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La Selección Mexicana llegó a Columbus el pasado noviembre en un ambiente enrarecido, en plenas elecciones presidenciales, donde el estado de Ohio —además de todo— fue determinante para la victoria de Donald Trump. Y en el estadio del Columbus Crew apareció un personaje hasta ese momento desconocido para todos, menos para los futbolistas. Un español, Imanol Ibarrondo, vestido con el uniforme oficial del equipo. Es el ahora encargado del convencimiento, del “sí se puede” a los jugadores de elite del futbol mexicano.
La historia de Ibarrondo fue siempre abierta en la Femexfut. Inició por la idea de Dennis Te Kloese para motivar, convencer y fortalecer las mentes de los juveniles mexicanos. Fue tal el éxito del coaching del español que decidieron llevarlo a la Selección Nayor, donde ha sido el artífice de muchos de los actuales valores positivos del equipo.
Jugadores que no entendían que la relación con la prensa es fundamental, que el compañerismo debe ser aplicado con valores, no con grillas, que deben ser simples seres humanos y, aunque la mayoría gane muchos millones de pesos, su profesión debe ser respetada dentro y fuera del campo, así como el respeto a los superiores; en este caso, al cuerpo técnico.
No es un tema novedoso. Incluso, fue cuestionado en el inicio de su gestión porque no se podría entender la apertura de un entrenador con un experto en coaching a su lado, como si tener un extenso cuerpo técnico no fuera suficiente y hasta daba la impresión que le podía restar autoridad. No fue así, porque cuando hizo pública su ponencia basada en las famosas “Siete P’s”, los jugadores, entrenador y directivos consideraron que era necesario en el plantel. Presencia, Preguntar, Positivizar, Potenciar, EmPatizar, Procesar y Pactar son los conceptos que desarrolla. Así que de ser un “pare de sufrir” pasó a ser un indiscutible en la Selección.
Hay una imagen muy marcada en la historia reciente del equipo, cuando después de tantas visitas a Columbus, sumando fracaso tras fracaso, en el medio tiempo del partido de noviembre, con el marcador 0-1 en favor de México, esperó en el vestuario a los futbolistas. Algo les dijo, porque al observar cómo salieron al segundo tiempo, tan motivados por la misma puerta donde el español les aplaudía, fue evidente.
Fue tan dramático, tan deprimente y tan duro en el entrenador y jugadores el 0-7 en Santa Clara contra Chile, que necesitaban una resurrección de su estado de ánimo. Podremos estar de acuerdo o no, pero Ibarrondo cayó con el pie derecho ante un grupo que se sentía más de lo que era. En eso han trabajado profundamente, en cambiarles el chip a los jugadores, que pongan los pies en el piso y no se sientan lo que no son.
Imanol es un arma secreta y no tanto, porque guarda su distancia con los medios de comunicación. No le gusta aparecer en entrevistas en México. Un arma secreta que educa al futbolista y hace que los directivos pongan “changuitos” para ganar la Confederaciones y estar el próximo verano, por lo menos, en el quinto partido del Mundial. Si no, de maldita la cosa sirvió hacer este novedoso trabajo grupal.
@gvlo2008
gerardo.velazquez@eluniversalbgwire.com.mx
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