¡Tengan su reversa fiscal!

Alberto Barranco

Aunque está pendiente aún una supuesta ronda final de negociaciones, la sorpresa para el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani y familia que le acompaña, llegará cuando el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, les diga que siempre no habrá reversa en materia fiscal.

La decisión de dejar vestida y alborotada a la cúpula de cúpulas la adelantó al funcionario en una plenaria de legisladores puristas y su satélite el Partido Verde celebrada el fin de semana pasado.

La exposición de motivos habla de la “precaria” situación del gobierno en materia de ingresos ante la caída dramática en el precio del petróleo; la baja en las expectativas de crecimiento del país, y en la ruleta el incremento en el servicio de la deuda externa por la devaluación que se califica como depreciación.

Del otro lado de la moneda, empero, se habló de que tampoco habría nuevos impuestos ni se incrementarán las tasas de los existentes, en un escenario en que se había hablado de subir un peso el tributo especial para bebidas carbonatadas y un porcentaje similar para cervezas y tabaco.

En la contraparte se hablaba de “ajustar” el escenario a título de “estímulos”, lo que implicaría reabrir la posibilidad de deducción inmediata de inversiones productivas y de prestaciones laborales, como ayuda de despensa, gasolinas, rentas… y aún de un descenso de dos puntos en la tasa del Impuesto sobre la Renta.

Digamos que el funcionario se erige como hombre de palabra al mantener intacta la promesa de no tocar ni al alza ni a la baja la reforma fiscal en lo que falta del sexenio… pero también como dogmático, irreductible, terco, al embate de las circunstancias.

La evidencia habla de que la reforma fiscal ha inhibido la posibilidad de crecimiento económico del país al colocar un cuello de botella al ahorro, la inversión, el desarrollo del mercado interno.

Derivada la “estrategia” en un círculo vicioso, el gobierno llevó la caída del petróleo a un extremo peligroso, recortando en 124 mil 300 millones de pesos el presupuesto para este año, la mitad con cargo a Pemex, a quien llevó de una situación precaria a otra angustiosa, y gradualizando drásticamente los pagos a proveedores del gobierno.

En la carambola, se canceló la posibilidad del ferrocarril de alta velocidad México-Querétaro y el transpeninsular que correría a Yucatán.

La cauda ha provocado una caída en el gasto de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes de 38.9 por ciento; en la Defensa Nacional en 30; en la de Economía de 19.8; en la de Desarrollo Agrario en 18.2; en la Educación Pública en 17.4…

La paradoja del caso es que en el intento de equilibrio la Secretaria de Hacienda llevó el endeudamiento interno al extremo, al punto de no poder inflar más el globo. Durante los primeros seis meses del año el débito creció 262 mil 100 millones de pesos, ubicándose en cinco billones 66.3 mil millones de pesos.

Ahora que la reforma fiscal le permitió incrementar en 28.3 por ciento sus ingresos reales no petroleros, alcanzando un billón 417 mil millones de pesos.

Digamos que mientras los tributos derivados del petróleo durante enero a julio descendieron 35.9 por ciento, para llegar a dos billones 462 mil 818 millones, la recaudación del Impuesto sobre la Renta creció en 23.7, alcanzando 750 mil 79 millones; la del IVA subió 3.3, para ubicarse en 412 mil 227, y la del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios en ¡290.6 por ciento!, alcanzando 205 mil 13…

Y aunque para el 2010 no habrá más tributos ni se quitarían los candados que impiden deducciones estratégicas, con la novedad de que tampoco crecerá exponencialmente la deuda, el país volverá a ajustar una y otra vez su expectativa de crecimiento.

Se mantiene intacta la ruta… de colisión.

Por lo pronto, si en el papel se hablaba de un recorte presupuestal de 135 mil millones de pesos, en la práctica se habla de llegar al menos a 185 mil, aunque las filtraciones hablan de 300 a 400 mil.

Palabra cumplida.

Balance general. A la callada, sin hacer olas ante la posibilidad de que se alborote la disidencia en el escenario del tercer informe presidencial de esta tarde, Petróleos Mexicanos ya llegó a un acuerdo con su sindicato en el espinoso capítulo de las pensiones.

El escenario cambia radicalmente para los trabajadores que lleguen a partir de octubre en que entrará en vigor el nuevo contrato colectivo con el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Ningún trabajador podrá jubilarse antes de cumplir 65 años, y su percepción será el equivalente a un porcentaje de los últimos cinco años, incrementándose al 11 por ciento de su salario las aportaciones de los trabajadores al fondo respectivo.

El capítulo álgido, dada la prohibición constitucional a vulnerar derechos adquiridos llegará cuando se formalicen los cambios para los trabajadores en activo, entre otros el aumentarse cinco años la exigencia de labores para poder pensionarse; el de cancelar la posibilidad de heredar plazas, y el de disminuir prestaciones a las viudas de los que fallezcan tras ser jubilados.

No a Monterrey VI. Finalmente, como le habíamos anticipado en este espacio, el gobernador electo de Nuevo León, Javier Rodríguez Calderón, conocido como El Bronco, oficializó la cancelación de la polémica obra que le iba a heredar el anterior, cuyo costo alcanzaría 62 mil millones de pesos, equivalentes al monto de la deuda de la entidad federativa.

Estamos hablando del acueducto Monterrey VI que llevaría agua del río Pánuco ubicado en Veracruz, pasando por Tamaulipas, a una zona cercana a Monterrey.

La noticia golpeará severamente las acciones del Grupo ICA, de suyo devaluadas, una de las firmas que había recibido el contrato por parte del actual gobernador, Rodrigo Medina, aunque la parte principal la había obtenido el polémico Grupo Higa, es decir el ubicado en el epicentro de los escándalos por la Casa Blanca y la mansión de Malinalco.

Fue rescate. Le comentábamos ayer que la acción jurídica de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes que le permitió adjudicarse la marca Mexicana de Aviación podrá apuntan a una eventual oferta de concesión con ésta como gancho, o a engordar el fideicomiso abierto para cubrir las indemnizaciones a favor de los trabajadores de la línea aérea declarada en quiebra.

La dependencia va por la segunda opción. En realidad el litigio se entabló a favor de los trabajadores, a quienes había despojado el propio accionista principal de la firma, Gastón Azcárraga Andrade, quien se encuentra en Nueva York en calidad de prófugo.

La marca había sido turnada a los activos del Nuevo Grupo Aeroportuario, razón social con que operaba Azcárraga la firma aérea y sus filiales.

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