La guitarra eléctrica será ahora un arma de guerra en Afganistán: especialistas

Expertos coinciden en que el régimen talibán prohibirá la música con influencia occidental, además de acabar con la participación de las mujeres en esta disciplina

La guitarra eléctrica será ahora un arma de guerra en Afganistán: especialistas
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Espectáculos 03/09/2021 03:00 Elizabeth Escobar Actualizada 14:07
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Afganistán se convertirá en un país en donde poseer una guitarra eléctrica podría ser una sentencia de muerte.

El coordinador del Mapa Sonoro de la Fonoteca Nacional, Bruno Barta, cuenta a EL UNIVERSAL que este instrumento es un símbolo de cultura de Occidente para un radical, algo así como un arma de guerra.

“Más que la guitarra acústica, la eléctrica seguramente simbolizará una ruptura para los talibanes, aunque incluso hay instrumentos del folclor que se prohíben, por el significado que tienen.

“Aunque no lo digan con palabras, sí simbolizan mucho con sus sonidos. La prohibición va, no porque no digan nada malo, sino sobre todo porque tocar ciertos sonidos más occidentales, que no van con la región y apuntan a un sistema democrático, es algo que no quiere el nuevo sistema”, comenta Barta.  

En 1996 el movimiento talibán tomó el poder de Kabul e instauró un gobierno basado en la Sharia, nombre que se le da al derecho islámico, el cual constituye un código detallado de su conducta, y marca los criterios de su moral que dictan qué cosas están bien y cuáles están mal; entre las no aceptadas está la música.

Bajo este sistema, que está ligado al Corán, religión del islam, existe un tipo específico de ofensas conocidas como hadd, que son crímenes castigados con penas severas, tales como la lapidación, los azotes, la amputación de una mano o el fusilamiento, entre otras.

La música para los talibanes ha representado una de las armas más poderosas contra su ideología porque, de acuerdo con los críticos “mueve masas”.

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“Va más allá la prohibición porque la música en varios contextos ha comunicado ideas distintas, progresistas, de ruptura en múltiples lugares y en muchos casos haciéndolo de manera implícita, no explícita. Allá prohíben ciertas letras y más si tienen cierto contenido explícito, y más en el régimen que es una dictadura con total código religioso”, afirma Barta.

“Con la música pasa que hay ciertos sonidos que te invitan hacia cierto estilo de vida, hacia cierta postura, cierta ideología y son prohibidas, con el hecho de que se use el sonido de una guitarra eléctrica ya hay una distorsión y ahí ya hay un mensaje en contra de algo”, explica el etnomusicólogo.

Luego de que el gobierno talibán fuera derrocado en 2001 con la invasión estadounidense, se instauró un nuevo gobierno afgano bajo la supervisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, muchos de los músicos que habían huido a los países vecinos, como Paquistán, regresaron.

“El país se enriqueció con géneros occidentales como el rap, el pop y el rock, además de que muchos músicos afganos regresaron a hacer música, y a las mujeres se les permitía participar”, señala el compositor Galo Durán, ganador de un Ariel a Música, en 2020.

Debido a la religión islámica, la mujer no goza de los derechos e igualdades que existen en los países occidentales, y entre una de las imposiciones que existen en Afganistán está el uso del burka, una prenda que les cubre el rostro; no pueden expresarse, hablar y deben estar acompañadas de un hombre cuando caminan por la calle, pero durante la ocupación estadounidense esto cambió e incluso hubo bandas de rock de mujeres.

“Dentro de estas bandas se encuentra la banda Burka, que era de puras mujeres, digamos que el nombre y toda la actuación en el escenario es de un feminismo en contra de los talibanes; ese grupo se formó en 2002, ya que estaban bajo un régimen democrático, en estos tiempos no creo que puedan tocar”, enfatiza Barta.

 

Durán agrega que Afganistán, bajo el régimen talibán, será uno de los peores lugares en el planeta para ser mujer, por lo que será indispensable que la comunidad internacional no pierda de vista lo que sucederá en ese territorio.
“Hablando específicamente de música, en general, será difícil, más aún  siendo mujer, así que lo musical lo consideraría un acto de rebeldía”.

Un país con un gran abanico musical
De acuerdo con el etnomusicólogo y también sociólogo, Afganistán es un país con una gran riqueza musical de índole local, es una zona que tiene una tradición de las más elaboradas del mundo, porque por un lado tiene la influencia de la música clásica del norte de la India, que en términos de estructuras melódicas es equiparable con la música clásica occidental.

Su complejidad se debe a que se basa en las escalas llamadas ragas, que no dependen de tonalidades sino de modos melódicos que van estableciendo una composición y una improvisación, también tiene patrones rítmicos característicos.

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“Hay esta tradición de música indostánica (de la India) arrastrada a Afganistán de manera local y está muy ligada a cierta liturgia; por otro lado, también tiene influencia de la música que se considera como una de las más importantes del mundo persa, de lo que ahora es Irán, que usaba las escalas musicales llamadas Dastgah que tienen una estructura rítmica y melódica bastante compleja. Así que en ese país confluyen estas dos tradiciones musicales que son las más elaboradas del mundo, tiene percusiones específicas del Oriente Medio”, detalla Barta.

Instrumentos con larga vida

Las herramientas musicales propias de Afganistán son las percusiones tabla, zerbaghali, dayra y dohol; las de cuerda pulsada, dutar, sitar, tambur y rubab; las de cuerda frotada, dilruba y ghichak, y el instrumento de viento, sorna. Pero se considera al  rubab como el instrumento nacional.

 

“Afganistán tanto en la tradición de música clásica por llamarla así, está conectado a todo un circuito musical muy variado de Oriente Medio, con sus particularidades locales y también se ha derivado de otros ritmos que están influenciados de la música popular, en donde ha intervenido la radio, los grandes medios de comunicación, influencia de la música de Occidente que se va adaptando en las vertientes locales”, señala Bruno.

Ante la prohibición de la música en Afganistán no hay muchos grupos musicales conocidos; de acuerdo con Durán, hay un proyecto que contiene importantes músicos afganos que se llama "The afghan music project", también está la cantante rapera Sonita Alizadeh, y Lloyd Miller, un músico de jazz que viajó y estudio la música de aquel país.

 

melc

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