paga un solo quinto”.

Su nieta Camila, quien actualmente trabaja con ella en Michou y Mau y fue atendida hasta su mayoría de edad en Shriners, será, dice Virginia, quien herede este proyecto de vida.

“Ella trabaja conmigo en la fundación, ayuda mucho porque ella lo vivió, ella sabe, estuvo con máscara y traje de compresión por dos años y puede decirle a un niño: no te quites la máscara.

“Los años ya van pesando y ya no tienes el mismo ritmo y el mismo alcance, pero mientras tenga un solo respiro vamos a seguir trabajando con toda el alma”.

2 mil NIÑOS han recibido atención médica y varios de ellos han sido trasladados a Texas.

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Su trayectoria

Programas: Fue productora, guionista y conductora de Las Buenas Noticias, México mágico, Nuevas noches, De Mujer a mujer y Fantástico animal. 

Ejecutiva: Fue Directora General de XEW Radio-Televisa.

Noticieros: Trabajó para el informativo 24 Horas, de Jacobo Zabludovsky.

Premios: Medalla a la Mujer más Distinguida del Año (1999), recibió los premios Zazil y Héroes Anónimos (2000).

Frase

“Empecé nada más por impotencia, por desesperación, por dolor, y ahora sé que también porque intuía que eso es lo que mi hija hubiera querido”. Virginia Sendel. Periodista.

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