Un simulador es un modelo físico o virtual mediante el cual se puede representar una situación semejante a la realidad. Existen dos tipos de simuladores: (i) para entretenimiento y (ii) para capacitación y formación en diversas ramas del conocimiento. En cualquier caso, estas herramientas son modelos matemáticos traducidos a diferentes lenguajes de programación para ser interpretados por las computadoras y ofrecidos al usuario a través de interfaces amigables.

Los primeros juegos para el ambiente empresarial consistían en una adaptación de los existentes en el área militar. El precursor fue el denominado Top Management Decision Game, desarrollado en Estados Unidos por la American Management Association en 1956. Con la evolución y popularización de las computadoras, los juegos de empresas tuvieron un gran impulso. Las nuevas máquinas permitieron la elaboración de modelos de juegos más complejos, con alto nivel de precisión y rapidez en el procesamiento de datos, tornando los juegos más dinámicos.

En general, se puede decir que los simuladores de negocios son modelos que se construyen a partir de especificar un número de variables relevantes internas y externas, las cuales deben permitir simular la operación de una empresa en un contexto cambiante y de competencia con otras compañías similares. Por lo tanto, en el diseño de los algoritmos del programa se deben considerar todas las interacciones posibles entre las variables seleccionadas, a fin que el modelo represente tanto las distintas operaciones que desarrolla una empresa, así como el efecto de los cambios del ambiente sobre la misma. Actualmente las simulaciones empresariales son un importante instrumento de entrenamiento para la toma de decisiones y para el desarrollo de habilidades gerenciales en las diferentes actividades de una empresa.

De acuerdo al nivel de extensión del problema gerencial tratado, los modelos de sistemas de simulación de negocios pueden ser definidos como generales o particulares. Los modelos generales son elaborados para desarrollar las habilidades de la alta dirección, mientras que los particulares están enfocados a áreas específicas de la empresa.

Por otro lado, se puede considerar a un simulador como interactivo cuando las decisiones que se toman durante el ejercicio influyen en los resultados en todas las áreas de la empresa. Normalmente, los modelos de simulación general son interactivos. Situación contraria se presenta con los simuladores no interactivos, en los cuales los resultados de un área en particular no influyen en el desempeño de otras áreas.

Por último, todos los sistemas de simulación de negocios pueden ser aplicados individualmente; sin embargo, de acuerdo con los objetivos a ser alcanzados, estos pueden ser aplicados en equipo.

¿En qué consiste un Simulador de Negocios? A partir de informaciones sobre la empresa y de su mercado simulado, los participantes son llevados a tomar decisiones operacionales y estratégicas, competiendo entre si por los mejores resultados. El fin último será alcanzar el principal objetivo de cualquier empresa: incrementar su valor de mercado. Durante el ejercicio, se pueden representar varios años de gestión, con diferentes escenarios, posibilitando así la visión de largo plazo. Por su naturaleza, los participantes son agentes activos en el proceso, facilitándose el aprendizaje y el proceso de asimilación de conocimientos para evitar que los errores cometidos en la simulación se repitan en una situación real.

La dinámica obliga a sus participantes a una constante adaptación y a la toma de decisiones en tópicos de mercado, promociones, producción, distribución, precio, competitividad de los productos ofrecidos, plan de operaciones, manejo de costos, análisis del punto de equilibrio, utilidades, financiamiento, indicadores de competencia, planes de expansión, estructuración, etcétera.

Beneficios de los Simuladores de Negocios. Su principal beneficio radica en que su uso permite contrarrestar las deficiencias de la capacitación tradicional como son la enseñanza aislada, la participación pasiva de los participantes y la baja práctica del proceso de toma de decisiones empresarial.

Existe una amplia variedad de beneficios con los usos de los simuladores, tanto para los participantes a los mismos como para las empresas que los han implementado. La principal es que los participantes aprenden a tomar decisiones estratégicas en un juego en el cual hay un game over y se puede reiniciar. En la vida real no lo hay. Una mala decisión normalmente afecta a una gran cantidad de individuos. Adicionalmente, se puede considerar como beneficios el fomento del trabajo en equipo, el desarrollo de habilidades gerenciales como son la comunicación, el liderazgo, etcétera.

Académico de la Universidad Iberoamericana

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