ICA es México

Alberto Barranco

Aunque la palabra rescate está prohibida en el diccionario gubernamental desde la época del presidente Ernesto Zedillo, el gobierno está ubicando las vías para atenuar la posibilidad de colapso del grupo ICA, empezando por agilizar el pago de deudas

En el mea culpa se desempolvan facturas en la ventanilla desde 2012 por contratos terminados, así la hidroeléctrica La Yesca, como el Centro de Convenciones de Los Cabos.

De ese mismo año data una reclamación de la constructora por obras adicionales a la construcción de la Línea 12 del Metro, cuyo monto alcanza dos mil 248 millones.

El asunto se litiga en los tribunales.

En la larga lista la firma no ha recibido el finiquito correspondiente por la construcción de las carreteras Querétaro-Irapuato, Nuevo Necaxa-Tihuatlán, además del Túnel Emisor Oriente.

La suma asciende a 46 mil 468 millones de pesos, el nivel más alto en la historia de 70 años de ICA, frente a los 57 mil 529 que representa el débito de la empresa.

Ésta ha crecido en lo que va del año en 6 mil 899 millones de pesos.

Lo cierto es que aunque en el actual gobierno la morosidad se ha multiplicado, los escollos oficiales a la constructora se iniciaron desde el gobierno zedillista.

Las licitaciones que antes se peleaban entre empresas nacionales empezaron a fluir hacia las extranjeras, cuyas ofertas parecían en el papel infranqueables. El caso más grotesco lo representó un contrato otorgado a un consorcio encabezado por la firma coreana SK para modernizar y reconfigurar la refinería de Cadereyta, Nuevo León.

La oferta fue de mil 750 millones de dólares, lo que ninguna firma nacional podía sostener sin poner en peligro sus finanzas.

El caso es que los coreanos, a soslayo de la exigencia de contenido nacional, trajeron insumos de segunda de su país; emplearon a 400 jóvenes en opción de servicio militar como soldadores y terminaron por enfrascarse en un litigio internacional con Pemex por reclamaciones de trabajos adicionales que alcanzaban mil millones de dólares.

En la misma ruta de privilegiar la oferta extranjera en contratos públicos se condenó a muerte a decenas de constructoras nacionales, entre ellas la pionera en la confección de plantas industriales llave en mano, es decir Buffete Industrial, cuya cauda de deudas obligó a su presidente, José Mendoza Fernández, a venderla en el precio simbólico de mil pesos.

Fundada en 1945 como una cooperativa de ingenieros, 17 de ellos convocados por Bernardo Quintana Arrioja, uno de los pioneros del Colegio de Ingenieros Civiles de México, ICA se convirtió 30 años después en la constructora más importante de América Latina.

Su acción, 116 empresas al calce, abarcaba presas, túneles, carreteras, aeropuertos, puertos, puentes, complejos habitacionales, instalaciones académicas y museos.

Su carta de presentación hacia el plano internacional, donde le llovían contratos, fue el Metro de la ciudad de México, cuya primera fase se inauguró en 1970.

Se diría que la firma de siete décadas ha caminado al paso de la infraestructura del país.

Aunque sus méritos personales eran sobrados, cuando se entregó, hace 10 años la medalla Belisario Domínguez al que fuera su presidente, Gilberto Borja Navarrete, se estaba reconociendo implícitamente la huella gigante de ICA.

ICA es México.

Balance general. Atropellada por los graves problemas de solvencia de su matriz española, la filial en México de Abengoa cancelará proyectos en puerta cuyo monto alcanzaría 400 millones de euros.

La firma española, cuyo pasivo alcanza 24 mil millones de euros, está a punto de ser emplazada al equivalente a un concurso mercantil por sus bancos acreedores.

En la carambola, el fondo estadounidense EIC está cancelando una alianza pactada para proveerle de liquidez de cara al cumplimiento de contratos pactados.

El último contrato firmado con la Comisión Federal de Electricidad para una termoeléctrica de ciclo combinado en Chihuahua, se está tambaleando.

Sigue la danza. En los ecos del incumplimiento parcial de un contrato para expedir pasaportes bajo un esquema de apoyo electrónico que falló durante un mes, se está exigiendo por parte del Congreso auditar a las firmas que recibieron la concesión.

Estamos hablando de un consorcio encabezado por la empresa Veridos México, en el que están Seguridata, ICECISA y El Corte Inglés.

La licitación se cerró el 24 de abril de 2015.

En la fase previa la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Gabriela Cuevas, había exigido la cancelación del contrato.

Axtel-Alestra ya. Finalmente concluyó al andamiaje para permitir la fusión de las firmas de telecomunicaciones Axtel y Alestra, aunque ésta deberá ser ratificada en una asamblea general extraordinaria a desahogarse el 15 de enero de 2016.

En el marco subsiste Axtel como controladora, pasando Alestra a ser subsidiaria, por más que el principal socio de ésta, el Grupo Alfa de Monterrey, tendrá 51% del capital de la entidad combinada.

Eco Crédito. Nacional Financiera acaba de pactar un préstamo con el banco alemán de desarrollo KFW, en la mira de apoyar la implementación del programa Eco Crédito Empresarial Eficiencia Energética.

Este apunta a apoyar a las pequeñas y medianas empresas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, además de difundir esquemas de eficiencia energética.

Hasta el 28 de noviembre pasado se había apoyado a 12 mil 600 unidades productivas para sustitución de equipos de refrigeración comercial, aire acondicionado, iluminación, subestaciones eléctricas, bancos capacitores y motores eléctricos.

Cambio en AMESP. Aunque acaba de realizarse un cambio de estafeta en la presidencia de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada, ésta mantiene firme el dedo en el renglón para constituirse como una cámara industrial, además de promover reglas claras para la actividad.

Roberto Rivera Mier sustituyó a Marcos Ossio Rangel, quien se trasladó a Santiago de Chile para ocupar un puesto ejecutivo de alto nivel.

El gremio empuja el sí a una nueva Ley de Seguridad.

Se hizo la luz. A partir del jueves en la noche, al estilo de Wall Street, la sede de la Bolsa Mexicana de Valores tiene como cinturón una pantalla de 40 metros de largo para dar cuenta de las operaciones e información conexa en tiempo real.

En paralelo, se instalaron otros dos formidables equipos similares en el piso de remates.

La proveedora de tecnología fue la firma Wavetec.

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