Poco a poco, Sergio Flores se ha ido convirtiendo en un torero capaz, que ya identifican y apoyan los aficionados. El domingo último en la Plaza México le hizo una faena llena de decisión a un toro rajado de Jaral de Peñas, que se fue a las tablas y se desplazaba con transmisión. El tlaxcalteca no se entercó en sacarlo de los tableros, sino que le pegó pases intensos en ese terreno y lo mató de fulminante estoconazo para cortar dos merecidas orejas.

Se alzó como el triunfador absoluto del festejo en el que alternó con Joselito Adame. Consciente de que un mano a mano no es un café de amigos, sino que tiene que implicar competencia leal y rivalidad, le hizo el quite a que tenía derecho al primer toro del hidrocálido, sin que surgiera la previsible réplica del primer espada de la combinación.

Magisterio. Pablo Hermoso de Mendoza templó al primero de la jornada, un buen toro de Los Encinos, que dio pelea en distintos terrenos. En algún momento, le hizo un torerísimo recorte. Sin embargo, cosa rara, falló repetidamente con el rejón de muerte.

El segundo de su lote, también de Los Encinos, buscó en todo momento el abrigo de las tablas. Allá fue a buscarlo Pablo. Tiró de él como si el anca del caballo fuese una muleta. Enseguida provocó sus embestidas y terminó cuajando la suerte del cambio de grupa en torno a la barrera de manera sensacional. Pero de nuevo falló en la suerte cimera y se fue del coso metropolitano sin tocar pelo.

Los abucheos futboleros que escuchó al abandonar el ruedo fueron absurdos.

¿Por qué tan serio? El aire hierático y el gesto adusto no van con la personalidad de Joselito. Asumir el papel de nueva figura no requiere poner cara de serio. Eso hace que la gente lo sienta algo lejano.

Empezó doblándose magníficamente con el primero de su lote de Jaral de Peñas, un castaño de bravura seca, difícil y muy exigente. En ningún momento desentonó José. Estuvo a la altura de las circunstancias porque tiene la firmeza y el valor suficiente para afrontar retos de las más grandes dimensiones.

Sin embargo, contrastó esta decisión con su apatía en el quinto de la tarde, una actitud incomprensible en un torero siempre entregado, con una conexión muy especial con la gente.

Puros mexicanos. El cartel de esta tarde es por demás agradable: Ignacio Garibay, Fermín Rivera y Arturo Macías, con toros de la ganadería de La Estancia.

Garibay es un torero maduro que todavía tiene muchas cosas qué decir. Rivera, el torero clásico de los pases fundamentales, personifica la sobriedad y la categoría en los ruedos. Y Macías vuelve a su plaza con ganas de comerse el mundo a puños tras no ser considerado en la cartelería de la primera parte de la campaña, que entrará hoy en su recta final. Este cronista no estará en la transmisión de televisión a través de Unicable por motivos de viaje.

heribertomurrieta65@gmail.com

***En la foto: Sergio Flores hizo una faena llena de decisión que le valió salir con dos orejas de La México. (MARIO GUZMÁN. EFE)

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