Aeropuerto más que a tope

Alberto Barranco

En el insólito de la temporada la Dirección General de Aeronáutica Civil de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes se convirtió en una suerte de cabildera de Aeroméxico al solicitar, vía un oficio, algo así como clemencia para la aerolínea por parte del Departamento del Transporte de Estados Unidos

Este condicionó autorizar una alianza entre la empresa insignia del país y Delta Airlines a que renuncien en conjunto a 30 pares de slots, es decir horarios de despegue y aterrizaje.

En la exigencia se abriría el escenario para 24 nuevos vuelos diarios desde la Ciudad de México y cinco desde el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York por cinco años.

De acuerdo a la dependencia la condición es incompatible con el espíritu del nuevo acuerdo bilateral aéreo firmado por las partes.

Las entrelineas apuntan a que el país del norte busca espacio para que nuevas líneas aéreas de bajo costo operen en México.

El problema es que en las condiciones que opera el aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México, lo ideal sería que se cancelaran los slots para ofrecerle una rendija a la asfixia.

Hace 15 años, cuando se inició la discusión en serio sobre la exigencia de ampliar la terminal aérea o de plano construir una nueva, se dijo que el punto de saturación llegaría con 30 millones de pasajeros al año.

El caso es que hoy el tráfico araña ya los 40.

A contrapelo de las reglas de equilibrio en materia de convivencia que obligan a suspender vuelos durante la madrugada, aquí el estruendo se mantiene a las tres o cuatro en que arriban naves procedentes de Europa, Sudamérica o países asiáticos.

Prácticamente la saturación de los pasillos se mantiene intacta las 24 horas del día.

El punto de equilibrio lo rompió, paradójicamente, la salida de las pistas de Mexicana de Aviación.

A contrapelo de la posibilidad de cometer un despojo, dada la búsqueda de alternativas para la sobrevivencia de la línea aérea, la SCT asignó sus slots a otras empresas. Las ganadoras fueron Aeroméxico, Interjet y Volaris.

El golpe desplomó el tráfico del aeropuerto de Toluca, revitalizado justo para evitar el colapso de la terminal aérea conurbada a la Ciudad de México a su envejecimiento.

Si hace seis años éste tenía un movimiento de cuatro millones y medio de pasajeros, hoy alcanza sólo 535 mil, con ligeras posibilidades de llegar a 600.

Los aviones de Interjet y Volaris que no conocían las pistas del aeropuerto capitalino, resignados a utilizar camionetas para facilitar el traslado a la capital del Estado de México, llegaron para quedarse.

Naturalmente, los destinos más socorridos, es decir Monterrey, Guadalajara, Tijuana, trasladaron sus despegues a lo que alguna vez eran los Llanos de Balbuena.

El aeropuerto de Toluca opera bajo una sociedad en la que participan la filial de la empresa española OHL y el gobierno del Estado de México.

Este tiene el 25% del capital.

Las empresas que habían instalado una infraestructura capaz de mantener su operación durante varios años en Toluca, se quejaban de que los aterrizajes exigían un mayor gasto de combustible, dada la altura.

El problema es que la saturación obligó a Aeroméxico a desechar su slogan que la ubicaba como la línea aérea más puntual del mundo. Los retrasos en materia de despegues alcanzan hasta 40 minutos, aún cuando las maniobras se suceden en intervalos de segundos.

En la expectativa más optimista el nuevo aeropuerto estaría listo en el 2022, es decir le quedan seis años de asfixia a la terminal actual con la consigna de cruzar los dedos para que no nos alcance el colapso.

Recemos a la Virgencita.

 

Balance general. Una pregunta recorre México, ¿quién sería el valiente que pudiera encabezar la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en un escenario en que

Estados Unidos colocará a su favor la ley del embudo?

El perfil habla de dureza, pero también de capacidad para refutar puntos que pongan en peligro acuerdos internacionales, es decir replicar sobre la base de una afectación multilateral.

Si el país, ante la presión de la contraparte de lo tomas o lo dejas no tiene las agallas para jugar en el filo de la navaja, el resultado sería catastrófico.

Algunos hablan de revivir el team que negoció hace más de dos décadas el documento original, es decir Jaime Serra Puche, Herminio Blanco, Luis De la Calle, Jaime Zabludowsky…

El caso es que a ellos les anotaron varios goles, uno de ellos al homologar azúcar de caña como fructosa, derivada de jarabe de maíz; otro al aceptar sin reciprocidad la presencia en el país de empresas de mensajería; uno más al dejar ambiguo el castigo por incumplimiento de compromisos, como fue el caso del transporte de carga y pasajeros.

Otros hablan de José Ángel Gurría, quien a contrapelo de su predilección a los Estados Unidos conoce de fondo los acuerdos internacionales a los que podría apelarse, además de la fuerza moral del Organismo para la Cooperación y Desarrollo Económico que encabeza.

 

Dedo en el renglón. Quien mantiene el dedo en el renglón en sus protestas por la adjudicación de la concesión por 20 años para operar la Red Compartida al consorcio Altán, es la firma irlandesa Rivada, quien como usted sabe fue descalificada por no presentar a tiempo un depósito de garantía de mil millones de pesos.

La empresa sostiene que su oferta era mejor a la de la ganadora.

A contrapelo de la amenaza de la contraparte de demandarla por difamación, Rivada ha sostenido que los dados estaban cargados.

 

Excellon sigue. Le comentábamos la semana pasada de una sentencia dual que obliga a la empresa minera canadiense Excellon a desocupar tierras arrendadas al ejido “La Sierrita” ubicado en Durango, además de pagar una indemnización a éste, pero en paralelo condena a la contraparte a cubrir una cantidad similar.

En este caso el resolutivo del Tribunal Unitario del Distrito Sexto de Torreón documenta el castigo pecuniario como indemnización por un bloqueo de 100 días realizado por los ejidatarios.

La firma opera en una superficie de 21 mil hectáreas. Su principal activo es una mina de plata denominada La Platera.

El pago exigido a Excellon es por incumplir la instalación de una planta tratadora de agua en la zona.

 

Robo hormiga. Al margen de las ganancias de los comercios con la promoción denominada Buen Fin, la ruleta favoreció a empresas que producen equipos de seguridad adquiridos por cadenas de autoservicio y departamentales para evitar el robo hormiga que se incrementa en las aglomeraciones.

El principal fabricante es la firma Tyco Retail México.

La mayoría son sistemas electrónicos que permiten detectar etiquetado de origen, tráfico y desempeño de la tienda. Además, existen sistemas para proteger áreas sensibles vía monitoreo permanente y alarmas.

Se calcula que el robo hormiga cometido por mujeres conocidas como “farderas” merma el 1.99% de la facturación de las firmas, lo que equivale a 24 mil millones de pesos.

Las mercancías más susceptibles son ropa y tenís de marca, a veces para copiar los diseños y venderlos en el mercado negro.

La mitad de los ilícitos se cometen en la Ciudad de México.

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